Los suicidios se redujeron un 4% en Austria durante la pandemia de Covid. El descenso en las cifras se confirma en 20 países, incluida España.

Acaba de publicarse el primer estudio que examina los suicidios que ocurren en el contexto de la pandemia de COVID-19 en varios países.

El estudio se ha realizado en el marco de la «International Covid-19 Suicide Prevention Research Collaboration» (ICSPRC) en 16 de los denominados países de renta alta (Alemania, Australia, Austria, Canadá, China, Corea del Sur, España, Estonia, Inglaterra, Italia, Japón, Nueva Zelanda, Países Bajos, Polonia y Estados Unidos) y en 5 países y regiones de renta media (Brasil, Ecuador, México, Puerto Rico y Rusia) y se ha publicado en la prestigiosa revista  The Lancet Psychiatry.

A pesar de que los indicadores predecían que la pandemia, y las medidas de confinamiento, iban a disparar los suicidios, el estudio muestra que en los países de ingresos altos y medianos altos, las cifras de suicidios se han mantenido prácticamente sin cambios o han disminuido significativamente en los primeros meses de la pandemia en comparación con los niveles esperados basados ​​en el período prepandémico.

En Austria, los suicidios han descendido un 4% desde el inicio de la pandemia de Covid-19 en marzo de 2020, consolidando así la tendencia anterior a 2019.

El estudio  internacional, publicado en The Lancet, muestra que este patrón es similar a las tendencias globales de suicidio durante la fase inicial de la pandemia de coronavirus hasta finales de octubre.

«Tras ver las cifras de Austria para todo el año 2020 se confirman los resultados del estudio», dice Thomas Niederkrotenthaler del Centro de Salud Pública (Departamento de Medicina Social y Preventiva), que participó en el estudio en nombre de MedUni Viena junto con Paul Plener, Jefe del Departamento de Psiquiatría Infantil y Adolescente.

En el estudio participaron  70 científicos de 21 países. Por término medio, las tendencias resultaron ser similares en todos los países investigados.

Los expertos de MedUni Viena atribuyen el hecho de que la tasa de suicidio no haya aumentado, a pesar de la crisis y de los crecientes niveles de estrés mental -por ejemplo, se encontraron niveles crecientes de depresión y ansiedad, entre otras cosas-, a la rápida aplicación de medidas sociales, de promoción de la salud y otras medidas de apoyo.

En Austria, éstas incluyen, por ejemplo, la opción de que a los adultos se les prescriba psicoterapia en su seguro médico y se les ofrezca en línea, la ampliación de los servicios de intervención telefónica en caso de crisis, los programas de apoyo específicos en el mercado laboral y el aumento de la solidaridad social debido a los planes de asistencia de barrio dentro de la comunidad.

También se han registrado efectos similares de reducción de la tasa de suicidio en el periodo inmediatamente posterior a las catástrofes medioambientales o los atentados terroristas, por ejemplo.

La fatiga mental ha aumentado

Sin embargo, como señala Niederkrotenthaler, ahora hay signos de «fatiga» dentro de la sociedad y estos deben ser cuidadosamente analizados «para asegurar que el alto nivel de estrés emocional no se traduzca en suicidios, ya sea ahora o cuando la pandemia disminuya».

Epidemia de «empanada mental» a causa de la COVID-19

Por tanto, es necesario establecer inmediatamente programas de apoyo a largo plazo, por ejemplo en el mercado laboral, así como medidas de promoción de la salud. Por ejemplo, la gente está experimentando actualmente mucho estrés, especialmente los profesionales de la salud, los que tienen problemas de salud mental y los grupos socialmente marginados, así como los escolares y los estudiantes, y esto requerirá la prestación de apoyo a largo plazo.

Los jóvenes de entre 15 y 25 años son los que presentan los mayores índices de estrés mental durante la pandemia

En cuanto a los niños y adolescentes, Paul Plener señala que, a nivel mundial, son los jóvenes de entre 15 y 25 años los que presentan los mayores índices de estrés mental durante la pandemia.

Por ello, es importante prestar especial atención a la ampliación de la oferta de atención psicosocial: «Cuando se considera a los niños y adolescentes, no se puede ignorar a las familias en las que crecen, por lo que el aumento de las tasas de desempleo y adicción entre los adultos es un fenómeno que inevitablemente también repercute en la salud mental de los niños dentro del entorno familiar», señalan los expertos.

Información bibliográfica completa

The Lancet Psychiatry

«Tendencias de suicidio en los primeros meses de la pandemia de COVID-19: Análisis de series temporales interrumpidas de datos preliminares de 21 países». Paul Plener, Thomas Niederkrotenthaler et al.