El útero masculino

21 partes del cuerpo inútiles

 

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Cabello

A lo largo de la vida, el cuero cabelludo fabrica unos tres millones de pelos. Salvo casos como el del chico del anuncio de la Lotería de Navidad, una cabeza tiene entre 100.000 y 150.000 cabellos. ¿Para qué? En realidad, para nada. Porque la mata que pende de la cabeza de muchos no es algo vital. Su función diferenciadora es protegernos del sol y del frío, pero no pasaría nada si no lo perdiéramos (a los peluqueros sí, claro). 

Seno frontal

Los senos son espacios rellenos de aire, tapizados por una membrana mucosa, que se encuentran entre algunos huesos del cráneo. El seno frontal se encuentra sobre las fosas nasales y se encarga de filtrar y humedecer el aire que respiramos. No son inútiles, pero sí poco fiables. Como algunos coches, salen con defectos de fábrica, y suelen tener frecuentes sinusitis.

Tubérculo de Darwin

Inútil, y además, feo. Un tubérculo de Darwin un poco pronunciado asemejaría nuestra oreja a la de muchos orangutanes. Este pequeño engrosamiento en el borde del pabellón auricular se interpreta como un vestigio de la punta de la oreja común a muchos mamíferos. Con su desaparición no hemos perdido capacidad de audición, pero hemos ganado en estética orejil.

Tercer párpado

Es una especie de limpiaparabrisas que produce lágrimas y proteje el ojo de las agresiones. Esta membrana  la tienen todos los animales; sin embargo, en los humanos ha quedado reducida a la mínima expresión. ¿Están nuestros ojos más indefensos que los de los animales? No, porque nuestros dedos, al limpiarnos, ejercen esa función protectora.

Músculo risorio

¿Sabías que la cabeza tiene casi el 60% de los músculos del cuerpo? Y sin embargo, de los 570 que tiene, sólo 18 se encargan de los gestos de nuestra expresión, entre ellos, el músculo risorio. Participa en la formación de la sonrisa, elevando el extremo de los labios. Se fortalece en las personas que sonríen más, pero a veces está presente sólo en un extremo y no lo echamos de menos.

Músculo bajo clavicular

Si no lo tienes, no estás mal hecho (a menudo está ausente). Este pequeño músculo, que sería útil si camináramos a cuatro patas, ahora puede ocasionar serios problemas. Si comprime las arterias que hay debajo de la clavícula, puede producir isquemia.

Muela del juicio

Es cuestión de tiempo; la evolución las hará desaparecer de la boca de nuestros descendientes. De hecho, ya hay un pequeño porcentaje de personas, alrededor de un 10%, a quienes les falta alguna de de las cuatro piezas. Al 90% no hacen más que incordiarles: pueden dificultar la alineación del resto de dientes, y la dificultad para limpiarlas las hace vulnerables a caries e infecciones.

Músculos de la oreja

Este trío de músculos (anterior, posterior y superior) permite mover la oreja hacia adelante, atrás y arriba de modo autónomo a la piel del cráneo, como hacen los perros. Pero, al contrario de lo que les ocurre a estos, los humanos no tenemos un oído tan desarrollado como para que nos reporte alguna utilidad poder mover la oreja en tantas direcciones. Caprichos de la naturaleza.

Órgano vomeronasal

Capta las feromonas, las señales químicas de disponibilidad sexual. Por medio de ellas se intercambia información a la hora de seducir. Pero, por si falla, en la seducción también recurrimos a otras artes que hacen prescindible este órgano (también conocido como OVN). Se encuentra en el interior de la nariz, y sus terminaciones nerviosas lo conectan con el hipotálamo.

Par número 13 de costillas

Las costillas son una especie de jaula de oro que proteje nuestros órganos. Organizadas en parejas, los lados izquierdo y derecho de cada par son exactamente iguales. Normalmente tenemos 12 pares, pero hay gente que puede nacer con uno más.  Al club del par número 13 pertenece el 8% de la población. ¿Utilidad? Una caja torácica más amplia.

Pezón masculino

A las siete semanas de gestación ya tenemos mamas. Aparecen como un engrosamiento en la epidermis. Sin embargo, el pezón no lo hace hasta el nacimiento. Aparte de la excitación sexual que produce a algunos, en el hombre puede dar bastantes problemas estéticos. Esta glándula atrofiada puede crecer por la acción de hormonas femeninas que se filtran en el ambiente.

Músculo palmar grácil

Este músculo estrecho parte del codo y facilita la flexión del puño. Como le ocurre al dedo meñique del pie, resultaba muy útil a nuestros antepasados cuando tenían que agarrarse a los árboles. Hoy, como máximo, sirve como pieza de recambio en la cirugía reconstructiva. La evolución acabará arrinconando a este músculo. De hecho, una de cada cinco personas ya no lo tiene.

Apéndice

En el embrión, su función básica es producir linfocitos y proteínas inmunológicas como sistema de defensa del organismo. Se acumulan en la pared de esta víscera hueca, que mide de 5 a 8 centímetros. Estos acúmulos celulares van disminuyendo de forma progresiva hasta quedar sólo unos pocos hacia los 15 años de edad. A partir de entonces, no está claro qué utilidad puede tener este trozo de carne en forma de gusano.

Músculo piriforme

Por su forma (como una bolsita) se lo llama también piramidal, y se cree que puede ser un vestigio de la bolsa de los marsupiales. ¿Sirve para algo? Al 20% que nace sin él, para nada; al 80% que sí lo tiene le permite girar el muslo. Pero sobre todo, da problemas. Hay un síndrome piramidal: cuando el músculo se inflama, aparecen molestias en la zona lumbar.

Músculo plantar

Sólo lo tiene el 5% de los humanos. Por deducción, si el 95% restante no lo tiene, es que no será muy necesario. En realidad, el trabajo que hacía lo han asumido otros músculos. A la minoría que lo sigue usando le sirve de ayuda para flexionar la rodilla y el pie. Es un músculo corto y aplanado que se ubica en la región posterior de la pierna, justo al lado del famoso gemelo externo.

Dedo meñique

Los primates usaban todos los dedos para agarrarse a las ramas. Con los siglos  hemos dejado de andar por ellas (algunos todavía lo hacen cuando hablan), y el meñique ha perdido su función ancestral. Sin embargo, aún sirve para algo. Como el resto de los dedos, nos impulsa al andar, aunque si tuviéramos que prescindir de un dedo, es cierto que es más inútil que el gordo. 

Coxis

Hace millones de años, el coxis jugaba un papel fundamental en muchos mamíferos: les permitía mantenerse en equilibrio. Algunos antropólogos mantienen que en el hombre es el resto de una cola perdida a lo largo de la evolución. Como ocurre con algunos animales, en el hombre también serviría para comunicarse y mostrar estados de ánimo. Las cinco vértebras soldadas que lo forman nos sirven ahora para amortiguar los golpe

Vello corporal

En la cuarta semana de vida intrauterina, el feto está cubierto de pelos, que caen antes de nacer y reaparecen después. El millón de pelos que podemos llegar a tener en el cuerpo tiene una función táctil y, sobre todo, protectora del frío. Sin embargo, podríamos prescindir de ellos; en los labios y en las plantas de las manos no tenemos vello, y son más vulnerables al frío.

Erector del pelo

Este músculo, que va desde la parte superficial de la dermis hasta el folículo piloso, se activa ante el frío y las emociones fuertes, algo que ahora sirve para poco. Su función en nuestros antepasados era elevar el vello corporal para aparentar un mayor tamaño y, así, amedrentar a los enemigos.

Peroneo anterior

Es uno de los cien músculos que hay en los miembros inferiores. Delgado y alargado, sirve para extender los dedos y participa en la rotación del pie hacia afuera. A primera vista puede parecer que hace algo importante, pero hay gente que no tiene este músculo y sigue haciendo estos movimientos. Lo curioso es que este “inútil” peroneo anterior contiene nada menos que 200 fibras musculares.

Útero masculino

Se encuentra al lado de la próstata, y es el resto de un órgano reproductivo femenino no evolucionado. No aporta nada, ni ejerce función alguna en el organismo del hombre, al contrario de lo que ocurre con el clítoris femenino. Algunos científicos también lo consideran un vestigio evolutivo. Sería un resto de pene, y desde luego, nadie se atrevería decir que no ejerce función alguna en el cuerpo.

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