La ONU calcula que en 2050 cerca del 70% de la población vivirá en ciudades. El reto es hacer la vida en las ciudades del futuro más fácil, sostenible y saludable. La combinación de tecnología digital y avances en la química de los materiales lo hará posible.

Las ciudades son el hogar de la mayoría de los seres humanos, pero estos centros urbanos también son responsables de la mayor parte de la contaminación y el calentamiento global. En las ciudades del futuro las nuevas tecnologías, materiales y sistemas de producción de energía que aporta la química se unen a la inteligencia artificial y la Internet de las cosas (IoT) para hacer que ese gran organismo que es una ciudad funcione mejor.

Por ejemplo, no podemos olvidar que las ciudades consumen dos tercios de la energía producida en el mundo. El cambio a energías renovables, gracias a los avances en la química de los materiales usados en las placas solares y los aerogeneradores, va de la mano con las nuevas baterías y sistemas de almacenamiento energético, y la gestión de la red eléctrica mediante inteligencia artificial.

Cualquier persona atrapada en un atasco se dará cuenta inmediatamente de la importancia de una movilidad inteligente y sostenible. Los vehículos eléctricos o de hidrógeno verde, y los nuevos materiales reciclables usados en su fabricación reducirán las emisiones. Además, los coches autónomos, unidos a los sensores inteligentes en las vías, permitirán optimizar el tráfico y hacer del transporte una experiencia relajante en lugar de un suplicio diario.

En estas ciudades los edificios también se están convirtiendo en sistemas inteligentes. Los nuevos materiales aislantes en las paredes, las ventanas fotovoltáicas o los intercambiadores de calor permiten enormes ahorros en calefacción y refrigeración. La digitalización, unida a los sistemas de recuperación de agua de lluvia y autogeneración de electricidad mediante placas solares avanzadas nos proporcionará casas sostenibles y eficientes. La ciudad del futuro  puede convertirse en un gran punto limpio desde el que se protege el planeta y a sus habitantes.