Revelando los secretos de las galaxias

El Observatorio Europeo Austral ha conseguido una imagen de gran nitidez, de una galaxia vecina que aporta importante información sobre el universo

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Imagen del clúster Fornax y su enorme número de galaxias. Crédito: ESO/A. Grado and L. Limatola

Gracias al uso del VLT Survey Telescope (VST) en el Observatorio Paranal, parte del Observatorio Europeo Austral, ESO, en Chile, ha sido posible obtener una visión extraordinaria del Cúmulo de Fornax, uno de los cúmulos de galaxias más ricos y cercanos a nuestra Vía Láctea . La imagen, de 2.3 gigapixel, es una de las imágenes más grandes obtenidas por el ESO, según destacan en un comunicado.
Quizás el miembro más fascinante del clúster es NGC 1316, una galaxia que ha experimentado una historia dinámica, formada por la fusión de múltiples galaxias más pequeñas. Las distorsiones gravitacionales del pasado de esta galaxia, han dejado su huella en su estructura lenticular (un intermedio entre las galaxias en espiral y las elípticas). Las grandes ondulaciones, bucles y arcos incrustados en la envoltura exterior, fueron observados por primera vez en la década de 1970, y siguen siendo un campo de estudio activo para los astrónomos contemporáneos, que utilizan la última tecnología de telescopios, para analizar los detalles más finos de la estructura inusual de NGC 1316.

Las fusiones que formaron NGC 1316 condujeron a una afluencia de gas, que alimenta un objeto astrofísico exótico en su centro: un agujero negro supermasivo con una masa aproximadamente 150 millones de veces mayor que la del Sol. A medida que acumula masa de su entorno, este monstruo cósmico produce enormes chorros de partículas de alta energía, que a su vez dan lugar a los característicos lóbulos de emisión observados en longitudes de onda de radio, lo que convierte a NGC 1316 en la cuarta fuente de radio más brillante del cielo.

NGC 1316 también ha sido anfitrión de cuatro supernovas de tipo Ia (aquellas que se producen en sistemas binarios, donde dos estrellas orbitan entre sí) eventos astrofísicos de vital importancia para los astrónomos. Dado que las supernovas de tipo Ia tienen un brillo claramente definido, pueden usarse para medir la distancia a la galaxia anfitriona; en este caso, 60 millones de años luz. Estas “velas estándar” son muy buscadas por los astrónomos, ya que son una excelente herramienta para medir de manera confiable la distancia a objetos remotos. De hecho, jugaron un papel clave en el descubrimiento innovador de que nuestro Universo se está expandiendo a un ritmo acelerado.

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