Un coloso para ver el origen del Universo

El Telescopio Gigante de Magallanes empieza a tomar forma en Chile

 

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El gigante sobre la montaña

A unos 2.500 m de altitud, sobre el Cerro de Las Campanas, se alzará el Telescopio Gigante de Magallanes, el ojo más nítido que hemos lanzado hasta ahora al Universo, en una construcción equivalente a un edificio de 22 pisos.

Sus imágenes superarán entre 5 y diez veces la calidad de las impresionantes visiones a que nos tiene acostumbrados el Hubble desde su privilegiada posición en el espacio, y en 4 veces las del proyectado James Webb. El excepcional clima y el aislamiento del desierto circundante de Atacama le permitirán trabajar sin apenas perturbaciones atmosféricas.

Pero ¿cuál es el secreto de esa esperada calidad?

 

Imagen: © 2016 GMTO Corporation

 

 

Siete espejos en uno

La calidad de las imágenes en un telescopio de este tipo está determinada por la longitud de onda de la luz que capta y el diámetro de sus espejos. La luz llega a un espejo primario que la refleja a otro secundario. La imagen que se forma en este es la que graba otro instrumento.

El espejo primario del GMT tiene un diámetro total de 24,5 m. Esa superficie total está compuesta de siete espejos de 8,4 m de diámetro cada uno, el mayor tamaño que puede fabricarse. El conjunto tendrá así mayor superficie de recolección de luz que cualquiera de los que están en funcionamiento en la actualidad.

 

Imagen: © 2016 GMTO Corporation

La luz del Big Bang

Gracias a su precisión, el nuevo telescopio podrá observar la luz de estrellas y galaxias muy, muy lejanas. Es decir, muy, muy antiguas. Algunas incluso de 13.200 millones de años, las primeras que se formaron tras el Big Bang. Con esa información podremos recabar datos fundamentales acerca de la formación del Universo y, por tanto, sobre la materia y la energía oscuras.

Pero también se observarán mejor planetas que orbitan estrellas distintas a nuestro Sol, y las variaciones de luz de objetos astronómicos afectados por agujeros negros.

 

Imagen: © 2016 GMTO Corporation

Seis años de construcción

Aunque ya se había alisado la cima del monte que ocupará, las obras de construcción del GMT comenzaron oficialmente el pasado 11 de noviembre. Según el calendario previsto, comenzará a funcionar en 2021 y alcanzará el pleno rendimiento tres años más tarde.

El consorcio que lo ha puesto en marcha, en el que colaboran 11 países –ninguno de ellos europeo– tiene un presupuesto de 500 millones de dólares para la primera fase de funcionamiento.

 

Imagen: © 2016 GMTO Corporation

Espejitos mágicos

Los espejos se están construyendo el Laboratorio de Espejos del Observatorio Steward, en la Universidad de Arizona. Allí han tenido que desarrollar nuevas infraestructuras y técnicas para su pulido.

Cada uno de ellos necesita unos cuatro años de construcción. Ya están listos los cuatro primeros, con los que empezará a funcionar el telescopio. Los demás irán llegando a un ritmo de uno por año. Tienen un espesor de 70 cm y están formados por una superficie trasera y otra frontal, esta de cristal liso. Entre ellas va una estructura en forma de colmena.

El espejo secundario también se compone de siete segmentos alineados con sus respectivos equivalentes en el primario. Entre todos suman una superficie total de 3m de diámetro.

 

Imagen: © 2016 GMTO Corporation

 

 

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