Un dispositivo de estimulación eléctrica en la médula espinal hizo que este hombre volviese a caminar

La intensiva terapia de rehabilitación que llevó durante años fue el otro pilar clave para el éxito de la investigación.

Hombre parapléjico utilizando andador con dispositivo en médula espinal
Getty ImagesScience Photo Library

“Levanta la pierna, dale el pie”, esa era (y es) el mantra de Jered Chinnock, un joven de Wisconsin que ha llevado a cabo una durísima rutina de rehabilitación durante los últimos años. ¿El objetivo? Intentar volver a caminar, después de que un accidente de moto de nieve dejara paralizadas sus extremidades inferiores cuando tenía 26 años de edad.

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Y aunque la rehabilitación era esencial, no era suficiente. Chinnock tiene un dispositivo (implantado en la parte inferior de su columna vertebral) que transmite señales eléctricas del cerebro a los músculos. El equipo de estudio que trabaja con él (investigadores de la Clínica Mayo y la Universidad de California, en Los Ángeles) esperaba que algún día los movimientos repetitivos y dirigidos, junto con las señales del dispositivo, permitieran a Chinnock volver a caminar.

Hombre con lesión de médula espinal vuelve a andar gracias a un dispositivo de estimulación eléctrica
Mayo Clinic

Y sí, el día llegó. Todos esos años de lucha y esfuerzo han merecido la pena, tal y como muestra este vídeo de la Clínica Mayo. El pasado 24 de septiembre, la revista Nature Medicine publicaba una noticia en la que confirmaba que Chinnock (actualmente con 29 años de edad y que sufre parálisis completa de las extremidades inferiores ) volvía a caminar.

"Esta es una investigación muy emocionante", dice Ann Parr, profesora asistente de neurocirugía de la Universidad de Minnesota, que no participó en el estudio. "No ha habido opciones reales de tratamiento, y esto ha sido muy frustrante para los pacientes, sus familias y la comunidad neuroquirúrgica".

Tan solo unas semanas después del implante, Chinnock ya podía realizar movimientos mientras estaba acostado de lado. Después, empezó a hacer más movimientos de pie, con la ayuda de su entrenador.

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El siguiente objetivo requería algo más de tiempo. Después de más de 100 sesiones en la clínica y 43 semanas de ejercicios repetitivos dirigidos a diferentes movimientos y grupos musculares, Chinnock cumplió su objetivo más grande: caminar más de 100 metros.

Según los investigadores, la distancia que caminó fue de 102 metros en una sola sesión (aproximadamente la longitud de un campo de fútbol americano), descansando cuando lo necesitaba. Aunque podía mover las piernas de forma autónoma, sí necesitó un andador y la ayuda de un entrenador para mantener el equilibrio.

Pero, ¿qué ocurre cuando el dispositivo está apagado? Sencillamente, que no puede realizar estos movimientos.

"Los resultados son muy emocionantes, pero aún estamos en las etapas iniciales de la investigación. Creo que esto es muy significativo aunque sólo sea un paciente capaz de recuperar el control intencional”, señala Kendall Lee, neurocirujano de la Clínica Mayo de Minnesota y coautor principal del estudio.

¿Por qué este proceso consiguió restaurar la movilidad del paciente? Es un misterio aún para los investigadores. El implante consiste en un electrodo implantado en la columna vertebral, conectado a un dispositivo controlado por ordenador en el abdomen que envía una señal eléctrica a la médula espinal. Pero los investigadores no saben cómo los nervios "se despiertan de nuevo por la estimulación eléctrica para permitirle volver a tomar información del cerebro y usarla para mover la pierna", asegura Lee.

El equipo de científicos utilizó las sesiones de rehabilitación de Chinnock para guiar la elección de las señales del dispositivo hasta que identificaron los estímulos correctos para cada miembro y movimiento. Ese enfoque es "lo que realmente me llamó la atención", dice James Grau, profesor de neurociencia de la Universidad de Texas A&M, que no participó en el estudio. "Este es un avance muy importante que tiene un tremendo potencial clínico", añade.

La fisioterapia intensiva combinada con la estimulación eléctrica también es prometedora en otros pacientes. Otro estudio (publicado también esta semana en el New England Journal of Medicine) sugiere que dos de cada cuatro pacientes con lesiones similares en la médula espinal (tratados en el Kentucky Spinal Cord Injury Research Center) podrían conseguir avances significativos en sus terapias después de someterse a tratamientos similares a los de los pacientes de la Clínica Mayo.

Fuente: ScientificAmerican.com

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