Busco pareja (pero flojo)

Badoo es menos explícito

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Es nueva. Ha llegado a Badoo el verano pasado, y ha trabajado para grandes y pequeñas marcas tecnológicas de Silicon Valley.

Meetic anuncia en su página que lleva diez años formando parejas. C-Date.es publicita que es la red de singles más frecuentada por mujeres y que si te haces usuario, conseguirás relaciones “ocasionales y con estilo”. En la avalancha de posibilidades para ligar están Be2.es, FriendScout24 y un sinfín de “garitos online” donde mostrarte o “enviar un toque” al que te gusta. Ahora, Badoo propone “hacer amigos” de forma más discreta. Badoo ya tiene 162 millones de usuarios en el mundo –no nos cuentan cuántos de ellos son de España–, y se ha colocado en el puesto 33º de las webs más visitadas de este país. ¿Y qué hacen esos usuarios?

Esta red social, nacida en 2006 de manos de un ruso y ahora ubicada en el Soho de Londres, se afana en su eslogan de “social discovery”, que no es otra cosa que un site donde “conocer gente nueva de forma fácil y rápida, para hacer amigos, chatear, flirtear o ligar”, cuenta a Quo Louise Thompson, Directora de Relaciones Públicas de Badoo para todo el mundo.

Su idea –no confesada abiertamente– es aprovechar un nicho: hay quien quiere buscar pareja en internet (para una aventura o para siempre), pero no le gusta que le vean en sitios que declaradamente se dedican a ello, como los clásicos eDarling y Meetic. Para ellos, Badoo es una opción.

Buena idea, sobre todo cuando la lucha por el dinero de las citas online mueve en el mundo cerca de 1.500 millones de dólares al año. Le preguntamos a Thompson si es ese usuario más discreto el que buscan. Pero ni frío ni caliente: “Uno conoce gente y decide qué tipo de relación quiere tener”. La gran baza de esta red social es su aplicación con geolocalización, que ayuda mucho a “resolver” cuanto antes. Otra de sus aspiraciones es no ser otro Facebook, pero si –como la empresa quiere– esa red se llena de usuarios, acabas por encontrarte de nuevo con gente que ya conoces; y eso es un inconveniente.

“Siempre hay gente nueva que conocer”, apunta desde Londres, y añade: “Badoo se basa en un modelo de negocio Freemium, en el que todos tienen acceso a la mayoría de los servicios, pero pueden pagar para acceder a las funcionalidades Premium o a características especiales a través de micropagos”.

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