Una breve historia de amor de un astrofísico y una sonda espacial

Javier Armentia nos deleita con estas palabras sobre "Doña Rosita"

DOÑA ROSITA

Al poco de comenzar mi carrera como investigador en astrofísica la ESA consiguió acercarse al núcleo del cometa Halley y estudiarlo. Era la misión Giotto, en el 86. Ese mismo año comenzaron a soñar con otra sonda capaz de volar junto a un cometa y hasta de descender a su superficie, y seguir su evolución conforme se activaba al acercarse al Sol.

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Y casi 30 años después, Rosetta es una apasionante realidad. Toda una generación de científicos que ha pasado muchos años diseñando un viaje que ahora estamos viendo día a día. Es una lección de vida.

Cómo no estar enamorado de esta Rosa.

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