¿Qué tienen que ver los tomates con el metro?

El modo en el que sus redes internas se conectan

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Un tomate cosechado en otra estación.

A simple vista, podría parecer que una planta de tomate y la red de metro tienen la misma relación que la reproducción del cangrejo y los combustibles aeronáuticos. Pero parece ser que ambos están compuesto por redes que buscan la mayor efectividad entre dos variables: coste y rendimiento.
Las redes de transporte, como el metro, se basan en la necesidad de equilibrar el coste de la construcción con la prestación de un transporte eficiente. Si el objetivo principal al diseñarlo es conseguir que la gente se desplace hacia el centro de la ciudad lo más rápidamente posible, cada zona de la ciudad tendrá su propia línea directa. Pero esta opción es prohibitivamente cara.

Por otro lado, si el único objetivo es limitar el coste, habría muy pocas líneas, y a los viajeros les tomaría mucho tiempo llegar a destino. Así, el desafío es encontrar un equilibrio entre precio y eficacia. Si trasladamos esta analogía a una planta, su base es como el centro de la ciudad y sus hojas serían los barrios periféricos. Los nutrientes necesitan trasladarse entre estas áreas lo más rápido posible, limitando al mismo tiempo el coste de producir ramas poco eficaces.

Para comprender cómo las plantas pueden controlar este equilibrio, un equipo de expertos liderados por Saket Navlakha realizó un escáner en tres dimensiones a tres tipos de plantas diferentes: sorgo, tomate y tabaco. Todas ellas fueron cultivadas en las mismas condiciones de luz, temperatura y niveles de agua de su entorno natural. A lo largo de 20 días, escanearon cada planta para capturar su crecimiento. En total se realizaron unas 500 imágenes.
Los resultados, publicados en Cell Systems, demostraron que estos cultivos llevan a cabo los mismos principios de diseño que usamos los humanos para diseñar redes como las de metro. Este nuevo conocimiento permite concebir estrategias para aumentar el rendimiento de los cultivos o producir plantas mejor adaptadas al cambio climático.
Lo interesante del estudio es que permitió descubrir que cada cultivo tiene su propia estrategia de efectividad entre coste y rendimiento , la cual depende de su entorno.

Fuente de información: Salk Institute.

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