Las zapatillas deportivas, con su talón acolchado con cámaras de aire y espuma, en realidad aumentan el impacto del pie contra el suelo. Varias pruebas de laboratorio en las que se midió la presión en la pisada revelan que el apoyo del pie cambia totalmente al correr descalzo. El mayor impacto en el talón con zapatillas termina afectando a las rodillas y a la espalda. Descalzo, el apoyo se distribuye en la parte externa de la planta y la almohadilla de los dedos, lo que disminuye el impacto. La regla general es que el pie debe flexionarse al andar. Si está rígido, causará problemas de espalda y articulaciones.

En este video puedes ver a los tarahumana en plena carrera:

 

Mantén tus pies despiertos: cuando te sea posible, camina descalzo por suelos irregulares: guijarros, arena, hierba. Que tus pies perciban las irregularidades del terreno. Evita las suelas muy rígidas.

Descalzarse, tirar una toalla al suelo y arrugarla con los pies. Después, extenderla. Proporciona fuerza y flexibilidad a la planta y al tobillo.

Coloca una guía telefónica en el suelo y pon las puntas de los pies sobre ella. Ponte de puntillas articulando los tobillos y después baja extendiéndolos. Mantén siempre el equilibrio.

Con el pie descalzo, intenta  separar los dedos. Hay personas que pueden hacerlo de forma natural, pero si no puedes, intentarlo también ayuda.

Estira los gemelos: apoya el talón en el suelo, los dedos del pie contra la pared y echa el cuerpo hacia adelante. Tienes que notar la tensión en los gemelos, pero sin dolor.

Enseña la suela: Cuando camines, una persona que se ponga detrás de ti tiene que poder ver la suela del zapato en cada paso. Eso quiere decir que estás articulando los dedos e impulsando el pie correctamente.

Cuidado con los esguinces: una lesión mal curada puede limitar tus movimientos. Ponte en manos de un fisioterapeuta para recuperar la flexibilidad.