¿Cómo sabemos cuánta agua hay en los océanos?

Para responder, primero hubo que sacar la sal, suficiente para enterrarnos bajo 150 metros

Bahamas - Acklins Island - Man flyfishing bonefish in the shallow waters of a lagoon
Getty ImagesRoger Hutchings

A simple vista parece un cálculo sencillo, pero la topografía de los fondos océanicos, las mareas, el derretimiento de glaciares…todo afecta a la cantidad de agua que llega a los océanos. A ello se une el hecho de que no es lo mismo agua dulce que salada, la última, obviamente, pesa más. Por eso para medir cuánta agua tienen los mares es muy importante la cantidad de sal. Para darnos una idea, el agua de mar es 220 veces más salada que la de un lago y si pudiéramos extraer toda la sal de los océanos y extenderla sobre la superficie continental del planeta, esta alcanzaría una altura de 150 metros.

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Por lo tanto, para ser precisos, más nos valdría medir en kilos el agua que hay en los océanos. Y ya tenemos una respuesta. Científicos de la Universidad de Bonn, del German Research Centre for Geosciences y el Alfred-Wegener Institute for Polar and Marine Sciences lo han calculado. ¿La cifra? Pues quita el hipo, aún sin beberla: tres cuatrillones de kilogramos. Un cuatrillón es un 1 seguido de 24 ceros.

Para llegar a este número, los investigadores analizaron los cambios en las masas de agua, la altura del mar, la topografía del lecho marino, la temperatura (el agua caliente se expande y a igual cantidad, pesa menos que el agua fría). Y sí, también tuvieron en cuenta la cantidad de sal. Después, para no aburrirse, evaluaron los cambios estacionales de las aguas, producidas por la precipitación y la evaporación y el almacenamiento de agua como nieve y el derretimiento de los glaciares y masas de hielo en Groenlandia y en la Antártida.

Lo extraordinario es que esto se pudo confirmar por primera vez gracias a dos satélites de la misión GRACE. La distancia entre ambos satélites, conocidos como Tom y Jerry ( se bautizaron con este mote porque uno persigue al otro en la misma órbita), ha sido medida con exactitud milimétrica. Así, cuando al atravesar las masas oceánicas, la altura de vuelo de uno de los satélites se veía afectada (a mayor masa, mayor atracción gravitatoria), la distancia entre los satélites servía como indicador del cambio de masa de los océanos.

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