9 películas muy raras de superhéroes que deberías ver (¿o no?)

Superhéroes que comen fabada, spidermans violadores y otras lindezas del cine bizarro

En estos tiempos en los que difícilmente pasa un mes sin que se estrene una nueva serie o película de superhéroes, hacemos una pequeña recopilación con algunos de los films más extraños del género. En ella hay auténticas gemas cinéfilas y bizarradas dignas de mejor causa.

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3 dev adam (1973)

Durante los años setenta y principios de los ochenta, los turcos se dedicaron a hacer una serie de chapuceras versiones de grandes éxitos del cine americano. Algunas, como la de Star wars, son hoy clásicos del humor involutario, y otras, como la de El exorcista, sorprenden por estar incluso copiadas casi plano a plano.

Una de las más desopilantes es el remake otomano de las aventuras de el Capitán América, que para la ocasión tiene como ayudante nada menos que a un trasunto de El Santo (el célebre luchador enmascarado del cine mexicano). Juntos se enfrentan a un villano inesperado: nada menos que el pobre Spiderman, que en esta ocasión y sin que sepamos por qué se ha transformado en un asesino y un violador.

La verdad es que resulta sencillo hacer chistes fáciles sobre películas como esta. Pero lo que es innegable es que un producto tan torpe y tan descarado depara un divertimento asegurado para los amantes del humor involuntario. Y es que hay películas que, de tan malas que son, acaban resultando buenas.

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Spiderman y el desafío del dragón (1978)

La verdad es que hasta que llegó Sam Raimi en 2002, el hombre araña no había tenido mucha fortuna en el cine. Por si los turcos no hubieran vejado ya suficientemente su buen nombre, los de Hong Kong lo transformaron en el protagonista de un vulgar filme de artes marciales.

Aquí no le veréis lanzar telarañas y volar de tejado en tejado, convirtiéndose en cambio en una especie de Bruce Lee escapado de un baile de disfraces. La película no es nada del otro mundo, pero tampoco es peor que otras muestras del subgénero hongkonés de kung fu.

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Big man Japan (2007)

La visión menos glamurosa que el cine ha dado de los superhéroes nos llegó de Japón. El filme es una especie de falso documental sobre la vida de Daisato, un tipo gris, mediocre y obeso que, de vez en cuando, se transforma en un gigante de treinta metros de altura para enfrentarse a los monstruos que amenazan su país.

Más allá de la simple parodia, la película es una reflexión sobre el propio género que nos demuestra que los superhéroes pueden ser tan o más desgraciados aún que cualquiera de nosotros.

El filme alterna el humor más descacharrante (especialmente en las luchas contra los monstruos, que van de una rata-pollo gigante a un deforme muñeco Michelín), con un trasfondo triste y amargo que, al menos a mí, me produjo mal rollo.

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Dame un poco de amooor (1968)

Pues sí, señoras y señores, salvo error o fallo de mi memoria, puedo afirmar que los primeros superhéroes del cine español fueron los miembros del grupo pop Los Bravos.

Y todo gracias a esta curiosa película dirigida por el todoterreno (y por lo general bastante brillante) Jose María Forqué. Una gamberrada de estética pop que se inspiraba más o menos en los filmes que Richard Lester y The Beatles habían rodado unos años antes. Con una trama que mezclaba malvados villanos chinos, discípulos del mismísimo Fu-Man-Chu, y la fascinación por los cómics americanos.

La película no es ninguna obra maestra, pero vista con la distancia suficiente resulta simpática por sudesparpajo, sus guiños pop (algunos quizás un poco pasados a estas alturas, como hacer que los pensamientos de los personajes aparezcan impresos en la pantalla enmarcados en un bocadillo típico de los tebeos), y su caracter insólito en el cine español de la época.

Si además tenemos en cuenta que el segundo superhéroe del cine español fue el costroso Supersonic man (1979), pues que les voy a decir... que me quedo Los Bravos.

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Diabolik (1968)

Los italianos tenían que ser más originales que nadie y a la hora de adaptar un cómic al cine, en vez de un superhéroe eligieron como protagonista a un villano. Porque Diabolik es un ladrón de altos vuelos, cínico e inmoral, que no le hace ascos al asesinato si sus objetivos lo requieren. El personaje está inspirado en el antihéroe por excelencia del fumetto (nombre que recibían los tebeos violentos en Italia), y para su adaptación cinematográfica se eligió como director al gran Mario Bava, uno de los maestros del cine fantástico europeo (autor de esa obra maestra que es La máscara del demonio).

Bava nos regaló con Diabolik una película que es una auténtica gozada. Que mezcla de forma increíble el cine negro y la acción a lo James Bond, todo ello aderezado con una estética pop y sexy. con escenas tan iolvidables como la del ¿héroe? y su novia retozando en una cama cubierta por fajos de billetes.

El protagonista fue encarnado por el apuesto y esbelto john Philip Law (el inolvidable Pygar de Barbarella), y la escultural Marisa Mell prestó su imponente físico a su novia, una rubia muy peligrosa. Tras ellos, pisándoles los talones, el gran Michel Piccolí daba vida al inspecto Garko, un policía sagaz obsesionado con atrapar al atractivo delincuente.

¿Quieren un consejo? No se la pierdan.

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Fearless Frank (1967)

Les presentamos un típico (aunque casi desconocido en España) exponente del cine contracultural y marginal del cine americano de los años sesenta.

Jon Voight (el recordado protagonista de Cowboy de medianoche y El tren del infierno) debutó como actor interpretando a un ingenuo chico de pueblo que, durante una vista a Nueva York, es asesinado por un grupo de pandilleros.

Pero resucitará en un laboratorio gracias a las buenas artes de un científico que le convierte en una réplica de Supermán.

Como es habitual en este tipo de productos, la figura del superhéroe es usada para trazar una sátira de ciertos aspectos de la sociedad americana. Quizás los dardos críticos puedan parecer bastante inofensivos para el público actual, pero la película sigue resultando cuando menos sorprendente por su descarada mezcla de géneros, que pasa del cine negro a la comedia musical sin el menor reparo.

Hay que señalar además que también fue la primera película de Philip Kauffman, quien años después alcanzaría gran notoriedad con filmes como La invasión de los ultracuerpos (1978) y Elegidos para la gloria (1982).

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Diamond Flash (2011)

Uno de los ovnis (por lo raro) más estimulante que ha dado el cine español reciente. Dirigida por el debutante Carlos Vermut, la película arranca en la habitación de un hospital, donde una niña lee un cómic sobre un personaje al que unos extraterrestres han convertido en un cybrog con superpoderes. Mientras, la madre de la pequeña, tendida en la cama, confiesa que ha sido víctima de malos tratos. Paralelamente conoceremos a otra madre que ha recibido la noticia de que su hija ha desaparecido en una excursión escolar. Y de esta manera nos vamos introduciendo en una maraña de historias cruzadas cuya única relación aparente es un misterioso superhéroe llamado Diamond Flash.

Les aviso que esta no es una película convencional. Su mezcla de historias y registros (fusionar tebeos y violencia de género es algo que ya tiene mérito), sus personajes bizarros (ese superhéroe adicto a la fabada), sus diálogos desopilantes (alguno de los cuales haría las delicias del mismísimo Tarantino) pueden fascinar o irritar, dependiendo del gusto de cada espectador. Pero, eso sí, es una película que no deja indiferente.

No puedo evitar mencionar a la atractiva Victoria Radonic haciendo de villana con gafas. Una de las malas más fascinantes que ha dado el género. Pero esa es una opinión muy personal, por supuesto.

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Mr. Freedom (1969)

Hoy, las historias de superhéroes se despachan (de forma bastante despectiva y simplista, todo hay que decirlo) tachándolas de entretenimento para adolescentes y frikis. Por eso, a muchos les puede resultar sorprendente ver que hubo un tiempo en que este género atrajo la atención de los artistas más gafapastosos que se puedan concebir. Fue el caso de William Klein, un intelectual estadounidense afincado en Francia que, a finales de la década de 1960, facturó este filme que podría considerarse como la versión libertaria y rojeras de El Capitán América.

El Capitán Libertad, Mr. Freedom en la versión original, es un héroe fachoso y patriotero, dispuesto a cometer cualquier tropelía (incluyendo violaciones, asesinatos y mutilaciones de inocentes) con tal de defender a Dios y la patria americana. Cuando se entera de que Francia ha caído en poder de los comunistas se larga al país de Moliere a liberarlo.

La película se mueve a medio caminmo entre la sátira y el cine de autor más vanguardista. Su humor es poco sutil, todo hay que decirlo, pero visualmente es un filme realmente fascinante. Destaca la brillante lucha entre superhéroe y villanos, concebida como un brutal partido de hockey, y su magnífico reparto que incluye a Philippe Noiret, Donald Pleasence y el cantante Serge Gainsbourg.

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Hydrozagadka (1971)

Tras ese título impronunciable se encuentra la primera película de superhéroes realizada en Polonia. Ambientada en un tórrido verano, un grupo de científicos crean a un superhéroe llamado Hielo, que pasa sus días sumido en el mayor de los aburrimientos. Hasta que aparece en escena un malvado marajá que quiere robar todo el agua de Polonia para llevársela a su país.

Le película pretendía ser una parodia de los cómisc americanos, pero más que por su humor (inescrutable en la mayoría de las ocasiones para el espectador occidental) destaca por ese tono gris, tristón y sombrío que tenía el cine polaco de la época y que le confiere a sus imágenes un extraño poder de fascinación.

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