Las bacterias tienen sentido del tacto

Engañarlas para que “suelten” su presa, tendrá importantes implicaciones en el campo de la salud

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Imagen de los pili (en verde) de la bacteria Caulobacter crescentus (naranja). Crédito imagen: Courtney Ellison, Indiana University

Un estudio científico, liderado por Yves Brun, de la Universidad de Indiana y publicado en Science, informa de un nuevo método para determinar cómo las bacterias detectan el contacto con las superficies, una acción que desencadena la formación de biopelículas o tapices bacterianos: estructuras multicelulares que causan importantes problemas de salud y amenazan infraestructuras críticas como los sistemas de agua y alcantarillado.
Se estima que las biopelículas contribuyen a alrededor del 65% de las infecciones humanas y causan miles de millones en costos médicos cada año. También contribuyen a los brotes de cólera alrededor del planeta.

Por si fuera poco, fuera del sistema sanitario, estos tapetes microbianos causan daños graves en la industria, incluidos los sistemas de filtración de agua, obstruyendo o ralentizando los buques de carga mediante la "bioincrustación" en los cascos de navíos, con un coste aproximado de 170 mil millones de euros cada año, solo en los EE. UU. Pero no solo hay malos, hay que reconocerlo, algunas biopelículas ayudan en la digestión o colaboran en la descomposición de la materia orgánica en el medio ambiente.
Los científicos descubrieron la forma en que las bacterias detectan y se adhieren a las superficies y también un método para engañar a las bacterias y hacerlas creer que están tocando una superficie.

El equipo demostró que las bacterias usan apéndices ultrarrápidos llamados pili que se extienden desde la célula y se retraen para palpar y adherirse a las superficies y, en última instancia, producir las mencionadas biopelículas. Los pili dejan de moverse después de detectar una superficieEn ese momento las bacterias comienzan a producir una sustancia extremadamente pegajosa que hace que las bacterias se adhieran a las superficies.
Para engañar a las bacterias y hacerles creer que detecten una superficie, el equipo de Brun conectó una molécula de maleimida a la pili y consiguió bloquear eficazmente el movimiento de estas estructuras.
“Estos resultados – concluye Brun en un comunicado – nos dicen que las bacterias perciben la superficie del mismo modo en que un pescador sabe que su línea está atascada bajo el agua. Cuando tiran de la línea, sienten una tensión que les indica que su línea está atrapada. Los pili de la bacteria son sus líneas de pesca. Gracias al uso de colorantes fluorescentes para etiquetar estas estructuras microscópicas, podemos producir imágenes que muestran la primera evidencia directa del papel que juegan los pili para detectar superficies”.

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