¿Qué pasaría si se empezasen a crear robots programados para seducir a personas con la finalidad de robarles o extorsionarles? O, peor aún, ¿qué pasaría si eso ya estuviera ocurriendo? En una sociedad cada vez más conectada, los humanos tendemos a relacionarnos con otras personas a través de los dispositivos digitales.

El auge de plataformas para ligar como Tinder, Match, Plenty of Fish, Grindr son prueba de ello. Sin contar las redes sociales no específicas, como Instagram, Twitter o Facebook que también se usan para ligar. En 2013 Tinder procesaba 350 millones de swipes por día, a finales de 2018 las cifras se habían triplicado.

Cada minuto, solo Tinder, genera 1.500 euros, algo que obviamente llamó la atención de ciberdelincuentes que intentan sacar rendimiento económico o bien hacer daño a través del uso de los “love bots”.

Millions use Dating Apps
NurPhotoGetty Images

En los últimos tiempos, tanto hombres como mujeres, hemos recibido mensajes a través de las redes sociales de perfiles que se presentan sin contacto previo asegurando que les resultamos atractivos, etc., etc., etc. Detrás de ellos hay aplicaciones web, basadas en Inteligencia Artificial, que están programados para que, al chatear con ellas, parezcan personas.

“El riesgo es muy elevado – nos explica Hervé Lambert, Global Consumer Operations Manager de Panda Security –, ya que el auge de los chatbots ha hecho que se hayan desarrollado cientos de plataformas que se integran con las principales redes sociales y entornos web, para dar atención digital a los clientes. Pero la diferencia es que, los primeros están programados para seducir y engañar a las personas”.

Tan elevado es el riesgo que una de cada 7 personas que recibe un correo de este tipo, cae en la tentación.

El modus operandi de los hackers que los desarrollan es muy sofisticado, ya que diseñan páginas web de citas en las que emulan a famosos sitios estadounidenses como Match.com o PlentyOfFish, en las que al hacer ‘match’ con una supuesta persona, lo que realmente se está haciendo es entablar una conversación con un ‘lovebot’.

La programación de este tipo de ‘robots’ es tan compleja como potencialmente lucrativa. Es decir, los hackers tienen que plantear un sin fin de conversaciones y escenarios en los que programar que sus robots vayan seduciendo a las víctimas poco a poco, hasta conseguir su objetivo: hacerse con información confidencial, imágenes o el historial de conversaciones para robarles o chantajearles. Se trata de una forma muy escalable de robar, ya que una vez programado el love bot, solo les queda esperar a que sus víctimas piquen el anzuelo y poder extorsionarlos.

Popularity Of Social Networking Website Grows
Chris JacksonGetty Images

Además, la Inteligencia Artificial juega un papel primordial en este tipo de engaños, ya que cualquier chatbot está creado para que cada conversación se almacene y se procese, con el fin de mejorar las futuras conversaciones. Eso les hace aprender de los errores y ser cada vez más humanos. Asimismo, estos programas ‘aprenden’ a diferenciar entre las preguntas más y menos adecuadas, con lo que muchas veces, no hace falta el toque “humano” para reprogramar muchas de las conversaciones.

“La Inteligencia Artificial está dando sus primeros pasos, pero en algunos años, cuando los chatbots puedan emitir sonidos y emular las conversaciones que pueden mantener dos personas, los riesgos podrán multiplicarse – añade Lambert –. Así, los robos y extorsiones por medio de love bots, son un riesgo frente al que hay que estar preparados”.

¿Cuan frecuentes son estos bots? Mucho más de lo que pensamos. De hecho, más de la mitad del tráfico en internet es obra de bots. Sí, hay más tráfico virtual que humano en la red. De acuerdo con el Bot Traffic Report de 2018, el 29% del tráfico está generado por bots malos, el 23% por buenos y el 48% por humanos .

image
Voluum



¿Qué es un bot bueno y uno malo?

Bots “buenos”:

Rastreadores: son utilizados por los motores de búsqueda y los servicios en línea para descubrir e indexar el contenido del sitio web, lo que facilita a los usuarios de Internet encontrarlo.

Operadores: utilizados por las empresas de comercio electrónico para actuar como agentes en nombre de los seres humanos. Responden a las dudas más habituales, hacen reservas y brindan información. Es habitual chatear con ellos.

Monitoreo: controlan el “estado de salud” del sitio web, evalúan su accesibilidad, informan sobre los tiempos de carga y el tiempo de inactividad de la página.

Bots informativos: recopilan información de diferentes sitios web para mantener a los usuarios o suscriptores actualizados sobre noticias, eventos o artículos de blogs.

Bots malos:

Imitadores: diseñados para simular el comportamiento humano y eludir la seguridad. Esta categoría también incluye robots de publicidad utilizados por los países para manipular la opinión pública. En esta categoría estarían los love bots

Ladrones: buscan contenido original muy solicitado y lo publican bajo nombre propio en otra web. Pueden modificar precios o robar listas de clientes y direcciones de correo electrónico para propósitos de spam.

Spammers: publican enlaces de phishing y contenido promocional de baja calidad para atraer a los visitantes fuera del sitio web y, en última instancia, dirigir el tráfico al sitio web del spammer. A menudo, utilizan virus. Un tipo específico de bots spammer se especializa en generar tráfico falso.

Es obvio que los bots malos, entre los que se encuentran los que pretenden seducirnos, son cada vez más refinados. Y cada día es mayor su presencia en las redes sociales. En 2012 había “apenas” 83 millones de cuentas falsas en Facebook. En solo cinco años la cifra ha aumentado de un modo que casi asusta: la mitad de las cuentas de Facebook, unos 1.500 millones, no serían de personas reales. Son ellos los que te envían esos mensajes tentadores. Y quieren tu dinero.



DOUNIAMAG-US-INTERNET-FACEBOOK-DEMONSTRATION
SAUL LOEBGetty Images

“La buena noticia es que las conversaciones generadas por un chatbot corresponden a patrones de conducta programados por un ser humano – concluye Lambert –. Por tanto, si se cuenta con una tecnología de detección de malware, que también está basada en la Inteligencia Artificial, es relativamente sencillo detectar este tipo de fraudes”.

Así que, cuidado la próxima vez que te enamores, recuerda que puede ser un robot quien esté al otro lado.