No tan encantador

Un perro actúa ante estímulos como un niño de 14 meses

“En su programa de televisión siempre tiene el mismo diagnóstico para todos los perros, nunca descarta problemas médico- veterinarios que pueden ser una de las causas del problema. Fundamenta su trabajo en la teoría clásica de la jerarquía, ya en desuso. Conceptos como el ‘líder de la manada’, ‘el alfa’, ‘el dominante’... pueden provocar un foco de conflictos y discusiones en las familias. Sería una maravilla que los problemas caninos se solucionasen como hace César Millán. Desgraciadamente, no es así. Cuando el encantador se marcha, se acaba el encantamiento, el príncipe vuelve a ser rana y los problemas reaparecen o se agravan”, opina Enrique Solís, director de LealCan.
Pero entonces, ¿qué hacemos?, ¿cómo mejoramos la inteligencia de nuestro perro? La respuesta es: con aprendizaje. “Tras las teorías conductistas que vivieron su momento de gloria en los años 40 y 50, se empezó a notar la necesidad de tener en cuenta igualmente la vida emocional interior del animal”, aclara Arsenio Menchero. De ahí surgió el cognitivismo, que trata de potenciar las posibilidades “intelectuales” del animal.

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Teorías impronunciables
“Hay que considerar al can como un todo”, explica Miguel Ibáñez Talegón, profesor titular de Etología y Comportamiento Animal en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, y añade: “Si le quitamos la psique no es perro, tampoco lo es si prescindimos de su actividad hormonal o de su estado físico. Una enfermedad, una alteración inmunológica, por ejemplo, afecta a su actitud igual que ocurre con las personas”. Pero los parecidos entre hombres y canes no van mucho más allá. Se puede hablar de inteligencia en ambos casos. Rico, un border collie de nueve años, es capaz de reconocer 200 palabras. O, al menos, de asociarlas con objetos, según un estudio realizado por Juliane Kaminski, Josep Call y Julia Fischer, investigadoras del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, Alemania. Los ocho meses de convalecencia de su dueña, Susanne Bause, fueron decisivos para convertir a Rico en un perro “superdotado”. Durante este tiempo, Susanne estuvo enseñándole palabras asociadas a objetos. Cuando el grupo de científicos lo vio triunfar en el programa de televisión alemana Wetten dass? decidió contactar con su dueña para someterlo a nuevas pruebas. Kaminski y sus colegas fueron más allá. Cierto que Rico cogía con la boca el objeto que se le reclamaba pero, ¿qué pasaría si entre los juguetes conocidos se incluía uno nuevo? En 37 de las 40 veces que se realizó el ejercicio, Rico acertó. El animal procedía por exclusión: si sabía el nombre de todos los juguetes, la palabra nueva debía corresponder al desconocido. Pero de lo que Rico no es capaz, como no lo es ningún otro perro, es de unirlas, de entender frases. Además, como ocurre con muchas investigaciones, las biólogas responsables del experimento no saben hasta qué punto es posible generalizar su descubrimiento. “Cualquier animal es inteligente en cuanto a que tiene capacidad para analizar lo que ocurre en el medio externo y adaptarse a él”, añade Miguel Ibánez. Todos emiten –o, mejor dicho, emitimos– una respuesta que se genera en función de lo vivido, siempre pensamos en aquello que hemos hecho en otras ocasiones. A partir de aquí las similitudes se reducen hasta casi desaparecer, porque cada uno tiene unas cualidades específicas que utiliza de manera distinta.

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¡Qué cabeza perruna!
Pero entre los puntos en común está la configuración del cerebro. Tanto en hombres como en canes posee zonas que controlan la respiración, el ritmo cardiaco, la presión sanguínea; otras partes ocupadas por el sistema límbico –que actúa sobre las respuestas fisiológicas ante estímulos emocionales–; y el neocórtex, que gestiona las emociones y facilita el análisis, además de ser el responsable del raciocinio. Los tres mecanismos tienen conexión entre ellos tanto en perros como en humanos y realmente todo el cerebro está interconectado y ocupado en sus diversas tareas. La diferencia es que en nuestras mascotas el neocórtex está menos desarrollado. Por tanto su capacidad de análisis también es inferior, aunque nos superen en otras funciones, como el olfato. Hay otros aspectos en los que también el mejor amigo del hombre nos gana por goleada como, por ejemplo, en lo referente a la fidelidad.

Webs de interés
Auxidog (www.auxidog.com)
Web canina (www.voraus.com)
Centro canino C.CAM 99 (www.ccam99. com)
LealCan (www.lealcan.com)

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