Las mejores preguntas de naturaleza

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¿A qué velocidad cae una gota de lluvia?

Depende de su tamaño. Las más grandes miden algo más de medio centímetro de diámetro y alcanzan velocidades de hasta 32 kilómetros por hora. Son las típicas gotas que hacen muescas en la arena. Las más pequeñas y ligeras, planean suavemente a unos escasos 300 metros por hora. La velocidad de las minúsculas gotas que forman parte de la llovizna depende más del viento que de su peso; incluso suben, a poco que el aire tenga el capricho de volar al cielo y llevarlas consigo.

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¿Es verdad que hay semillas que saltan?

Los llamados frijoles saltarines, típicos de México, hacen algo parecido. Sacuden frenéticamente su cuerpo, del tamaño de un grano de maíz, y se deslizan por el suelo, milímetro a milímetro, como arrastrándose. El movimiento se debe a que una especie de polilla pone sus huevos en las flores de la planta, de manera que se quedan en el interior de las semillas hasta que crecen los frijoles. Las larvas se alimentan de ellos y, cuando crecen, los rompen para salir. Las polillas mueven los frijoles.

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¿Cuánto tiempo es necesario para que se forme una playa?

Días, años, siglos... No hay un periodo definido que valga para todos los casos. Cada una tiene su propia historia y debe datarse por separado, una tarea que se completa analizando los diferentes estratos que la componen. Además, las playas son espacios “vivos” capaces hasta de desaparecer en invierno y reaparecer en verano, en cuestión de días, como sucede en algunas zonas del norte de España. Lo que todas tienen en común es que su formación depende de la dinámica terrestre y de la influencia de las corrientes del mar que las baña. Normalmente, el proceso es el siguiente: los sedimentos que se generan en tierra firme son transportados por el agua de los ríos hasta el mar, donde son repartidos por la mano de las corrientes. De ahí que las zonas más llanas y próximas a las desembocaduras, además de las áreas resguardadas del oleaje, sean las más proclives a ofrecer una buena oportunidad para el baño. Como la formación de una playa depende en gran medida de la dinámica de la erosión en el interior, y esta no es constante, es difícil prever el ritmo de formación de los bancos de arena. Por ejemplo, el Delta del Ebro sufrió una gran transformación a partir del siglo XVII por el aumento de la erosión en la zona de Los Monegros. Dicha erosión fue, a su vez, el resultado de un proceso de  deforestación que a la postre resultó definitivo para formar las nuevas playas.

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¿Es cierto que el agua de los lagos ‘se da la vuelta’ una vez al año?

Sí. El proceso se llama “inversión lacustre”, y se da en otoño. En general, el agua de los lagos está distribuida en láminas o estratos muy definidos, separados por su temperatura. Cuanto más al fondo, más fría, y cuanto más superficial, más caliente, por acción del sol. Pero después del verano, esa franja superior comienza a enfriarse. El viento, por su parte, que se hace más frecuente en esa época, ayuda a que el agua superficial comience a mezclarse con capas inferiores. En ese momento empiezan a intercambiarse estratos y se inicia una continua agitación del agua, cosa que, de paso, ayuda a repartir de forma uniforme el oxígeno, que antes tendía a quedarse en las placas superiores. Es un fenómeno parecido al que ocurre también en pleno océano, y en volúmenes mucho mayores. Se llaman cataratas marinas y en España ocurre, por ejemplo, en el Golfo de León. Las razones físicas son las mismas: los vientos enfrían una masa de agua y eso hace que aumente su densidad, de modo que esa bolsa baja súbitamente a las profundidades. Este proceso tiene muchas ventajas, ya que oxigena los fondos y transporta nutrientes que es imposible que se generen en el lecho marino.

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¿Cómo se formaron los famosos mallos de Riglos?

Estos paredones oscenses los formó la fuerte erosión fluvial que se inició cuando el Pirineo comenzó a levantarse en el período Eoceno (entre hace 55 y 33,9 millones de años). Los restos fluviales que transportaban los viejos afluentes del Ebro formaron varios cúmulos por la zona. Ese material se litificó (petrificó) gracias al carbonato cálcico que llegó por aguas subterráneas. Pero luego, el Ebro alcanzó el mar y las cuencas fluviales vertieron los sedimentos al río y dejaron al descubierto estos conglomerados. O sea, que estaban enterrados hasta su cumbre.

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¿En las tormentas hay rayos que vayan de abajo arriba?

Sí, no siempre son una descarga desde las nubes al suelo. Pero son menos frecuentes que los que caen a tierra: de entre todos los rayos que no saltan de una nube a otra, los de tierra a nube solo representan un 10%, pero tienen un mecanismo idéntico. Al final, se trata de aire o agua cargados de iones negativos que, por diferencia de potencial, se ven atraídos por una “bolsa” de iones positivos. En situación de calma, las cargas positivas y negativas están distribuidas de modo regular en la atmósfera. Lo que ocurre en una tormenta eléctrica es que las corrientes de aire hacen que los cristales de hielo (+) asciendan y el granizo (-) descienda; como el suelo de la Tierra está cargado de iones positivos (protones), atraen a los negativos, y se produce una corriente que acaba en descarga. Pero a veces, la carga negativa de la nube es tan abundante que en vez de atraerla la positiva de la Tierra, los protones ascienden hacia la nube. Se llama también descarga inversa. Eso sí, la forma de unos rayos y de otros no es igual. Los que caen de las nubes al suelo tienen menos ramificaciones, pero los que son ascendentes tienen más “brazos”, aunque más cortos.

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¿Es cierto que las abejas recuerdan las flores por el sabor?

Sí, aunque no todas las plantas son capaces de generar ese recuerdo. Hasta ahora se sabía que el color de la flor era el atractivo principal a primera vista, pero ahora se ha descubierto que el sabor influye mucho en que la abeja vuelva una segunda vez. Mediante un experimento publicado en la revista Science, investigadores de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) se dieron cuenta de que muchas plantas fomentaban ese recuerdo a base de segregar concretamente un poco de cafeína mezclada con su néctar. Según los diagnósticos neurológicos realizados en insectos de laboratorio, y después de varias pruebas de respuesta condicionada (como la del perro de Paulov) se dieron cuenta de que esta sustancia activaba su memoria. Así que las abejas registraban con mayor vivacidad el sabor del néctar. Además, eso ayudaba a que el insecto buscara otra flor de la misma especie, lo cual afianza las posibilidades de polinización en el lugar correcto. Por supuesto, la planta del café es una de las beneficiarias de esta estrategia, pero cítricos como la naranja y el pomelo también producen algo de cafeína con el mismo fin reproductor.

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¿Cómo retienen el agua los cactus?

Toda la familia de plantas que llamamos cactus es xerófila. Es decir, los cactus son “amantes de la sequía”, según reza la etimología del término. En realidad, no es que “les guste” el ambiente seco, sino que se adaptan muy bien a las condiciones de aridez, y son capaces de captar la humedad y retenerla como ninguna otra. Se dice que los cactus tienen hojas suculentas, que almacenan el agua en fibras y pequeños depósitos, dependiendo de la especie concreta. Todas las plantas tienen vacuolas (depósitos especializados en guardar agua), pero en las de las especies desérticas, estas son mayores; y sus células manejan mejor el mecanismo de hidratación y deshidratación. Los cactus también están recubiertos de una especie de cera que evita la evaporación.

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¿Cuál es la razón por la que el hielo del lago Baikal es turquesa?

En realidad, no es que el agua que lo forma tenga una composición muy especial, sino que es el proceso de enfriamiento el que conduce a este espectáculo natural. Entre enero y marzo, las condiciones de luz, viento y cambios de temperatura hacen que no toda el agua cristalice del mismo modo ni a la misma velocidad. A su vez, estas circunstancias variables hacen que no todas las masas de hielo sufran las mismas presiones.
Todo lo cual provoca que la gama de colores y transparencias sea más variada de lo habitual. Lo más llamativo en este lago siberiano es el hielo turquesa, pero hay decenas de tonalidades más que pueden observarse a simple vista desde la superficie y mirando hacia el fondo.

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¿A qué velocidad puede avanzar un glaciar?

Es muy dispar. El más estable del mundo es el Perito Moreno (Argentina), y se mueve a unos 2,2 metros diarios. Uno de los más rápidos, el Columbia (Alaska), avanza 35 metros cada 24 horas por su parte frontal. Los lados de la lengua glaciar siempre avanzan más lentamente por acción del roce con los lados del valle. Así que el glaciar argentino solo progresa unos 30 cm al día. En España quedan unos 13 glaciares de los 27 contabilizados hace 20 años.

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¿Hay plantas luminiscentes, como las luciérnagas?

No, pero sí. Es decir, hay plantas que brillan en la oscuridad, pero no porque hayan desarrollado células luminosas, sino porque han dejado que se asocien a ellas especies de hongos bioluminiscentes (en 2009 se encontraron seis especies más). Es algo frecuente en zonas de las selvas del Amazonas y de Japón. No está claro por qué ocurre esta simbiosis, pero muchos biólogos sostienen que las plantas se visten así de un modo más llamativo para atraer a los insectos; ellos son los encargados de diseminar sus esporas.

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¿Alguien ha visto en persona nacer un volcán?

Sí. El volcán Paricutín, situado en Michoacán (México) es famoso por ser el más joven del planeta, pero también por “haberse dejado” ver nacer. De hecho, allí se cuenta que la erupción que lo formó comenzó el 20 de febrero de 1943, a las cuatro de la tarde. El agricultor Dionisio Pulido estaba en el lugar cuando comenzaron los temblores y la salida de lava, en medio de un maizal. El campesino contó que el volcán creció unos siete metros en las primeras 24 horas, y que a los siete días ya medía 50 metros de alto. Hoy día, se eleva unos 430 metros (2.800 sobre el nivel del mar).

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¿Las plantas también tienen venas?

Sí, cuentan con un sistema circulatorio que está formado por dos tipos de tejidos: el xilema, leñoso, está compuesto por células muertas especializadas que forman vasos conductores, unidos entre sí; y el floema está hecho de células vivas unidas entre sí por orificios. La “savia bruta” –agua y sales minerales disueltas, absorbidas por la raíz– sube por el xilema y alcanza las partes de la planta donde se realiza la fotosíntesis. Así es como se convierte en savia elaborada, que desciende por los orificios del floema y distribuye los nutrientes por toda la planta.

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¿Es cierto que el agua tiene una 'edad'?

Sí, aunque es un modo de llamarlo. Evidentemente, el agua no nació un buen día; el término “edad del agua” se refiere al tiempo que hace que una masa concreta de ese elemento entró en el ciclo natural de evaporarse, instalarse en la atmósfera y caer de nuevo en forma de precipitaciones. ¿Es que no toda el agua sigue ese proceso? No. Si está congelada o ha permanecido encerrada en acuíferos subterráneos, está aislada. Es decir, ha perdido el contacto con el oxígeno, lo cual implica que su “edad” se ha detenido. Y es muy útil para saber cómo eran la atmósfera y las condiciones geológicas cuando ese líquido llegó allí. ¿Cómo? Estudiando la cantidad de isótopo radiactivo kriptón 81 que hay en su composición.

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¿Se pueden fabricar nubes y que llueva?

No, porque no se conoce bien la génesis de las nubes. Requiere unas condiciones específicas de presión, humedad y temperatura que cambian constantemente en el tiempo y en el espacio geográfico. Los intentos se han limitado a experiencias de laboratorio que luego no han tenido efectos en un ambiente natural. Lo único que se ha podido conseguir ha sido modificar la estructura interna de nubes ya formadas para cambiar la trayectoria de una nube de tormenta o para disolver granizos de gran tamaño que pudiesen ser dañinos para los cultivos. Se inyectan núcleos de condensación (yoduro de plata, diatomita) en nubes cumuliformes (cúmulos y cumulonimbos) mediante avionetas, cohetes o estufas de sublimación.

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¿Cómo es que algunos frutos tienen placenta?

Porque son un tejido que cumple una función muy parecida a la de la placenta de los animales. Es un región del ovario de la planta donde van creciendo los óvulos, y a la cual quedan unidos por medio del funículo. Es algo que pasa en pepinos, tomates, sandías y muchos más frutos vegetales. De hecho, hay otros nombres que se corresponden con la anatomía animal. Como has leído, existen ovarios que albergan los óvulos, exactamente del mismo modo que ocurre en el aparato reproductor humano. Pero en las plantas puede haber múltiples grupos de ovarios. Por eso, los pimientos y muchos otros frutos están llenos de pipas.

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¿Cómo se formó esta ‘ola’ de roca?

Por increíble que parezca, por la erosión del viento durante milenios. Esta famosa “ola del desierto” que está dentro del Parque Nacional de Vermilion Cliffs (Arizona) es una formación geológica única en el mundo, y por eso está muy protegida: solamente admite 20 visitas diarias. Lo primero que ocurrió hace unos 190 millones de años es que las grandes dunas que cubrían el territorio comenzaron a compactarse y endurecerse en el período Jurásico. Estaban (y están) compuestas por areniscas, que son muy vulnerables a la erosión y fáciles de desgranar. Los geólogos creen que, después, inundaciones masivas y muy repentinas comenzaron a crear un lecho serpenteante (tiene unos 10 kilómetros de largo). Por eso dejaron esa forma de ola que le da nombre. El resto del trabajo lo hicieron los vientos jurásicos. El espectáculo son sus anillos de Liesegang, donde el hierro precipitado obstruye los espacios porosos entre los granos de arena y el agua es forzada a moverse alrededor de los depósitos formando patrones concéntricos o paralelos.

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¿Cómo digiere una planta carnívora?

Casi todas las carnívoras utilizan enzimas digestivas (parecido al mecanismo de los jugos gástricos) que fabrican en sus tejidos para digerir a su presa. Funcionan por contacto directo con el tejido animal disolviendo lentamente el nitrógeno y otros elementos nutritivos de los que carecen los suelos pobres donde suelen crecer estas plantas. Otras especies, en cambio, confían en bacterias simbióticas que las ayudan a digerir las duras corazas de los insectos y las partes blandas; esto es muy propio de las sarracenias y Nepenthes (plantas jarra), en cuyo líquido interior habita una gran comunidad bacteriana  que disuelve la carne.

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¿Cómo se forman las cuevas de hielo?

De un modo muy esperable: al derretirse un glaciar de la superficie, se filtran enormes cantidades de agua. Cuando en las capas inferiores hay cavidades, el agua resbala por sus paredes, así que el único elemento que falta para convertir el líquido en hielo es el aire frío. Si coinciden las tres circunstancias, se forman las cuevas de hielo. No es tan fácil que ocurra, porque los mayores derretimientos de los glaciares se producen en primavera y verano, que es precisamente cuando el aire es menos frío. Aun así, un glaciar siempre filtra agua porque su movimiento produce la fricción de la capa de hielo contra la corteza, y eso genera un calor que desemboca en derretimiento. La diferencia de temperatura entre el verano y el invierno dentro de la cueva no es mucha, pero sí lo suficiente para que también se derrita parte de su estructura, suceso que genera un gran espectáculo: que la cueva cambia de forma cada año.

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¿Hacen algo los árboles para ‘abrigarse’ en invierno?

Sí. Por ejemplo, si el agua de su estructura se helara, el aumento de volumen podría destruir sus células y matar el árbol. Por eso, muchos vegetales segregan distintos anticongelantes químicos. ¿Más? En los árboles perennes, sus hojas son pequeñas para minimizar las pérdidas de temperatura. Algunos otros de este tipo tienen vellosidades que funcionan de cámara de calor. Otro mecanismo cuando llega el invierno es el de “pintar” las hojas de un color verde más oscuro para absorber más el sol. Y los caducifolios concentran la savia en las raíces.

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¿Qué es el albedo de un bosque?

Es la cantidad de radiación solar que es devuelta a la atmósfera tras chocar con una superficie. Al depender de lo blanca que sea la superficie, las nubes devuelven 79 vatios por m2, el 27 % de lo que reciben, y la superficie terrestre, de media, 23 vatios por m2, un 4%. Un pequeño cambio en estos valores puede variar la temperatura terrestre. Se da la paradoja de que si plantamos bosques como sumidero de CO2 contra el calentamiento, a lo mejor logramos que suba la temperatura, ya que el color oscuro de las masas forestales retiene el calor porque no lo refleja.

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¿Por qué los árboles Ginkgo biloba resistieron la bomba de Hiroshima?

Porque vivieron tiempos peores, por así decirlo. Como el ginkgo (su nombre común) es un árbol que existía hace ya millones de años, cuando la atmósfera terrestre era mucho más rica en oxígeno y radiaciones que ahora, desarrolló sistemas de defensa contra ese exceso de oxidación. Tenemos que pensar que entre los efectos que provoca una explosión nuclear de esta magnitud se encuentra una fuerte radiación ionizante que produce precisamente una oxidación muy rápida en los tejidos vivos. La oxidación es una de las razones del envejecimiento de los seres vivos, y como el Ginkgo biloba aprendió a combatirla, no es raro que sea capaz de vivir incluso más de mil años (China presume de tener un ejemplar de 3.500, pero no se ha demostrado). De ahí que se le tenga por un “fósil viviente”, ya que, además, no quedan parientes de esta especie en todo el globo. A partir de la desaparición de los dinaosaurios (65 millones de años atrás) solo sobrevivieron tres especies.

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¿Qué tipos de nubes hay?

Cirroestrato. Mezcla entre el cirro y el estrato. Es transparente al sol y la luna, y a veces forma un halo a su alrededor.
Cirrocúmulo. Son líneas de pequeños cúmulos redondeados. También son cristales de hielo, pero se alinean en vetas.
Altoestrato. Está formando por varias capas uniformes de gotas de agua blancas o grises.
Estrato. Es una nube baja formada por una sola o pocas capas de gotas.
Nimboestrato. Suele ser una capa gris uniforme que produce lluvia casi siempre.
Cirro. Es la nube más alta. Está formada completamente por cristales de hielo.

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¿Las plantas marinas también echan flores?

Sí. Por ejemplo, algunas fanerógamas que eran terrestres y “volvieron” al mar. Pero no tienen colores llamativos porque no hay insectos a los que atraer para realizar la polinización. Esta se lleva a cabo gracias a la propia agua. La posidonia (una fanerógama) tiene unas flores verdosas y se agrupan en pequeñas inflorescencias de unos 3 cm de largo. Su floración se produce entre septiembre y noviembre. Su fruto, la “aceituna de mar”, es pequeño.

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¿No se podría aprovechar para algo el calor de los volcanes?

Sí, y de hecho ya se hace. Los países centroamericanos, con mucha actividad volcánica, están instalando centrales geotérmicas para generar electricidad y depender menos del petróleo. Por ejemplo, en las laderas del volcán guatemalteco Pacayá se ven tuberías por las que baja agua fría y retorna vapor a 175ºC. En estas centrales se hacen pasar las conducciones por cámaras magmáticas (piedra fundida) o por rocas calientes para generar vapor. Cuando este sube, empuja una turbina donde, igual que en la dinamo de una bicicleta, la energía motriz se convierte en electricidad.

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¿Es cierto que hay semillas que necesitan fuego para germinar?

Es verdad, son las de las llamadas plantas pirófitas. Usan los incendios (naturales, por causa del calor o de tormentas, y provocados) para propagar y hacer crecer sus semillas. Las plantas maduras, tras la floración, encierran y protegen sus semillas en cáscaras duras, que a su vez se alojan dentro de los frutos que penden de sus ramas y tallos. Allí “esperan” protegidas los años que haga falta, hasta que se produce el incendio y toda la zona se calcina. Debido a las altísimas temperaturas, los frutos se abren y las cáscaras de las semillas se ablandan y caen al suelo. Lo mejor de todo es que la zona, tras el fuego, carece de parásitos y de otras plantas que le hagan competencia.

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¿Hay algún sitio en el mundo donde no suba ni baje la marea?

Sí, hay lugares donde apenas se nota la subida y bajada de las mareas. Están situados aproximadamente en los sectores centrales de los grandes océanos y en ambos hemisferios. A estos puntos se los denomina anfidrómicos (“alrededor del recorrido” mareal), y en ellos la amplitud de la marea es prácticamente nula. En los mares pequeños y cerrados, la variación se nota, pero es muy pequeña comparada con el Pacífico, por ejemplo.

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¿Hacen las plantas injertos espontáneos entre ellas?

Muy pocas veces se ha observado este fenómeno de manera natural entre dos especies distintas. Pero lo más normal sería que por compatibilidad de los tejidos deban de pertenecer a la misma familia (por ejemplo, rosáceas, como los ciruelos, manzanos, melocotoneros...).
Aunque los injertos espontáneos son más habituales entre miembros de la misma especie, las hayas por ejemplo son famosas por eso, ya que dos ramas o raíces que se tocan en el bosque tienden a unirse y juntar sus tejidos. También muchos frutales y olivos juntan ramas o raíces bajo tierra, no se sabe muy bien qué puede aportar como beneficio a esos dos árboles, aunque pudiera ser que con ello ganaran estabilidad, de la misma manera que se ensamblan los andamios de una obra, unos con otros, para coger mayor altura.

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¿Es cierto que el agua del Mediterráneo y del Atlántico no pueden mezclarse?

No es del todo correcto. En Gibraltar existe un intercambio de aguas de tal modo que las aguas atlánticas entran en el Mediterráneo en superficie, y las del Mediterráneo salen en profundidad. Así que se forma una “picnoclina”, una masa de agua de densidades diferentes (por la distinta salinidad y temperatura), que dificulta su mezcla. Las aguas atlánticas, al circular en superficie por el Mediterráneo, aumentan su salinidad, y cuando se enfrían en invierno se hunden mezclándose con las aguas mediterráneas. Pero las del Mediterráneo no cambian su densidad y tardan mucho tiempo en mezclarse con el agua atlántica. Así que a veces se aprecian masas aún sin mezclar a mucha distancia de Gibraltar, ya dentro del océano Atlántico.

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