Donald Trump y Kim Jong-un no podrán comer chicle en su reunión. Y otras cosas que están prohibidas en Singapur

Los comportamientos considerados incívicos están castigados con penas que incluyen ser azotado con una vara y varios meses de prisión

Ya se ha hecho público que Donald Trump y Kim Jong-un celebrarán su histórica reunión el 12 de junio. Y el lugar elegido para el encuentro entre los dos líderes ha sido Singapur. Situada en Asia, esta ciudad estado hace frontera con Malasia e Indonesia. Su régimen político es una república parlamentaria, aunque los especialistas distan de considerarla una demoracia plena, y califican al régimen como autocrático. Aunque se celebran elecciones, el principal partido del país, el Partido de Acción Popular, ha ganado todos los comicios desde su independencia en 1965, y durante décadas consiguió incluso todos los escaños del parlamento. Solo desde 1992, un grupo opositor, el Partido del Pueblo Unido, ha logrado obtener representación parlamentaria.

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Singapur está considerado uno de los estados más prósperos y seguros del mundo. Pero también llama la atención por sus estrictas leyes. La pena de muerte sigue vigente, y también se practican ocasionalmente los castigos físicos por delitos menores (que se aplican con una vara). Además, la homoexualidad, está oficialmente prohibida y penada con dos años de cárcel.

Entre las leyes más curiosas del país está la que prohíbe terminantemente introducir chicles en el territorio de Singapur y comerlo en público. El gobierno es especialmente duro con los comportamientos que considera incívicos. Así, por ejemplo, los ascensores cuentan con detectores de orina, y si los sensores notan dicha sustancia, se bloquea el elevador y se activa una alarma, dejando a la persona atrapada en su interior hasta que lleguen la policía o los encargados de seguridad. Igualmente, está prohibido arrojar basura a las calles o abrazarse de forma demasiado efusiva en público. Cualquiera de estos comportamientos conlleva multas y penas considerables. Recordemos, por ejemplo, el caso de dos jóvenes turistas alemanes que fueron codnenados en 2015 a ser azotados con vara y a seis meses de prisión por hacer un grafiti en una pared de la ciudad.

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