Psicólogos forenses

La frontera entre delito y enfermedad

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Los reconocen: los psicólogos y psiquiatras forenses ya saben que la mente del asesino es el espejo del alma. Mucho antes que el propio rostro.

En las tribus kai de Papúa-Nueva Guinea sobraba la ciencia. Colocaban en la boca del muerto una ramita de betel que escupiría cuando se acercase su asesino. Bastaba con ver quién no iba al funeral. Afortunadamente, el mundo moderno ha sustituido la brizna por psicólogos y psiquiatras denominados psicoforenses. David Sánchez, profesor de Psicología de la Universidad de Jaén, confirma que: “La Justicia recurre a su saber cada día para que aporte informes antes de decidir custodias y régimen de visitas en divorcios, valore la credibilidad de un testimonio, evalúe una incapacidad laboral, la imputabilidad o no en un proceso penal, investigue las circunstancias de una muerte y analice las secuelas psicológicas de cualquier suceso criminal”.

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Su pericia es ya “carne de prime time”: el flamante héroe de la serie Miénteme emula a un avezado psicólogo forense. Igual que el protagonista de la novela Lo que tarda en morir un idiota, de José Manuel Aguilar. El autor, también psicólogo forense, arrancó el título de una declaración del llamado “asesino de la baraja” cuando narraba el tormento al que sometió a una de sus víctimas. En aquel caso, el equipo de psiquiatras y psicólogos forenses concluyó que se trataba de “una personalidad con rasgos paranoides, sin arrepentimiento por sus crímenes y con importantes rasgos antisociales, narcisistas y agresivo-sádicos”. Pero determinaron también su frialdad, inteligencia y afán de notoriedad, lo cual evitó la eximente por enfermedad mental. El psicólogo forense Eugenio Fernández Ballesteros indica que estas conclusiones siempre se obtienen: “Con instrumentos de evaluación e investigación punteros”.

El error de encarcelarlos

Y al contrario: se evitan errores y falsas imputaciones. Como advertía recientemente el psicoforense norteamericano Park E. Dietz, se necesitan auténticos expertos en esta especialidad para que los informes tengan validez ante un tribunal. “La prueba pericial psicológica y psiquiátrica es un derecho consagrado en nuestra Constitución que ayuda al juzgador a dictaminar su fallo”, recuerda David Sánchez.

Aunque en España la psicología forense tiene poco más de 30 años, empezó a asomar en el siglo pasado con fórmulas como la del investigador norteamericano Lionel Penrose en 1939: “El número de camas en los hospitales psiquiátricos de un país guarda una relación inversa al número de crímenes”. El tiempo demostró que parte de los trastornos que sufre la población reclusa, sobre todo de personalidad y afectivos, los han desarrollado una vez ingresados.

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El ejemplo más cercano es el de Guantánamo. Sus presos son víctimas de un limbo legal enloquecedor. Algunos padecen visiones y oyen voces, otros intentan suicidarse reiteradamente, según ha denunciado Human Rights Watch (HRW). Son las consecuencias de que, por ejemplo, un tercio de ellos no salga nunca al aire libre, y esos efectos los deberán valorar los forenses si hay juicio. Pero uno de los mayores esfuerzos de esta disciplina se ha centrado en dar con herramientas contundentes en dos vías: tanto para otorgar veracidad a un testimonio como para detectar la simulación de síntomas de una enfermedad.

El maletín de un buen psicoforense

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Evaluación global: Utiliza una serie de tests, grabaciones y análisis clínicos que detectan mentiras y simulaciones de trastorno, y evalúa la fiabilidad de testimonios y secuelas psicológicas. Es conocido como la Evaluación global de Arce y Fariña y es frecuente en juicios por tráfico, separación y maltrato. Contrasta estos resultados con lo que han declarado al juez y con sus perfiles psíquicos.

‘Courthouse dog: El perro se ha convertido en los juzgados estadounidenses en el mejor aliado de niños y adolescentes víctimas de violaciones y malos tratos, o testigos de crímenes. Su presencia ayuda a bajar los niveles de estrés cuando tienen que testificar, reduciendo la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Suelen ser labradores o golden retriever.

Evaluación de la Declaración: Es la técnica más usual sobre la veracidad de declaraciones verbales. Determina si el testimonio parte de registros de memoria o si son producto de la invención, la fantasía o la influencia de la persona. Este método alemán (SVA) se creó para trabajar con niños víctimas de abusos sexuales, pero se ha adaptado a adultos también.

Hipnosis: Evalúa si la amnesia alegada por la defensa es simulada o real, y ayuda a estimular la memoria de testigos potenciales en homicidios, para que recuerden hechos legalmente relevantes. Su validez se discute aún.

El Polígrafo: Mide la frecuencia cardíaca y la respiratoria, la conductancia eléctrica de la piel, temblores en las extremidades y, algunos más sofisticados, también el tamaño pupilar. Lo emplean 68 países en policía, selección de personal e investigaciones privadas. Solo EEUU, Guatemala, Panamá y pocos más lo admiten como prueba.

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Grafología: Potentes microscopios, rayos ultravioleta y otros aparatos verifican manuscritos y firmas. Pero no sirven para determinar la propensión al delito.

Cuánto vale la pena

Fernández Ballesteros fue el responsable de emitir un informe pericial en el caso Arny, y también en el caso Farruquito. En el primero, un escándalo de prostitución de menores en un bar de Sevilla que implicó a varios famosos, ayudó a detectar la cadena de contradicciones en las que incurrieron los testigos. En el segundo, evaluó la huella psicológica de la viuda de Benjamín Olalla, atropellado por el bailaor. En virtud de ese daño, el juez, de acuerdo con la ley, impuso a Farruquito una indemnización de 102.483 euros.

La prueba pericial se puede proponer antes de iniciar el procedimiento o durante él. Pueden hacerlo las partes, o bien el juez o el tribunal. Pero el perito actúa como auxiliar del juez para investigar y cotejar juicios y valoraciones sobre un hecho desde la psicología o la psiquiatría, aunque sus pruebas no son vinculantes para el tribunal.

El pretexto principal que lleva a solicitar un informe pericial es el verdadero escollo de la justicia: ¿está diciendo la verdad el testigo? ¿Cómo distinguir un testimonio adulterado por sesgos o informaciones inciertas no intencionadas? ¿De qué manera ha influido el interrogatorio en las respuestas? ¿Cómo se ha deteriorado un recuerdo con el paso del tiempo?

Se sabe, por ejemplo, que al rememorar incidentes violentos, las descripciones de los hombres son más completas. O que niveles extremos de estrés o de presión inhiben la memoria. También está comprobado que es más fácil identificar el rostro de nuestra misma raza, y se sabe cómo intervienen en la identificación nuestras ideas estereotipadas sobre la imagen de un delincuente.

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Jacko, el amigo de los niños

El juicio contra Michael Jackson por pederastia (2005) mostró hasta qué punto es difícil evaluar el testimonio de un menor de edad. El controvertido psicoforense Stan Katz fue testigo clave de la fiscalía. Aunque reconoció que Jacko sufría un desorden dismórfico del cuerpo –que le llevaba a una regresión a la infancia–, defendió su culpabilidad basándose en la idea de que: “Los adolescentes masculinos rara vez formulan acusaciones falsas de abuso sexual”. No tuvo en cuenta la posibilidad de que la demanda tuviera un móvil con demasiados ceros. En los divorcios, se calcula que hasta el 80% de las denuncias por abuso sexual de menores son falsas, provocadas casi siempre por el síndrome de alienación parental.

Se ha puesto en entredicho que el síndrome exista, pero Fernández Ballesteros aclara: “La Organización Mundial de la Salud y la Asociación Americana de Psicología no lo aceptan, pero la realidad nos muestra que la interferencia o manipulación de uno de los progenitores es muy común. Ahora, la Coordinadora de Psicología Jurídica del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos de España apoya su uso en la práctica tanto judicial como terapéutica. Da igual cómo lo llamemos”.

Otra de las evaluaciones más complicadas es la de la víctima en la violencia de género. La psiquiatra Catalina Iglesias lo explica: “Nos encontramos ante una persona dañada psicológicamente de forma crónica, y su capacidad de reacción ante nuestra evaluación se halla distorsionada debido a una situación de estrés crónico e indefensión aprendida. No obstante, hoy en día se presta una atención especial a estos hechos, y un peritaje psicológico adecuado puede actuar como factor favorecedor en el proceso jurídico”.

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A menudo se encuentran equívocos, como el llamado “error de Otelo”. Un testimonio veraz puede perder credibilidad porque la persona, sometida a un grado elevado de presión, puede presentar una imagen confusa y con grandes sentimientos de culpa y miedo a no ser creído. Según David Sánchez: “De ahí que el profesional deba ser cauteloso a la hora de elegir sus métodos en el proceso judicial, en función de las preguntas a las que debe responder y la edad o edades de los implicados”.

“En definitiva”, concluye, “podemos decir que el psicólogo jurídico utiliza un procedimiento científico que no se reduce al mero pase de tests. Debemos ser valientes para empezar a utilizar otras herramientas de evaluación: medios audiovisuales y análisis de contenidos basado en criterios o el sistema de evaluación global de Arce y Fariña”.

Josef Fritzl
fue definido en un informe psiquiátrico como una persona perfectamente lúcida para enfrentarse a un juicio con jurado.

¿Y Marta del Castillo?

El informe del Instituto de Medicina Legal de Sevilla habla de que el sospechoso está limpio de cualquier trastorno mental.

La astronauta celosa.

Su abogado alegará en diciembre que padecía depresión y otros desórdenes mentales en el momento del ataque a la novia de su ex pareja.

La secta de Manson la captó

Y fue una de los que mataron a Sharon Tate, esposa de Polanski. Alegó un “viaje” de LSD, pero no se la eximió.

Abuso de menores.

El ex concejal mallorquín “no estaba afectado, ni su voluntad mermada”. No son atenuantes, por tanto.

El Solitario

Su dictamen confirma que no padece “alteraciones intelectivas ni volitivas”, ni ninguna afección que le impidiera ser consciente.

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Huy, qué cara de malooo...

Para Cal Ligtman, de la serie Miénteme, es tan sencillo como leer el rostro de la gente, sus gestos, sus expresiones y su voz. En la vida,el psicólogo Paul Ekman, inspirador del serial y estudioso de cómo las emociones se reflejan en la cara, parte de la base de que ese reflejo es universal. Y delata a alguien que miente:

  • Las expresiones auténticas solo se mantienen 10 segundos. Si duran más, son falsas.
  • Labios torcidos o apretados son indicadores de falsedad.
  • Dejar los hombros caídos a la vez que se está inclinado hacia el interlocutor es muy mala señal.
  • Tener la mucosa sensible.
  • Tragar saliva con frecuencia, sudar visiblemente y sufrir un incremento del ritmo cardíaco.
  • Una postura relajada que se altera con gestos bruscos.
  • Una sonrisa sin ‘patas de gallo’.y sin que las cejas desciendan es siempre falsa.

    No soy responsable, no sabía lo que hacía

    Estos forenses estudian la gravedad del acto, la voluntad de delinquir y la implicación de la enfermedad en la comisión del delito, y ayudan al juez a declarar eximentes o atenuantes.
    Retraso mental. Los niveles más profundos limitan la capacidad de delinquir.

    Delirium Deteriora, a veces del todo, las funciones psíquicas. Cuando el perito interviene, el cuadro ya ha desaparecido.
    Demencia. Al inicio, el trastorno no es perceptible, y no logra ser eximente.

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    Drogodependencias Son atenuantes frecuentes, porque se asocian con una elevada tasa de delincuencia.
    Esquizofrenia. Exime, ya que cambia la personalidad, distorsiona el pensamiento y altera la percepción y la respuesta emocional.
    y más… Los trastornos del estado de ánimo, del control de los impulsos (cleptomanía...) y de la personalidad (antisociales, psicópatas...).

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