Los misterios de la otra cara de la Luna

Pocos objetos del cosmos guardan tantos misterios como el reverso de la Luna. Ahora, por primera vez, está en marcha una misión para explorarlo

El día 7 de octubre de 1959 ocurrieron dos hechos reveladores: Henry Noerdlingerl, jefe de investigaciones de la película Los diez mandamientos, desveló que la reina egipcia Nefertiti ya utilizaba cosméticos para pintarse los ojos y los labios. Ese mismo día, la nave espacial soviética Luna 3 realizó las primeras fotografías de la cara oculta de la Luna. Hasta ese momento, un lugar lleno de misterios. Durante 40 minutos, tomó 29 imágenes a 66.700 km de distancia; en ellas aparecían un terreno montañoso y dos regiones oscuras. Recibieron los nombres de Mare Moscoviense y Mare Desiderii. Todo aquello revolucionó el mundo. La prensa soviética  se lanzó, de pronto, a publicar reportajes sobre alienígenas recién llegados a Siberia y sobre la posibilidad de habitar planetas lejanos. Ahora, 56 años después, una sonda se posará por primera vez en la superficie lunar más ignota. China acaba de anunciar que su sonda espacial Chang’e-4 aterrizará en la cara oculta de la Luna para explorarla. Liu Jizhong, decano del Centro de Ingeniería Aeroespacial y de Exploración Lunar, ha declarado: “El ambiente, así como otras condiciones en la cara oculta de la Luna, permanecen como un misterio para nosotros. El terreno allí es bastante complicado. Tendremos que realizar ajustes en el diseño de la sonda”.

La cara oculta supone un 41% de la superficie de la Luna (15,5 millones de kilómetros cuadrados)

Helio-3, el nuevo tesoro
Se especula incluso con la posibilidad de que los chinos planifiquen abrir minas lunares para extraer un peculiar isótopo del helio (helio-3) que resolvería los problemas de energía en la Tierra durante los próximos 10.000 años. El valor potencial del helio-3 se calcula en 2.000 millones de euros la tonelada. Pero China no tendrá fácil la explotación, puesto que deberá enfrentarse al Tratado del Espacio Exterior de la Naciones Unidas, donde se deja claro que los recursos lunares son propiedad de toda la humanidad. “Las partículas de helio-3 se encuentran enganchadas al polvo lunar. Su origen procede de la formación de nuestro Sistema Solar. Calentando este polvo, se libera el helio-3, que después podremos utilizar en los reactores de fusión nuclear para generar energía”, explica Josep Manel Carrasco, astrónomo del Instituto de Ciencias del Cosmos de la Universidad de Barcelona. Pero el proyecto chino no es el único intento de colonización lunar.

La Agencia Espacial Europea (ESA) quiere construir allí una base permanente. “El pueblo lunar sería una estación abierta a diferentes países miembros. Al proyecto no le falta entusiasmo”, señala Jan Wörner, director de la institución europea, a través de un vídeo comunicado. Por su parte, Bernard Foing, director del grupo internacional de exploración lunar de la ESA, especifica que la “base espacial se construiría en el Polo Sur, punto geográfico que marca el inicio de la cara oculta. Sería interesante recibir desde allí las emisiones de radio cósmicas, además de servir de lugar de entrenamiento para los astronautas. Aprenderían a vivir aislados en las mismas condiciones que en un futurible viaje a Marte”.

Desde que la NASA lanzó el Apollo 17 el 7 de diciembre de 1972, no se había registrado tanto interés por la Luna. “El motivo es evidente. En aquella época había mucha competencia entre americanos y soviéticos. Recordemos que estábamos en plena Guerra Fría, y la colonización lunar formaba parte de la propaganda política del momento. Los políticos deciden el presupuesto destinado a la carrera espacial, y ahora no es precisamente abundante”, dice Josep Manel Carrasco.

Actividad volcánica intensa
De la Luna tenemos una gran cantidad de información, tanto de la parte visible como de su “cara oculta”, que representa un 41% de la superficie. “En caso de enviar una misión a la cara oculta de la Luna, tendríamos problemas de comunicación, puesto que el propio satélite se interpondría entre los astronautas y la Tierra”, comenta a Quo Alfred Rosenberg, astrofísico y divulgador del Instituto de Astrofísica de Canarias. El lado oculto de nuestro satélite se caracteriza por una geografía peculiar. Gracias a la cámara del satélite japonés de exploración Kaguya (Selene) se descubrió en 2008 que en esa zona hubo una actividad volcánica intensa que se detuvo hace 3000 años. De hecho, hace unos meses, científicos de la Universidad de Purdue (Estados Unidos) y la NASA descubrieron allí un gran cráter de 200 kilómetros de ancho. No se había registrado un hallazgo de tal envergadura en al menos un siglo. Al descubrimiento se le ha puesto el nombre de Earhart en honor a Amelia Earhart, la primera mujer que voló sola cruzando el Atlántico. El cráter se ubica enterrado de forma parcial bajo los escombros de la cuenca Serenitatis, y quizá tenga una edad cercana a los 3.900 años. Una hipótesis apunta a que la cara oculta de la Luna actúa de paraguas evitando numerosas colisiones de meteoritos sobre la Tierra. Como nuestro satélite carece de atmósfera, el factor erosión tampoco existe; de ese modo, conserva intactos todos los impactos que ha sufrido. Pero sobre este punto existen discrepancias en la comunidad científica. “La Luna es un paraguas demasiado pequeño como para evitar que unos meteoritos puedan llegar a la Tierra desde distintos ángulos del universo”, apunta Josep Manel Carrasco. Quizá los volcanes sin actividad nos hablen de su propio origen danzando alrededor de la Tierra.

Bajo la superficie del cráter Cabeus hay un 5,6% de agua congelada, sodio y plata

Se considera que la Luna nació fruto del extraordinario impacto de un objeto del tamaño de Marte contra nuestro planeta. La diferencia de temperatura entre las dos caras, que se mantuvo largo tiempo, sería la responsable de la geografía tan peculiar que mantienen ambas. “Saldremos de dudas cuando las distintas misiones que se van a poner en marcha nos traigan muestras del terreno lunar”, dice Josep Manel Carrasco.

Agua congelada en la cara oculta
“Dudo que la misión china de la sonda espacial Chang’e-4 encuentre algo nuevo respecto a lo que ya sabemos”, sentencia Alfred Rosenberg. La Luna es el quinto satélite más grande del sistema solar y su corteza tiene un grosor de 60 kilómetros. Una peculiaridad de su cara oculta es que en ese lado la superficie crece 10 kilómetros en altura. Tanto China como la ESA saben que es posible mantener allí un pueblo lunar permanente gracias a los metales, minerales y agua helada que permanecen sin explotar. En concreto, bajo la superficie del cráter Cabeus hay un 5,6% de agua congelada y otros elementos como amoníaco, magnesio, mercurio, monóxido de carbono, hidrógeno, sodio y plata.

 Un equipo de la Universidad de Brown (Estados Unidos) dirigido por el geólogo Peter Schultz cree que todo este material llegó a la Luna como consecuencia del impacto de asteroides y cometas a lo largo de milenios. El misterio más reciente que se acaba de desvelar se refiere a una música extraña que Thomas P. Stafford, Eugene A. Cernan y John W. Young, astronautas del Apollo 10, escucharon durante una hora mientras la nave volaba alrededor de la cara oculta de la Luna. Corría 1969, año en que The Beatles hicieron su última actuación en público en el tejado de su discográfica, Apple Records. No sabemos si el eco de aquel improvisado concierto llegó hasta la Luna, lo que sí suscitó inquietud entre los astronautas fue la presencia de un silbido que les acompañó en la oscuridad a 15.000 kilómetros de altura.
“¿Oyes eso, ese silbido? ¡Whoooooo!”, exclamó uno de ellos. “Suena como, ya sabes, la música típica del espacio exterior. Bueno, seguro que es una música rara”, respondió otro. Stafford, Cernan y Young discutieron perplejos si debían informar inmediatamente a la NASA sobre lo ocurrido, no entendían nada. El suceso se transcribió, quedó archivado y clasificado por protocolo hasta el año 2008. Ante la multitud de especulaciones que se han realizado alrededor de este tema –desde señales extraterrestres hasta sonidos procedentes del rincón más oscuro del universo en expansión–, la NASA ha decidido ahora resolver el misterio. Aquel silbido estridente no era otra cosa que las interferencias que generaba el sistema VHF (Very High Frequency o Muy alta frecuencia) para mantener comunicados el módulo central y el módulo lunar. Con las nuevas misiones a la Luna tendremos nuevas certezas y, seguro, nuevos grandes misterios.

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Chang’e-4

Hasta ahora, la sonda que China hará aterrizar en la cara oculta es solo un prototipo. Este es su aspecto.

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Geografía al detalle

Esta imagen fue publicada por el Departamento de Defensa de Estados Unidos en 1970. Muestra con gran precisión los cráteres que existen en la cara oculta.

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Cráter Shackleton

Esta imagen fue recogida por la misión Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA. Su potente brillo desconcierta a los científicos.

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Misión pionera

La misión soviética Luna 3 hizo fotos en baja resolución del 70% de la cara oculta.

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La ciudad alienígena

Milton William Cooper, ex oficial de inteligencia de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, afirmó en 1989: “Naves alienígenas han sido vistas por los astronautas de la misión Apollo. En la Luna hay instaladas numerosas naves nodriza”. Aquellas declaraciones avivaron todo tipo de fantasía lunar: pistas de aterrizaje, incluso restos de una ciudad que dicen haber encontrado en esta foto de la NASA.

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Lunar orbiter 5

Envió 212 fotografías y documentó 36 zonas de interés. Lanzada el 1 de agosto de 1967, esta sonda se estrelló contra la Luna el 31 de enero de 1968.

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Misión Apollo 10

Significó el punto final de los ensayos que llevarían al hombre a la Luna en 1969. Fue la segunda misión tripulada en orbitarla.

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Misión Grail

Las sondas de esta misión de la NASA realizaron el mapa gravitacional más detallado que existe de la Luna hasta ahora.

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El extraño sonido del lado oculto

Los clips de audio del Apollo 10 fueron subidos a internet en 2012. La NASA declaró sobre el supuesto misterio: “El piloto Gene Cernan no recuerda que el incidente del sonido le emocionara lo suficiente como para tomarlo en serio”. Michael Collins, piloto del Apolo 11 y la primera persona en volar alrededor de la cara oculta de la Luna, también recuerda sonidos extraños, pero no pensó mucho en eso.

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