¿Es posible que se produzca un terremoto de 50 días de duración y nadie absolutamente nadie lo perciba? Así se demuestra en un reciente estudio de la revista científica Earth and Planetary Science Letters en la cual se detectó un seísmo a pocos kilómetros del sur de Estambul durante el verano de 2016.

Este fenómeno, descubierto a principios de la década del 2000, se conoce como “terremoto lento” y se produce cuando una placa tectónica en su desplazamiento roza con otra, pero de forma muy lenta, sin generar una onda sísmica y produciendo un temblor que es imperceptible por los seres humanos. Este movimiento puede prolongarse durante varios días, liberando poco a poco la energía y en algunas ocasiones acabar en uno de más intensidad.

Según este estudio, este terremoto lento tuvo una intensidad de 5.8 en la escala Richter y no provocó, además de ninguna percepción, ningún tipo de daño.

Redacción QUO