Primer ejemplo

Sigue los pasos para la elaboración de un jeroglífico, desde la elección del motivo hasta la manera en que deberías formular la pregunta para resolverlo. Te damos dos ejemplos. Éste es el primero de ellos.

 

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Elegir el motivo. Champollion

Lo primero que hay que hacer es elegir el motivo que queremos representar. Y en este caso, nada más pertinente (y complicado) que el nombre del sabio francés que fue la pieza clave para descifrar los jeroglíficos egipcios. El segundo paso: diseccionar el motivo elegido en varias partes.

Primer paso

Champ (-oll-) ion. Es decir, un campeón inglés con un “-oll-” dentro.

Segundo paso

Ch + ampoll (-i-) ón; o sea, un ampollón que contiene una i.

Tercer paso

Champú + (mi-)llion; o, hablando en cristiano, un millón “in inglish”. Tiene un pequeño problema: ¿Cómo cuestionarlo? La pregunta que debemos hacer: Se puede optar por una formulación que ayude a resolverlo, como “famoso egiptólogo francés”, o por un planteamiento mucho más ambiguo y que genere desconcierto: “Personaje de lo más pertinente en este reportaje”.

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