Crean una batería que te puedes tragar

Se trata de un dispositivo no tóxico que permitiría cargar sistemas para estudios dentro del cuerpo y una nueva generación de wearables

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Christopher Bettinger con una de sus baterías comestibles. Crédito imagen: Bettinger Lab

En el marco de la Reunión Anual de la Sociedad Química de Estados Unidos, un equipo del Laboratorio Bettinger, de la Universidad Carnegie Mellon, presentará hoy una batería que se puede tragar. Se trata de un dispositivo hecho con pigmentos de melanina, los mismos que se encuentran en el cabello, la piel o los ojos, lo que evita la toxicidad propia de otras baterías, como aquellas que se encuentran en los marcapasos.
"Durante décadas, los expertos han imaginado que un día, tendríamos dispositivos electrónicos comestibles para diagnosticar o tratar la enfermedad – explica Christopher Bettinger, director del laboratorio responsable del desarrollo –. Pero si pretendemos diseñar un dispositivo de uso diario hay que abordar el tema de la toxicidad. Por ello creamos la batería con materiales de origen biológico capaces de sustituir lo que se puede comprar en una tienda”.
Las cámaras y otros dispositivos implantables, como los marcapasos funcionan con baterías que contienen componentes tóxicos que se aíslan para evitar el contacto con el cuerpo. Pero para equipos que requieren baja potencia, como aquellos que liberan fármacos, las baterías biodegradables son ideales. “Un dispositivo biodegradable está en el cuerpo humano durante más de 20 horas – añade Bettinger – e incluso si el rendimiento es bajo, es todo lo que necesitamos para la función que cumple. Los números exactos dependen de la configuración, pero como ejemplo, podemos alimentar un dispositivo de 5 milivatios por hasta 18 horas usando 600 miligramos de material activo de melanina como cátodo."
Aunque la capacidad de una batería de melanina es baja en relación con las habituales de ion litio, sería lo suficientemente alta como para alimentar un dispositivo de administración de fármacos o de detección. Por ejemplo, Bettinger prevé el uso de la batería de su grupo para detectar cambios en el microbioma intestinal y responder enviando medicinas o vacunas hasta que se degrade. El equipo de Bettinger está haciendo baterías comestibles con otros biomateriales, tales como pectina, un compuesto natural de las plantas utilizadas como agente gelificante en mermeladas y jaleas. A continuación, planean el desarrollo de materiales de embalaje, que entregará la batería seguramente en el estómago.

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