Ganzúas de última tecnología

Saltarse las limitaciones geográficas en la web no es difícil. Para identificar de dónde viene un usuario se examina su dirección IP, el número que identifica al ordenador, como la matrícula de un coche. La solución es, pues, navegar con una “matrícula falsa”. La forma más sencilla, pero no siempre eficaz, es usar Google Translate, el servicio de traducción del buscador. La página que se quiere visitar se redirige a través de Google, que hace de proxy (véa­se a la derecha), y en mu­chos casos se accede sin problema a los contenidos.

En el dibujo de arriba podemos ver un Servidor Proxy, esto es ordenador que se encuentra en el país de origen de la información buscada y no tiene restricciones. En proxy.org hay direcciones para todas las necesidades. También protege la privacidad del usuario, ya que no se sabe su procedencia.
En el de abajo La red privada virtual (VTN) se utiliza cuando la censura es en el país de origen, no de destino. Este sistema permite servirse de un or­denador fuera del país. Se accede a ellos por medio de una cuota o gratuitamente.

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