El éxito de los diamantes sintéticos: nuevas tecnologías y software

Estos sucedáneos de la versión natural tienen las mismas características y son más económicos

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Diamante sintético, ya pulido, creado por el sistema CVD. Crédito imagen: Steve Jurvetson

Los diamantes sintéticos son, de acuerdo con sus fabricantes, una alternativa más ética al no proceder de zonas conflictivas y más baratos que los naturales. Las primeras piedras sintéticas se crearon allá por 1954, cuando General Electric utilizó un sistema de Alta Presión y Alta Temperatura (HPHT por sus siglas en inglés). Pero no eran aptos para joyería debido a su calidad y solo se les usaba para aplicaciones industriales.
En los años 1990 la ciencia descubrió cómo utilizar la deposición de vapores químicos (CVD por sus siglas en inglés) para gemas de calidad y tamaño adecuados para la joyería. En el proceso CVD los diamantes se fabrican a partir de una mezcla de hidrógeno y un gas como el metano en una cámara de vacío. El método tiene cierta semejanza con el cultivo de perlas, ya que también precisan de una “semilla”, en este caso un pequeño diamante.
Gracias al CVD se pueden crear diamantes de 4 quilates con muy buena claridad. La gran ventaja es que si bien no se trata de piedras grandes, sí se pueden crear entre 50 y 100 piedras en una sola “horneada”.
Aún así parece que quien regresa con nuevas buenas es el sistema HPHT. Nuevos avances han permitido crear piedras de hasta 30 quilates (10, una vez pulidas). “Sería el diamante sintético más grande producido hasta la fecha – señala Wuyi Wang, director de investigación y desarrollo del Instituto Geológico de Estados Unidos –. He escuchado rumores de grupos de estudio que están creando diamantes de 60 quilates y hasta de 100. Esto cambiará la industria”.
A estas innovaciones se le suma ahora el diseño asistido por computadora, un programa informático más conocido por sus siglas en inglés, CAD y ampliamente utilizado por ingenieros y arquitectos. Gracias al CAD, los actuales joyeros pueden crear todo el anillo, desde la piedra, hasta la pieza de orfebrería, teniendo en cuenta el tamaño, el diseño y hasta el brillo y el índice de refracción del diamante y cómo la luz incidirá en la piedra teniendo en cuenta cómo esta estará engarzada.
Para los joyeros el uso de este tipo de software es una herramienta de enorme valor, ya que les permite mostrar al cliente un prototipo muy cercano a la realidad y modificar cualquier error o satisfacer el deseo del cliente con un gasto muy reducido, cuando antes era imposible.
Los fabricantes de diamantes sintéticos han dado un enorme paso, pero los naturales no se dejarán vencer tan fácilmente. La pugna por este mercado ya lleva décadas.

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