Cuando la cocina se convierte en arte

La presentación es el toque que da a un plato la categoría de 'autor'. Estos son los 11 platos más espectaculares que hemos encontrado

 

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Piña colada

La vista engaña, y lo que parece hielo es una espuma con sabor a feria infantil. Se trata de una bebida adornada con un puré de piña hervido hasta reducirlo a hebras de algodón dulce.

Caipirinha-nitro

Una bebida sólida parece un imposible. Tratándola con nitrógeno líquido, a -190ºC, la copa se convierte en una crema helada: un cóctel que hay que “beber a mordiscos”.

Margarita spray

El aroma de México no se vende en perfumerías: se bebe en una barra. Un margarita a base de tequila, claro, pero con el hielo deconstruido para servirlo en un spray de colonia.

Agua de bienvenida

Bajo la apariencia de una fantasía navideña se esconde un delicioso sorbete. Consiste en una bola de hielo hueca y rellena de agua aromatizada con sabor a vainilla.

Una sopa de letras tan insólita que se sirve de postre. Un plato “juguetón”, hecho con merengue de fresas y helado de yogur, y que sabe a chicle Bazooka. Solo le falta hacer pompas.

Piruleta de chocolate blanco

El color es lo más sencillo de lograr en este caprichoso postre. La forma deseada se amasa en una plancha y luego se solidifica congelándola con nitrógeno líquido.

Spaguetto de parmesano

Al emulsionar el queso, el agua y la grasa se funden en una pasta sólida. ¿Resultado? Un primer plato que parece una falsa miniatura, ya que mide ¡2 metros!

Momia de salmonete

O cómo transformar una raspa de pescado en un ente de apariencia fantasmal. Un cadáver de pescado, descarnado y frito, envuelto en fino algodón de azúcar.

Sobre chino

 Las delicias orientales siempre esconden sorpresas. Como estos esponjosos ravioli de pasta de remolacha, preñados con una gelatina destilada de la misma planta.

Gaudí

El crocanti más modernista. Chocolate fondant y caramelo fundidos en cristales dulces que forman un mosaico inspirado en el Parque Güell de Barcelona.

Gran creu negra

La prueba de que un cuadro se puede comer es esta cruz de sésamo negro y bizcocho de chocolate, que recrea una imagen recurrente en la obra de Tàpies.

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