Cuando innovar era una palabra prohibida

Dos científicos del CSIC desmontan tópicos y cuentan anécdotas sobre el miedo al progreso, en un libro breve y más que entretenido

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Una nueva aplicación para control de la salud.

Llegó a la redacción de QUO hace pocas semanas y nadie tuvo tiempo de echarle un vistazo. Es parte de una colección llamada ¿Qué sabemos de...?, editada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y Libros de la Catarata. Todos son breves, concisos y muy divulgativos. Pero éste es que es divertido.

El libro El significado de innovar, escrito por los investigadores Elena Castro Martínez e Ignacio Fernández de Lucio, explica cómo desde la Antigüedad hasta el siglo XIX el concepto era sinónimo de desorden, revolución y desastre del orden establecido, hasta transformarse en una palabra prestigiosa en la sociedad contemporánea.

Rizando el rizo, lo mejor del libro es que innova a su vez sobre los métodos de innovación. Es decir, rompe el tópico de que los avances solamente llegan de la mano de la tecnología, y apunta que realmente la innovación procede de una actitud sociocultural en la que se combinan las nuevas necesidades de los ciudadanos de a pie, las ideas de los investigadores y el empuje de las empresas.

Los autores algo saben del asunto, si se ven sus curriculum.

Elena Castro Martínez es doctora en Química Industrial por la Universidad Complutense de Madrid, es científica titular del CSIC y está adscrita al Instituto de Gestión de la Innovación y del Conocimiento (INGENIO), CSIC-UPV), centro mixto del CSIC y de la Universitat Politèctica de Valencia.

Ignacio Fernández de Lucio es doctor Ingeniero Agrónomo en la especialidad de economía y sociología agrarias, es profesor de investigación del CSIC y está adscrito al INGENIO (CSIC-UPV) desde su creación en 1999.

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