"Entender el cerebro nos ayudará a entendernos a nosotros mismos"

 2012 ha sido declarado Año de las Neurociencias. El objetivo, tal y como explica el profesor Juan Lerma, es avanzar en el conocimiento de nuestro cerebro

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Juan Lerma, presidente de SENC

¿Qué estudia la neurociencia?
La neurociencia estudia el sistema nervioso. Su objetivo es entender como funciona el sistema nervioso y el cerebro, lo que es fundamental para comprendernos como seres humanos. Pero también la neurociencia proporciona los fundamentos que nos permiten combatir las enfermedades del cerebro, sean neurológicas o mentales, y en esa medida trata de aliviar el sufrimiento y la carga económica, personal y social que estas enfermedades presentan. Lo interesante de la Neurociencia es que es una ciencia integradora, ya que es el resultado de conjuntar muchas disciplinas científicas al servicio común de entender el sistema nervioso. Estoy hablando de las clásicas neuroanatomía y neurofisiología y de las que se han ido uniendo, como neuroquímica, neurofarmacología, neurobiología molecular, la psicología, la psiquiatría, la bioinformática, etc. Por tanto, los estudios neurocientíficos proporcionan datos sobre los mecanismos de nuestras sensaciones, de nuestros pensamientos y emociones, de nuestra inteligencia y, por supuesto, de nuestra conducta social.

¿Son una explicación biológica al comportamiento humano? o ¿todo comportamiento humano tienen una explicación biológica?
El comportamiento es LA FUNCION, con mayúsculas, del cerebro y el funcionamiento cerebral obedece reglas biológicas. Por tanto, es el responsable de ser como somos. El cerebro procesa la información sensorial, la coteja con la información que tiene adquirida en forma de memoria o experiencia, controla y coordina las acciones y por tanto decide las respuestas comportamentales más adecuadas a una situación dada. En esta función tan exquisita y tan finamente regulada, existen una enormidad de procesos, muchos de los cuales conocemos bastante bien. Si alguno de estos procesos no se realiza correctamente, entonces la respuesta comportamental es incorrecta. Por ejemplo, las drogas falsean la comunicación neuronal y cualquiera puede comprobar que el comportamiento de una persona drogada, por ejemplo bebida, es anormal. De manera que todo comportamiento tiene una explicación biológica, la conozcamos o no.

¿Tienen una aplicación clínica en psiquiatría?
Si se refiere a los conocimientos neurocientíficos, la respuesta es categóricamente sí. Conociendo los mecanismos por los que un cerebro desarrolla un mal procesamiento, que no es ni más ni menos que la correspondencia de una enfermedad de las denominadas psiquiátricas, estamos en condiciones de diseñar remedios. Las enfermedades mentales no son otra cosa que enfermedades del cerebro y la neurociencia estudia el funcionamiento cerebral y por tanto puede desentrañar las causas de porqué el cerebro funciona defectuosamente. Conociendo como funciona el motor del coche y averiguando qué falla, podremos arreglarlo y hacer que el coche circule sin problemas.

¿Qué tipo de estudios concretos se llevan a cabo desde la neurociencia? ¿algún ejemplo español?
El siglo XX ha sido la época de oro de la neurociencia. Es el trabajo y las teoría de un español, Ramón y Cajal, las que sientan las bases de la neurociencia moderna. Pero en el siglo XX hemos asistido a una plétora de grandes descubrimientos, desde el entendimiento de la generación y conducción del impulso nervioso, de los neurotransmisores y las reglas de la comunicación neuronal hasta la identificación de muchos de los genes que determinan el desarrollo neural o cuya alteración modifica el comportamiento o están defectuosos generando enfermedades. En España hay una gran tradición neurocientífica y nuestra producción está por encima de la media europea. Ahora tenemos varios excelentes institutos de neurociencia donde se están abordando proyectos de investigación competitivos que estudian el desarrollo cerebral, la comunicación neuronal, la plasticidad neural, el procesamiento neural, la memoria, incluyendo varias de las patologías neurodegenerativas tan devastadoras. Yo diría que la neurociencia en España es una ciencia en auge, como toda la ciencia en general. En estos momentos hay que lanzar el mensaje de que no se puede dejar caer la ciencia en España. Ha sido un camino enormemente largo, y sería desperdiciar una inversión y oportunidad únicas.

¿Por qué nombrar 2012 año de la neurociencia?
En Julio de este año se celebra en Barcelona la reunión bienal de la federación europea de sociedades de neurociencias (conocida con el acrónimo ingles FENS). La Sociedad Española de Neurociencia es la sociedad anfitriona. Esperamos a cerca de 8000 neurocientíficos de todos los países, principalmente europeos. Nos pareció una buena razón para proponer al Congreso de lo Diputados que declarara el año 2012 como Año de la Neurociencia en España. A nivel europeo, ahora la FENS está intentando del parlamento europeo que declare el 2014 como año del cerebro, lo que sería una buena forma de continuar nuestros objetivos generales. La idea es llegar a la sociedad explicándole qué es la neurociencia y lo que persigue, cómo los hallazgos neurocientíficos tienen un gran impacto en la vida de las personas y las costumbres sociales, en la salud y en la economía. De paso, queremos concienciar a los dirigentes políticos de la necesidad de invertir en neurociencia, de que esta inversión no se puede postponer. Es urgente conocer como funciona nuestro cerebro porque esto tiene implicaciones en la enseñanza y en los planes educativos, en las reglas sociales, y en la responsabilidad criminal, por ejemplo. Pero además será la única manera de llegar a curar o prevenir las enfermedades cerebrales. Solo ellas cuestan más que el cáncer y las enfermedades cardiovasculares juntas. Simplemente con la carga económica que supone el tratamiento de una enfermedad como la epilepsia se aliviaría enormemente el famoso déficit, que nos trae tan a mal traer. Es urgente, no cabe duda.

He leído que uno de los objetivos es desterrar viejos mitos del cerebro: ¿están ya hartos de oir que solo usamos el 10% del cerebro?
También. Efectivamente en torno al cerebro existen una serie de supersticiones, que no vienen de otro sitio que de la ignorancia. Uno de ellos es la creencia de que el hombre solo utiliza el 10% de su cerebro, lo que ha alimentado la idea de que el hombre pudiera usar el resto de su cerebro para convertirse en una especie de iluminado, con poderes psíquicos ocultos. Nuestro conocimiento actual acerca de las funciones cerebrales indica que usamos todo nuestro cerebro y que está continuamente funcionando. Ni siquiera se para cuando se duerme.

¿Serán las neurociencias las que entierren definitivamente a Freud?
Bueno, cuanto mayor sea el conocimiento del funcionamiento cerebral, más cerca estaremos de emitir una teoría verosímil sobre el cerebro. Freud se hizo su propia concepción del funcionamiento cerebral, particularizando en los aspectos que le interesaban más. Lo cierto es que aun no tenemos un modelo integral del cerebro. Tal vez éste sea el reto de las neurociencias en el siglo XXI, y esto solo se conseguirá si todos los interesados de ello trabajamos juntos. Este es el milagro que la neurociencia puede lograr.

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