Pinterest contra Instagram

La nueva red social de fotos

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A la vista de todos Pinterest es como un enorme patio de vecinos donde uno cuelga los trapitos, los robots y las obsesiones a merced de los seguidores.

La compra de Instagram por parte de Facebook ha sido una confirmación de que subir fotos es una de las cosas más simples pero a la vez más demandada de la red, sobre todo desde la aparición de los smartphone. Pero la idea de Pinterest es tan tonta (por simple) que no se sabe si será el triunfo de la temporada o la moda más efímera de la primavera. Pero otros crearon tonterías similares y ahora van en avión privado antes de cumplir los 35. Por ejemplo, Jack Dorsey inventó un portal donde te hacías un perfil, escribías un máximo de 140 caracteres y metías enlaces; la gente seguía tus recomendaciones y tú los seguías a ellos. O sea, Twitter.

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Bien, pues al equipo de Pinterest se le ocurrió hacerlo con fotos, pero no a base de simples links, sino pegando la propia foto en tu tablón (ponen un “pin”, o chincheta). Tus seguidores se enteran y la ven, y si les gusta para su tablón, pues hacen un “repin”. ¿Cómo la pegas? Su web reconoce tu navegador y te da un “pin button” que tú arrastras a tu barra de favoritos. Cada vez que encuentras una foto que te gusta, le das a ese botón y te aparece un cuadro de diálogo que te enseña todas las fotos de esa página para que elijas cuál quieres quedarte y le pongas un comentario; y la foto, claro, viene con enlace original, por si tus seguidores quieren ir a la web donde está. Y con la aplicación de iPhone es más sencillo.

Otro que viaja en jet privado es Mark Zuckerberg (28 años cumple en mayo de 2012 el angelito) solo porque pensó que crear una red social de gente que ponía su careto y sus comentarios más o menos interesantes podría ser divertido; así nació Facebook. Y los demás pueden comentar, eso tan humano. Son tonterías parecidas a las que permite Pinterest: tu perfil va con foto, cuenta cosas de ti y, más “pop” aún, te retrata a base de lo que cuelgas en él, mientras otros miran y murmuran. Porque el collage que resulta en tus tablones –puedes tener los que quieras– es muy resultón. A uno le parece que es diseñador de webs.

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