Lo que esconden los semáforos

Visitamos el centro de control de tráfico del Ayuntamiento de Madrid para ver la alta tecnología que hay tras el verde, rojo y ámbar

Al entrar en el centro de control de tráfico del Ayuntamiento de Madrid, un gran panel muestra diez puntos de la capital. Frente a él, varios puestos desde los que se controla, entre otras cosas, el buen funcionamiento de los semáforos de la ciudad. “En Madrid hay 7.500 detectores de vehículos, controladores y reguladores, que recogen datos sobre nivel de ocupación y tráfico, y los envían al centro de control. Allí, un complejo sistema informático nos da la mejor opción para que los semáforos sean eficientes, haya menos paradas, la velocidad sea constante y los vehículos y los peatones esperen lo menos posible”, asegura Carlos Rubio, jefe del departamento de Tecnologías del Tráfico en el Ayuntamiento de Madrid.

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Actores animados

En el programa informático de gestión de tráfico se puede ver, gráficamente, cómo se reparte el flujo en un cruce y qué sentido tiene prioridad (en rojo). Con solo cambiar los porcentajes, el operario puede alargar el tiempo en verde de un sentido y acortar el del otro.

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Ojo avizor

Recientemente se han instalado cámaras sobre algunos semáforos, que detectan la frecuencia de paso y la ocupación de la vía cada minuto. También detectores bajo el asfalto.

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La caja fuerte del tráfico

Las cajas verdes contienen la programación de los tiempos de cada semáforo, planificados en base a unos planes existentes en el centro de gestión de movilidad que es donde se reciben los datos de tráfico en tiempo real. No se pueden manipular a pie de calle, y si se detecta alguna orden contradictoria con el semáforo.

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Viñedos inteligentes. Valladolid

Un sensor climático que detecta la radiación, el viento y el punto de rocío; otro que vigila la planta y su crecimiento; y uno último, en el suelo, que detecta la humedad y los niveles de nitratos que contiene. Toda la información recopilada por estos sensores en el viñedo es enviada vía GPRS a la bodega, donde un software la analiza y ofrece una imagen precisa del estado de cada vid minuto a minuto. “Así se pueden detectar, por ejemplo, problemas de estrés o de desajuste en la vegetación antes de que haya síntomas visuales. Con esta metodología ya se está consiguiendo reducir de forma importante el problema de pH alto en el mosto en vendimia, y se podrá relacionar el equilibrio de la planta y el estrés de la campaña con la maduración de polifenoles”, asegura Rafael Álvarez, gerente de Verdtech, la empresa encargada de poner en marcha este sistema en los viñedos de las bodegas de Emilio Moro.

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¿Sabías que… es un taller de emociones?

Lo ha instalado el chef Paco Roncero en Madrid, en un rincón de su restaurante en el Casino de Madrid. Dotado de la tecnología más puntera en el diseño de ambiente e inteligencia ambiental, genera atmósferas cromáticas, controla la temperatura y la humedad de la sala, aromatiza el ambiente y produce sonidos acordes a cada plato, de manera que se viva una experiencia global, que trascienda lo gastronómico. Además, ha contado con la colaboración del fundador del Museo de los Inventos de Barcelona, Pep Torres, para generar una serie de vídeos e imágenes con música (desde AC/DC hasta John Cage) que acompañen a cada plato. La idea de Roncero, pionera en España, tiene un antecedente internacional en el restaurante Ultraviolet de Paul Pairet abierto en mayo de 2013 en Shanghái (China).

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