El castillo de Tintín y otros escenarios de ficción que si existen en la realidad

Un viaje a 10 localizaciones reales que inspiraron obras célebres. Desde el bosque de Robin Hood a la isla de Sandokán

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Moulinsart: El castillo del capitán Haddock y Tintín

De Hergé (el creador de Tintín) dicen que siempre se inspiraba en modelos reales para sus dibujos. Y para confirmar esa teoría, basta con visitar el castillo de Cheverny (en la región francesa de Loira), que el artista convirtió en la residencia del capitán Haddock y de sus amigos. Fue en 1951, mientras Hergé dibujaba una aventura titulada El tesoro de Rackham el Rojo, cuando encontró un folleto turístico en el que aparecía esta mansión de 1620. El autor la copió, pero simplificó su estructura: eliminó los dos voluminosos cuerpos situados en los extremos del edificio. Actualmente, en Cheverny existe una exposición permanente dedicada al mundo de Tintín, y el visitante puede ver en el vestíbulo un panel que recrea al capitán Haddock gritando: “¿Quién me ha robado las dos alas del castillo?”

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
O.K. Corral: Un establo con olor a pólvora y sangre

Con permiso del Portal de Belén, se trata del establo más famoso del mundo, y lo hemos visto en decenas de westerns. Entre ellos, dos obras maestras: Pasión de los fuertes (John Ford, 1946) y Duelo de titanes (John Sturges, 1957). ¿Y a qué debe su mito? A que allí se libró el duelo más célebre del oeste. El auténtico O.K. Corral está en la ciudad de Tombstone, Arizona, y allí se batieron el 26 de octubre de 1886 el comisario Wyatt Earp, y el pistolero tuberculoso Doc Holliday (y dos de los hermanos del sheriff), contra el cacique Ike Clampton, sus hijos y dos forajidos llamados Tom McLowery y Billy Clairbone. El tiroteo duró menos de cincuenta segundos, en los cuales se dispararon más de veinte balas. Earp y sus aliados salieron victoriosos, mientras que sólo sobrevivieron dos de sus adversarios. Y así fue cómo nació una leyenda escrita con sangre.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Sherwood: El bosque de los arqueros proscritos

Un lugar ligado a otro nombre de leyenda, Robin Hood, el mítico héroe que encarnó Errol Flynn. Sherwood era el refugio donde Robin y sus proscritos se ocultaban del usurpador Juan Sin Tierra, y en el que defendían la causa de Ricardo Corazón de León. Esa es la leyenda, pero, ¿fue real? El bosque de Sher­wood sí existe y es una foresta de 40 km2 situada en el condado de Nottingham, a 70 km de Birmingham. Pero Robin Hood nunca vivió allí. Muchos historiadores defienden que el héroe existió, y que fue un guardabosques llamado Robert Hode, lacayo del conde de Lancaster. El noble fue decapitado tras sublevarse contra el rey Eduardo II, y Hode se refugió en un bosque y se convirtió en cazador furtivo. La pena es que, según todas las fuentes, no fue en Sherwood, sino en el bosque de Ebersdale.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Xanadú: El palacio de Ciudadano Kane

La cámara atraviesa una verja metálica y avanza hacia una mansión  de barrocas formas arquitectónicas. Así comienza Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941), y el edificio es Xanadú, el palacio del protagonista del fil­me, Charles Foster Kane, un personaje inspirado en el magnate William Randolph Hearst, quien también vivía en un suntuoso refugio llamado San Simeón. Welles cambió los nombres al personaje y al palacio para evitar un pleito, pero su Xanadú fílmico es similar al edificio real (compara las fotos). San Simeón está en la costa de California, ocupa 97.000 hectáreas y, al igual que en el filme, albergaba un zoo con animales exóticos, piscinas y una colección de estatuas clásicas.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Mompracem: Patria de Sandokán, el tigre de Malasia

Quien haya leído las novelas de Emilio Salgari o haya visto la serie de TV que protagonizó Kabir Bedi, sentirá cómo el cuerpo le vibra de emoción al escuchar este nombre… Mompracem, la guarida de los piratas malayos. Salgari lo describió como un lugar majestuoso, protegido por escarpados acantilados. Pues bien, la isla existe, pero se parece poco a la de las novelas. La Mompracem real (que hoy se llama Kuraman) es un arrecife coralino del mar de la China cercano a Borneo. Eso sí, a sólo 30 km por mar hay otro lugar de resonancias míticas: LaBuan.  ¿Te suena? Efectivamente, era dónde vivía la novia de Sandokán, apodada por su belleza “la perla de LaBuan”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
El edificio Dakota: Los apartamentos malditos

Si hay un edificio en el mundo con mala fama, es este. Está situado en la calle 72 de Manhattan (Nueva York) y fue construido en 1894. Su leyenda negra nació a raíz de un asesinato múltiple cometido allí en 1912. Ese suceso hizo que Roman Polanski lo eligiera como escenario para rodar La semilla del diablo (1968). Involuntariamente, el cineasta contribuyó a alimentar ese mito, ya que en 1969 su esposa Sharon Tate fue brutalmente asesinada por Charles Manson. Y aunque el crimen sucedió en Los Ángeles, los fanáticos del ocultismo lo atribuyeron a la maldición del Dakota. Por si fuera poco, en 1980 John Lennon fue asesinado a tiros en la entrada de este edificio por el psicópata David Chapman.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Fargo: La versión estadounidense de Lepe

Igual que en España tenemos el pueblo onubense como fuente inagotable de chascarrillos, los yanquis cuentan chistes de Fargo. Y por eso, los hermanos Coen (Joel y Ethan) rodaron allí su fa­mosa película, en la que retrataban la ciudad como un lugar cu­bierto de nieve y habitado por gen­tes ingenuas y aplatanadas que rozaban la estulticia. El auténtico Fargo está en Dakota del Norte y tiene una población de 175.000 habitantes, hartos de su fama de memos. Pese a ello, no pueden negar similitudes con la película. De noviembre a marzo nieva, y sus paisanos usan al hablar una expresión: “yeep” (también se escucha en el filme), que pronuncian con un tono entre paleto y desganado.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
¿Existe Springfield, el hogar de Los Simpsons?

En EEUU hay veintiséis ciudades con ese nombre. Pero, ¿alguna de ellas corresponde a la de la serie? Las opiniones están divididas. Hay quien cree que no, que el Springfield de ficción es una metáfora de la típica ciudad americana. Pero otros muchos piensan que sí se inspira en un modelo real, concretamente en el Springfield de Oregón. Y para defender su teoría, esgrimen varias pistas dispersas a lo largo de la serie:
1) La ciudad de Los Simpsons toma su nombre de su fundador, el aventurero Jedediah Springfield. Y la villa de Oregón fue fundada por el explorador Jedediah Smith.
2) En un capítulo aparece el monte Widow’s Peak, que existe en dicho estado.
3) Por si fuera poco, Matt Groening, el creador de la serie, nació en Oregón.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Cuando la realidad se inspira en la fantasía

Fue en el año 1726 cuando Jonathan Swift se inventó la ciudad de Lilliput (habitada sólo por enanos) en su novela Los viajes de Gu­lliver. No podía imaginar que casi dos siglos después de su muerte existiría un lugar semejante.
Y sin embargo, en 1905 la fantasía se hizo realidad. Un fulano llamado Samuel W. Gumpertz alumbró la “feliz” idea de crear una ciudad para seres diminutos, que bautizó Lilliputia. El minúsculo villorrio se construyó en Coney Island (Nueva York), lugar famoso por una feria que exhibía todo tipo de freaks humanos, y Gumpertz invitó a trescientos enanos a vivir en su miniciudad.
Lilliputia reproducía fielmente barrios enteros de la ciudad alemana de Nuremberg, tenía playa y alcalde, y atrajo a muchos curiosos. Gumpertz ganó mucho dinero vendiendo entradas, y cuando el invento no dio para más, echó a los enanos, derribó la ciudad y puso en su lugar a una tribu de antropófagos traídos desde las selvas de Filipinas.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Cuando la realidad se inspira en la fantasía

Otro lugar originalmente ficticio y luego construido es la casa de Sherlock Holmes, personaje que, según su creador, Arthur Conan Doyle, vivía en el 221 B de Baker Street (Londres). En tiempos del novelista, esa dirección no existía, pero hoy, la calle se ha ampliado y se ha construido allí un museo que reproduce la morada del detective tal y como la describen los relatos de Doyle.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Curiosidades