Descubren los restos de un niño de nuestra especie, Homo sapiens, en el enterramiento humano más antiguo encontrado hasta ahora en África 

Vivió hace 78.000 años y ya entonces nuestros ancestros cubrieron su cuerpo con un sudario y colocaron bajo su cabeza un lecho. Los investigadores que han realizado el hallazgo le llaman Mtoto y han estimado que tenía tres años en el momento de la muerte.

Reconstrucción virtual de los restos del homínido Panga ya Saidi en el sitio (izquierda) y reconstrucción ideal de la posición original del niño al momento del hallazgo (derecha) Crédito: Jorge González / Elena Santos

Reconstrucción virtual de los restos del homínido Panga ya Saidi en el sitio (izquierda) y reconstrucción ideal de la posición original del niño al momento del hallazgo (derecha) Crédito: Jorge González / Elena Santos

La revista Nature publica el hallazgo del enterramiento humano más antiguo encontrado hasta ahora en África, coliderado por el equipo de María Martinón Torres (CENIEH), el Instituto Max Planck para el Estudio de la Historia Humana (Alemania) y los Museos Nacionales de Kenia, además de investigadores de una treintena de instituciones de todo el mundo.

En Panga ya Saidi, en Kenia, al norte de Mombasa, se depositó y enterró en una fosa excavada hace aproximadamente 78.000 años el cuerpo de un niño de tres años, al que los investigadores han puesto el nombre de Mtoto (niño en swahili).

restos de un niño Homo sapiens

El equipo desenterró el borde de la tumba y los primeros trozos de hueso en 2013, pero los fragmentos eran tan frágiles que se convirtieron en polvo cuando los científicos intentaron sacarlos.

Envuelto en un sudario

Mediante el análisis de los sedimentos y la disposición de los huesos, el equipo de investigación demostró que el cuerpo había sido protegido al ser envuelto en un sudario hecho de material perecedero, y que la cabeza probablemente había descansado sobre un objeto también de material perecedero.
Los miembros de su comunidad doblaron las rodillas del niño hasta el pecho y lo colocaron sobre su lado derecho en el hoyo recién cavado, apoyando su cabeza sobre una almohada de apoyo. El lugar del entierro se mantuvo intacto durante miles de años.
El descubrimiento proporciona una visión poco común de las prácticas funerarias en el continente durante la Edad de Piedra Media, que ocurrió hace entre 25.000 y 280.000 años.

«Este entierro se suma a nuestra comprensión de la complejidad simbólica y conceptual en las poblaciones humanas», dijo el coautor del estudio Patrick Faulkner, arqueólogo de la Universidad de Sydney.

Aunque no hay signos de ofrendas ni de ocre, ambos habituales en los enterramientos más recientes, el tratamiento funerario dado a Mtoto sugiere un complejo ritual que probablemente requirió la participación activa de muchos miembros de la comunidad del niño.

Aunque Mtoto era un Homo sapiens, la morfología dental del niño, en contraste con la observada en restos humanos de la misma época, conserva ciertos rasgos arcaicos que lo conectan con ancestros africanos lejanos.

Esto confirma aparentemente que, como se ha planteado a menudo en los últimos años, nuestra especie tiene unas raíces extremadamente antiguas y regionalmente diversas en el continente africano donde surgió.

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