El ministro, la actriz, la fulana y el espía

Christine Keeler (a la derecha, en color) era guapa y tenía amistad con Winston Churchill y el actor Douglas Fairbanks. Con tales antecedentes, no es de extrañar que el ministro John Profumo no desconfiara de ella cuando la conoció en una orgía. Porque, aunque estaba casado con la actriz Valerie Hobson (en la foto), el político llevaba una doble vida sexual. Profumo y la Keeler se hicieron amantes, y en sus noches de pasión el político le reveló datos sobre la flota británica. Sin sospechar que ella pasaba esa información a un militar ruso destinado en Londres.

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