Los diálogos de algunas películas son oro puro. Hay filmes que están trufados de frases, réplicas y parlamentos memorables que se quedan grabados en la memoria, y que nos hacen maldecirnos por no tener el ingenio suficiente para decir algo parecido en la vida real.

Sin duda, todos recordamos las frases de títulso como casablñanca o Lo que el vientos e llevó. Pero, en esta galería hemos querido huir de las más famosas, y hemos elegido una epqueña selección de frases y diálogos no tan conocidos, pero igualmente soberbios.

En un lugar solitario (1950)

«Nací cuando ella me besó, morí cuando me abandonó, y viví durante el tiempo que me amó».

Humphrey Bogart.

Desayuno con diamantes (1964)

Audre Hepburn: Si tuviera mucho dinero me casaría contigo ahora mismo. ¿Tú también lo harías?

George Peppard. Sí.

Audrey Hepburn: Entonces es una suerte que ninguno de los dos lo tengamos.

Erase una vez en América (1985)

-Larry Rapp: ¿Qué has hecho durante todos estos años?

-Robert DeNiro: Acostarme temprano.

Espartaco (1960)

«La gordura hace mejores a los hombres. ¿Te has fijado en que todos los tiranos son indefectiblemente delgados?».

Charles Laughton.

Los profesionales (1966)

Ralph Bellamy: Es usted un bastardo.

Lee Marvin: Cierto. Pero en mi caso solo es un problema de nacimiento. En cambio, usted, se ha hecho a sí mismo.

Ser o no ser (1941)

«Dicen que Hitler es vegetariano. Lo que ocurre es que a veces se salta la dieta y se traga países enteros».

Voz en off de un narrador anónimo.

El apartamento (1960)

«Si sales con un hombre casado, nunca te pongas rimmel».

Shirley McLaine.

Harper, investigador privado (1966)

«El fondo está lleno de buenas personas, Lou. Solo los bastardos fltoan, como el aceite».

Paul Newman.

Tierras de penumbra (1994)

«La felicidad de hoy es la tristeza del mañana».

 

Anthony Hopkins.

La leyenda de la ciudad sin nombre (1969)

Tom Ligon: Hay dos clases de personas. Los que se van y los que se quedan.

Lee Marvin. No. Solo hay dos clases de personas. Los que van a alguna parte, y los que no van a ninguna.

Clerks (1994)

«Creo en la superioridad de la clase dirigente. Sobre todo, cuando soy yo el que manda».

Jeff Anderson.