“El mayor logro tecnológico de la Humanidad será crear robots indistinguibles de los Humanos”, lo dice Carl Strathearn, el creador de la cabeza robótica con inteligencia artificial Euclides.

“Llamadme Euclides”. Con esta frase, robada a Moby Dick (“Llamadme Ismael”), podrían comenzar casi todas las historias. También esta: el inquietante arranque de los Robots Humanoides Realistas (RHR) con inteligencia artificial incorporada.

Como si los expertos en robótica no hubieran visto jamás pelis de ciencia ficción (los androides no hacen más que ponérnoslo difícil), la pulsión avanza hacia conseguir máquinas inteligentes de aspecto humano con las que compartiremos el mundo.

Serán herederos del replicante Roy Batty, envejecidos Terminators, parlantes con cerebros positrónicos como Data. La diferencia es que Euclides no lleva un humano dentro, no es ficción. Euclides es una cabeza robótica real. A pesar de su avanzada edad, no le tiene miedo a la muerte.

Su creador, Carl Strathearn le ha puesto el nombre de Euclides en honor al matemático griego y abuelo de la geometría. Que sea él quien se presente.

Un test de Turing para Robots Humanoides Realistas

El reto es que Euclides y los suyos (que hay más y vendrán más) pase desapercibido en el mundo real.

Una IA pasó por primera vez la Prueba de Turing en 2014. Para los software ya es pan comido llevarnos al engaño. Ahora, el equipo de la Universidad de Staffordshire para el que trabaja Carl Strathearn ha dado un paso más al crear un test para robots humanoides realistas con inteligencia artificial incorporada. No solo se trata de que un software nos confunda, el reto es que Euclides y los suyos (que hay más y vendrán más) pase desapercibido en el mundo real.

Carl Strathearn, investigador en la Staffordshire University (Escocia), está detrás de ese primer Test de Turing para robots humanoides. Lo llaman una «prueba de Turing multimodal» y esperan que se convierta en la guía para construir robots que sean indistinguibles de los humanos.

Estas son las cuatro pruebas que un robot humanoide deberá pasar:

El inquietante perfil de la cabeza robótica Euclides. ©Carl Strathearn

  • Primero, debe parecer un humano cuando no se mueve.
  • Debe moverse de una manera que se vea natural.
  • Al hablar, debe simular de manera realista el habla humana.
  • Debe ser capaz de expresar de manera realista las emociones en respuesta al mundo que lo rodea.

Hablar sin que se note su naturaleza robótica

¿Cuál es la boca del robot Euclides y cuál es la de un anciano real? La de Euclides es la de la izda. La de la derecha es la de padre del investigador que ha desarrollado a Euclides. ©Carl Strathearn

Cualquiera que se haya puesto a sincronizar su voz grabada con la de un avatar virtual sabe lo complejo que resulta que quede natural. Es aún más complejo que un robot hable sin que sintamos que algo no encaja.

Strathearn ha creado un prototipo de boca robótica única a la que ha dotado de “músculos” que no tienen otros robots, en concreto el músculo buccinador, que se usa para fruncir y estirar los labios cuando creamos sonidos de vocales y consonantes. Además, generó sistema de patrones de voz, que funciona con sílabas. Al hablar, la mandíbula de Euclides se mueve hacia arriba y hacia abajo al compás de esas sílabas.

Hemos entrevistado a Carl Strathearn para conocer más a fondo qué hay dentro de la cabeza de Euclides.

¿Por qué sigue siendo importante el desarrollo de robots humanoides, con lo difíciles que son?

Para muchos de nosotros, crear un robot humanoide que sea indistinguible de la condición humana tanto en el cuerpo como en la mente es el santo grial de los logros tecnológicos de la Humanidad.

¿Pero tiene que ser humanoide? ¿No valdría un dispositivo tipo teléfono móvil?

Los robots humanoides realistas (RHR) con inteligencia artificial incorporada (EAI) tienen numerosas aplicaciones en la sociedad, y un rostro humano es la interfaz más natural para llevar a cabo una comunicación cara a cara. Además, el cuerpo humano es la forma más eficaz de desplazarse por el planeta. Crear robots humanoides realistas nos permite interactuar con la tecnología mucho mejor que con cualquier otra forma de emulación humana no biológica.

Hay muchos usos para los robots humanoides en la sociedad y cuanto más fácil nos resulte interactuar con la tecnología, más posibilidades habrá de que formen parte de nuestra vida cotidiana.

El hecho de que la tecnología de vanguardia tenga un rostro humano, una personalidad y una inteligencia, permite a muchas personas interactuar con ella.

Otra razón es que no todo el mundo puede relacionarse con la tecnología de forma eficaz, aunque la mayoría de nosotros hemos crecido con ella y podemos utilizarla. Muchas personas no son tan privilegiadas, y el hecho de que la tecnología de vanguardia tenga un rostro humano, una personalidad y una inteligencia, permite a estas personas interactuar con ella.

¿Cómo será el robot humanoide perfecto?

He creado un método de evaluación de robots humanoides realistas con inteligencia artificial incorporada llamado «Prueba de Turing multimodal» (también conocido como prueba de Westworld) para sentar las bases de la creación de robots humanoides que se vean, actúen, se comuniquen, hablen y piensen de forma aparentemente idéntica a los humanos.

¿Los robots que has desarrollado incorporan la inteligencia artificial más avanzada?

«El sistema CiViL permitirá al robot razonar en escenarios de interacción con humanos para desempeñar tareas»

Actualmente estoy trabajando como postdoc en un sistema de Inteligencia Artificial de última generación en la Universidad Napier de Edimburgo llamado CiViL (Common-sense and visually enhance natural language generation). Este sistema se empleará en los nuevos robots y permitirá al robot utilizar el razonamiento, el sentido común, en escenarios de interacción humano-robot basados en tareas.

¿Por qué has elegido la imagen de un anciano para el robot humanoide que estás desarrollando?

Esta es la cabeza robótica de Baude 1, el robot humanoide «joven». ©Carl Strathearn

En mi investigación había dos robots, uno con aspecto de anciano y otro con aspecto de joven. Quería ver cómo interactuaban con ellos personas de diferentes edades. Los resultados de mi investigación mostraron que los más jóvenes preferían interactuar con un robot de aspecto más joven, con una personalidad e intereses más jóvenes, y el grupo de mayor edad con el robot de aspecto más viejo.

«Quería alejarme del paradigma de que los robots humanoides son jóvenes y atractivos»

También quería alejarme del paradigma de que los robots humanoides son jóvenes y atractivos, ya que hay muchas aplicaciones potenciales para los robots humanoides de aspecto mayor en el cuidado de los ancianos. Las personas mayores  se relacionan más con los robots humanoides de aspecto y personalidad mayores, sobre todo en tiempos como los actuales, en los que una pandemia mundial ha hecho que muchos ancianos se sientan solos y aislados.

Un robot que reconozca y responda a las emociones y que proporcione ayuda las 24 horas del día.

En un artículo publicado en Medium Carl Strathearn expone otra razón por la que los RHR serían útiles en una futura pandemia: «¿Qué pasaría si una escasez importante de personal médico hiciera que la elección fuera entre un robot o nada? En este caso, creo que muchos de nosotros elegiríamos tener algo en lugar de nada. Ese algo puede ser un robot humanoide realista con el que la gente pueda relacionarse, que reconozca y responda a las emociones y que proporcione ayuda las 24 horas del día».

Para saber más sobre avances en robótica humanoide:

TEO: El primer humanoide del futuro