¿Nos damos una vuelta por la Estación Espacial Internacional?

Por primera vez en la historia, la app de Google Street View permite a los usuarios conocer por dentro la ISS. 

¿Queréis saber dónde trabajan los astronautas que viven en la Estación Espacial Internacional? ¿Cómo se entrenan? ¿En qué habitáculos duermen? ¿Con qué se entretienen? Ahora podéis hacerlo gracias a Google Street View. Desde 2007, esta tecnología nos permite ya no solo visitar las calles de nuestras ciudades o incluso el interior de los comercios, sino que también nos hace viajar a sitios recónditos del planeta como el campo base del Monte Everest, el Lago Ness hasta las profundidades del océano. Pero nunca antes habíamos llegado tan lejos, hasta el Espacio. 

Aquí tenéis algunas muestras de lo que podéis encontrar en esta instructiva visita, las cuales fueron captadas por el astronauta Thomas Pesquet, de la Agencia Espacial Europea, que pasó 6 meses a bordo antes de regresar a la Tierra en junio de 2017. Estas son las imágenes más impactantes de los 15 módulos que existen en la Estación, la cual se encuentra a 400 kilómetros de distancia de la Tierra.

Fuente: The Washington Post

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Comienza el viaje

Este viaje virtual permite a los usuarios adentrarse en aquellos lugares donde los astronautas comen, hacen ejercicio, trabajan o incluso toman un baño. Pesquet se ayudó de varias cámaras réflex digitales que ya estaban en la Estación con las que fue fotografiando cada rincón. De vuelta a la Tierra, todas las imágenes que consiguió fueron “pegadas” entre sí para conseguir el efecto de 360 grados.

Para poder aprovechar bien el trabajo de Pesquet, Google se ayudó de un modelo a escala de la Estación Internacional para que el astronauta supiera cómo conseguir las imágenes de forma correcta.

Aquí podemos ver el área donde se encuentran los trajes espaciales o también conocidos como Unidades Móviles Extravehiculares. 

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Un trabajo meticuloso

A pesar de que el interior pueda resultar caótico para quienes vivimos en la Tierra, cada palmo está medido al milímetro para que todo tenga su sentido. Pero Pesquet reconoce que el trabajo fue complicado ya que los 6 miembros de la tripulación están trabajando e investigando durante 12 horas, lo que hace que el sitio esté un poco concurrido: “Hay muchos obstáculos ahí arriba y teníamos un tiempo limitado para fotografiar, por lo que tuvimos que confiar en que nuestro trabajo funcionase. Además, a todo ello hay que sumarle que no hay gravedad”. 


En la imagen podemos apreciar el módulo reservado al comedor de los astronautas. 

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Visita instructiva

En vuestra visita a la Estación podréis encontrar numerosos puntos en los que podéis pinchar para desplegar más información o resolver dudas. Sobre todo para que los usuarios sepan lo que están viendo. En este caso, por ejemplo, podemos ver uno de los compartimentos que usan como dormitorio. 

Una curiosidad, para que cada zona estuviera correctamente fotografiada, se necesitaban 24 tomas. 

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La ISS en números

Desde que la primera tripulación llegase a la Estación Espacial Internacional (ISS, sus siglas en inglés) el 2 de noviembre del año 2000, varios módulos se fueron acoplando con el tiempo hasta conseguir terminarla en 2011, con un total de 15 áreas. La ISS orbita alrededor de la Tierra a una velocidad de 28.160 km/h a 400 kilómetros de altura sobre nuestas cabezas. Además, su estructura, la más cara jamás construida, pesa alrededor de 500.000 toneladas, unos 500 gigagramos.

La estación acoge a astronautas de Estados Unidos, Rusia, Japón y Europa. Cuenta con 5 habitaciones, 2 baños, un gimnasio y una gran ventana al exterior, conocida como “La Cúpula”. 

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Módulo de laboratorio

El día a día de los astronautas en la Estación es un impresionante experimento continuo: “Podemos recolectar información sobre los océanos de la Tierra, la atmósfera y la superficie de la Tierra. Además, llevamos a cabo experimentos y estudios que no seríamos capaces de hacer si no estuviéramos allí.

Entre ellos: monitorizar cómo el cuerpo humano reacciona a la microgravedad, resolver los misterios del sistema inmunológico, estudiar los ciclones con el fin de alertar a las poblaciones y los gobiernos cuando se acerca una tormenta, incluso alertar sobre la creciente cantidad de desechos encontrados en nuestros mares”, apunta Pesquet. 

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