El auténtico King Kong, el mayor primate que haya existido, se extinguió hará unos 300.000 años, lo que significa que tuvo tiempo de convivir con los Homo erectus que poblaron China.

En 1935, el antropólogo Ralph von Koenigswald encontró en una farmacia de Hong Kong una muela que correspondía a un primate mucho más grande que todos los conocidos. Aquello le incitó a investigar y acabó descubriendo en el interior de la China continental los restos de una especie a la que bautizó como Gigantopithecus blacki. Se trataba del mayor primate que ha existido. El auténtico King Kong.

Gigantopithecus blacki medía alrededor de tres metros y pesaba de media seiscientos kilos, y se extinguió hará unos 300.000 años, lo que significa que convivió con los Homo erectus, antepasados de los seres humanos.

La noticia del hallazgo de la nueva especie de mono prehistórico, inspiró a los cineastas y aventureros Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack para crear al legendario simio de su película King Kong.

Pero, ¿por qué se extinguió este fabuloso primate? Un equipo de los centros Senckenberg de Evolución Humana en Tubinga cree haber encontrado la explicación. Según han publicado en la revista Quaternary International, no fue capaz de adaptarse a los cambios ambientales.

Los investigadores estudiaron el esmalte de los dientes de este mono gigante con el fin de averiguar datos sobre su dieta, y llegaron a la conclusión de que este mono gigante era vegetariano.

Reconstrucción especulativa de Gigantopithecus con morfología robusta y postura similar a la de un gorila.

El animal debía necesitar grandes cantidades diarias de alimentos dado su tamaño. Por eso, cuando los bosques chinos donde habitaba se transformaron en sabanas, no fue capaz de seguir consiguiendo los medios suficientes para su manutención y acabó desapareciendo.

Gigantopithecus parece haberse extinguido hace unos 300,000 años, posiblemente debido a la retirada hacia el sur de los bosques, su hábitat principal a lo largo del Pleistoceno medio causada por el incremento de la estacionalidad y la fuerza de los monzones, y la tendencia al enfriamiento.

Se ha especulado que la inmigración de Homo erectus también contribuyó a su extinción.

La presencia humana en el sur de China se remonta hasta hace unos 800,000 años, pero el incremento de la actividad humana ocurre hace unos 300,000 años, tras la extinción de Gigantopithecus, por lo que no es claro si la presión de la competencia por los recursos o la caza jugaron un rol en su extinción.

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