La reproducción sexual, una estrategia para lidiar con la evolución

Es una conclusión de un estudio realizado por la Universidad de Iowa

Alicia en el país de las maravillas da para mucho. Hasta para nombrar teorías evolutivas. La Hipótesis de la Reina Roja es una teoría evolutiva, que explica que las especies deben mejorar de forma continua para mantener el equilibrio con su entorno. Su nombre lo recibe de una frase del libro A través del espejo y lo que Alicia encontró allí (“spinoff del libro original) de Lewis Carroll: “es necesario correr lo más rápido posible para quedarse en el mismo sitio”.
Los biólogos evolutivos utilizan esta frase para sostener que los organismos recurren a la reproducción sexual para mantener el ritmo de evolución en un mundo en constante cambio. La teoría sostienen que machos y hembras aportan una diversidad genética imprescindible para enfrentarse a las amenazas, enfermedades y cambios en el clima.
Ahora un equipo de biólogos de la Universidad de Iowa aporta una nueva prueba a esta teoría. Dirigidos por Maurine Neiman, analizaron la población de caracolas de agua dulce en una región de Nueva Zelanda. Allí documentaron la concentración de hembras que se reproducen sexualmente y las que lo hacen de modo asexuales y compararon los efectos que ambas sufren por un gusano parásito comúnmente asociado con estos caracoles.
Los investigadores encontraron que en las zonas del lago donde el parásito era abundante, también lo eran los caracoles masculino (lo que indica que había hembras que se reproducían sexualmente). El equipo de Neiman encontró caracoles machos en diversas zonas donde los parásitos apenas estaban presentes y en áreas donde eran muy abundantes.
Esto indica que mamá y papá caracol le dan un impulso genético a sus crías que es impoisble lograr si solo hay un mapa genético, como ocurre con la reproducción asexual, en la que los caracoles solo reciben información genética de la madre. A lo largo de generaciones, la reproducción sexual puede producir nuevas combinaciones de genes necesarios para hacer frente a los cambios del entorno.
"Estos resultados son consistentes con la idea de que existen ventajas en la reproducción sexual – explica Neiman, principal autora del artículo publicado en el New Zealand Journal of Ecology –. Los caracoles que nacen con combinaciones genéticas raras serían más difíciles de infectar debido a que los parásitos rara vez, o nunca, se han enfrentado a esas combinaciones genéticas barajadas”.
Neiman y sus colegas creen que el gusano parásito invade el caracol al engañar a su sistema inmunológico, haciéndole creer que no es una amenaza. Algunas enfermedades hacen lo mismo con los seres humanos, engañando a nuestro sistema inmunológico, por lo tanto comprender cómo funciona la diversidad genética y los mecanismos que utilizan virus y parásitos contra nuestro sistema inmunológico, permitirá crear nuevos mecanismos de defensa.

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