Un minicambio climático obligó a los alemanes a emigrar a EE UU en el siglo XIX

La gran oleada migratoria hacia América del norte comenzó en 1816, el llamado año sin verano

La madre de Donald Trump nación en Escocia, pero su padre Fred era descendiente de inmigrantes alemanes. El dato viene al caso porque, dado que el actual presidente de Estados Unidos ha manifestado abiertamente su escepticismo respecto al cambio climático, resulta un tanto irónico que ahora un nuevo estudio realizado por la Universidad de Friburgo haya revelado que dos de las mayores oleadas de inmigrantes que llegaron a Estados Unidos provenientes de Alemania durante el siglo XIX, lo hicieron por causas derivadas de las anomalías del clima.

Los autores del estudio analizaron todos los documentos con datos estadísticos sobre población y personas embarcadas en distintos puertos rumbo a América, y luego los cruzaron con otros referentes a las cosechas de cada año ya la meteorología. Y lo que observaron fue que la primera gran oleada migratoria coincidió con la explosión del volcán Tambora en Indonesia, en el año 1815. La erupción arrojó tal cantidad de cenizas a la atmósfera, que provocó un enfriamiento del planeta, dando lugar en 1816 al llamado año sin verano. En ese período, los glaciares ganaron terreno en los Alpes, y las cosechas se echaron a perder en toda Alemania. Y, precisamente, entre 1816 y 1817 comenzó la primera gran oleada migratoria a hacia los territorios de América del Norte.

La segunda gran oleada se produjo en 1846, cuando del frío anterior se pasó una calor extremo y a una sequía que volvieron a afectar a las cosechas y provocaron el hambre en el país. Por supuesto, hubo otros factores sociales y políticos que también empujaron a muchos alemanes a emigrar, pero este estudio pone de manifiesto que el clima jugó un papel primordial.

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