Experimentos con tu cuerpo: el oído

Prepárate para conocerte mejor

Mantén los ojos cerrados mientras otra persona hace chasquear sus dedos, bien delante de ti, detrás o encima, con su mano situada a una distancia equidistante de ambas orejas. ¿Eres capaz de indicar de dónde procede el sonido?

Debido a nuestra forma de oír, basada en dos antenas receptoras dispuestas a ambos lados de la cabeza, al ser humano le resulta muy sencillo distinguir si un sonido determinado procede de un lado o de otro.

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Pero no sucede así si el sonido se produce directamente delante, detrás o encima, ya que, en este caso, las ondas sonoras llegan a ambos oídos al mismo tiempo.

Cómo oímos
La existencia de dos oídos permite al cerebro comparar la información procedente de ambos y establecer un mapa tridimensional sobre el que ubicar la fuente de sonido.

Por ejemplo, en el caso de un sonido que se produzca a nuestra derecha, las ondas sonoras tendrán que recorrer una distancia ligeramente distinta para alcanzar los oídos, con lo que llegan un instante antes al derecho (distancia AB) que al izquierdo (AC).

Gracias a esta mínima diferencia, el cerebro conoce la localización exacta de la fuente sonora. Cuanto más tiempo pase entre la señal que llega a un oído y al otro, más a la derecha se encontrará, y al contrario.

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