Las plantas “hablan” con sus embriones

Lo hacen a través de una hormona que da señales de crecimiento

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La fitohormona auxin, en verde, se produce tanto en el embrión de las plantas como en la madre. Crédito imagen: Chulmin Park

Si bien el embarazo en humanos y el desarrollo de semillas en las plantas se ven muy diferentes, existen paralelos, y no menos importante es que, en ambos casos, el embrión se desarrolla en estrecha relación con su progenitora. En los animales, se sabe que una red completa de señales de la madre influye en el desarrollo embrionario.

En las plantas, estaba claro que las señales maternas regulan el desarrollo embrionario, pero cuál era esa señal, era algo desconocido. Ahora, un grupo de expertos del Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria (IST Austria), el Instituto de Tecnología de Europa Central (CEITEC) y la Universidad de Friburgo han descubierto que una hormona de la planta, llamada auxina, es responsable de al menos una de las señales. El estudio se ha publicado en Nature Plants.

“Durante décadas, los científicos han intentado descubrir la naturaleza de la señal entre la madre y el embrión – explica Jiri Friml, coautor del estudio –. Nuestro estudio demuestra que la madre es la fuente de auxina que regula el desarrollo embrionario temprano”.

La auxina es una hormona que desempeña muchas funciones en el desarrollo de las plantas y se sabe que regula el desarrollo embrionario. Al visualizar la biosíntesis y la respuesta a la auxina, los investigadores demostraron que el tejido materno que rodea al embrión en la semilla comienza a producir más auxina después de la fertilización.

Este aumento de la producción materna de auxina es crucial para el embrión: cuando se interrumpe su producción, el embrión no se desarrolla correctamente. Y es específicamente la auxina materna la que juega este importante papel. Cuando los investigadores establecen un cruce entre plantas para que la madre no produzca auxinas, pero sí el embrión, se ven los mismos defectos en el desarrollo embrionario, lo que demuestra que la auxina de la madre es la señal clave del desarrollo.

“Sin embargo, la auxina no es la única señal materna que influye en el embrión – concluye Friml –. Cuando dejamos de suministrar la auxina de la madre al embrión, el embrión crece anormalmente, pero aún así se las arregla de alguna manera. Esto significa que debe haber alguna otra señal independiente de auxina”.

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