Ocho rarezas literarias que deberías leer

Los libros más raros del mundo (o casi)

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Una selección de auténticas joyas literarias, tan disfrutables como casi desconocidas. Todas ellas (salvo una) merecen ser leídas.

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A pickle for the knowing or plain thruth in a homespun

Bien, esta es la excepción de la lista. La única obra que reseño como simple curiosidad pero que no les recomiendo leer, ya que puede ser un auténtico suplicio. Fue escrita por un comerciante británico llamado Timothy Dexter en 1802. Se trata de su autobiografía, aderezada con unas cuantas reflexiones sobre los políticos, la iglesia y su propia esposa. Lo cual estaría muy bien si no fuera porque el libro cuenta con 8.847 palabras y 33.864 letras, escritas sin ningún signo de puntuación, y con las mayúsculas insertadas de forma aleatoria. En un primer momento, Dexter distribuyó su obra como regalo, pero ganó popularidad muy rápidamente y se publicaron hasta ocho ediciones. Como algunos lectores protestaron por la dificultad de leer sin signos de puntuación, la segunda edición incluía una página extra con trece líneas de signos de puntuación con los que los lectores "podían aderezarel texto" a su gusto.

Aventuras de un átomo japonés

Cualquier novela protagonizada por un atomo japonés ya debería ser inmediatamente calificada de rareza, pero es que esta además traspasa todos los límites. Escrita por Tobías Smollett, uno de los maestros de la literatura picaresca británica del siglo XVIII, cuenta como el átomo de marras viaja de Japón a Inglaterra en el cuerpo de un marino. A partir de ahí, la partícula irá pasando un huesped a otro, recorriendo lo más sórdido de la sociedad inglesa de la época. Conocerá burdeles, cárceles, tabernas e instituciones mentales, en un viaje en el que el sexo más sucio, la muerte y la escatología serán sus compañeros de travesía.

El fabricante de honradez

De Don Santiago Ramón y Cajal todo el mundo sabe lo esencial, que fue uno de los científicos más importantes que ha dado España y que ganó el Premio Nobel por un trascendental descubrimiento. Pero Cajal era un personaje poliédrico, con otras facetas interesantísimas y no tan conocidas. Como, por ejemplo, que fue uno de los pioneros del culturismo en España y que, durante su juventud se labró una discreta carrera como escritor de novelas de terror. Cajal llegó a publicar seis libros de ficción y, probablemente, sea este el más conocido de todos. Al menos es el único que he tenido oportunidad de leer. Cuenta la historia de un científico que se casa con una joven y hermosa alumna. El matrimonio marcha a China a investigar una epidemia de peste porcina y allí conocen a otro joven médico que inicia un romance con la esposa. El marido, loco de celos, decide vengarse de la pareja infiel y lo hace infectándoles con el virus de la peste porcina, con lo cual consigue un doble objetivo: librarse de su rival, al que mata, y demostrar que la peste se transmite de los animales a las personas. El protagonista salva a su esposa suministrándole un antidoto que ha fabricado pero, para evitar futuras infidelidades de ella, le inyecta otro suero que progresivamernte destruye su belleza y la va transformando en una criatura monstruosa... Desde luego, queda claro que Ramón y Cajal estaba sobrado de imaginación retorcida. ¿No les parece?

El crimen entendido como una de las bellas artes

Uno de los libros que más influyó a Alfred Hitchcock, escrito por el británico Thomas de Quincey, y considerada una de las cumbres del cinismo humano. El narrador es el fictitcio miembro de una supuesta Asociación de los Amigos del Asesinato que, cada vez que se produce un crimen, se reunen para comentarlo y analizarlo desde una perspectiva puramente estética. Quincey postula que el asesinato es un hecho reprobable, pero que una vez que comete hay que rodearlo de cierto gusto estético e intelectual para que no quede reducido a la categoría de mera carnicería. En su libro Quincey repasa y puntua algunos de los más célebres asesinatos de todos los tiempos, llegando a la amoral conclusión de Caín fue uno de los mayores genio de la humanidad.

El clan de los parricidas

Ambrose Bierce esta considerado el tercer gran pilar de la literatura fantástica estadounidense, tras Edgar Allan Poe y Howard Phillip Lovecraft. Bierce (personaje al que interpretaba Gregory Peck en la película Gringo viejo) fue además un maestro del cinismo y la ironía más salvaje. Probablemente su obra más célebre sea El diccionario del diablo, en la que despellejaba sin piedad todos los fundamentos de la cultura occidental. Entre sus obras de ficción sobresale El clan de los parricidas, uno de los textos más politicamente incorrectos jamás escritos. Es la historia de un grupo de personajes unidos, tal y como bien indica el título, por el hecho de que todos ellos han asesinado a sus padres y no sienten ningún remordimiento por ello. ¿Me permiten un consejo? Mantengan este libro alejado del alcance de sus hijos. Me lo agradecerán.

La balada de los ahorcados

François Villon fue uno de los más brillantes poetas franceses del siglo XV. Pero también fue un truhán, vividor, jugador, ladrón y asesino. Su obra más célebre es este impresionante poema, escrito en una prisión parisina la noche antes de morir ahorcado. Una oda épica y desgarrada que termina con unos versos que se han convertido en míticos: "Mañana al fin sabré lo que mi culo pesa".

El manuscrito encontrado en Zaragoza

Escrita por el conde polaco Jan Potocki, esta novela es uno de los títulos más inclasificables de la historia de la literatura. Tomando como punto de partida las aventuras de un joven oficial belga quer viaja a España para incorporarse la guardia valona del rey Carlos III, El manuscrito... supone un  viaje iniciatico por una España que parece extraída de una pintura negra de Goya. Un país oscuro y siniestro, poblado por gitanos antropófagos, endemoniados, bandidos sanguinarios, pícaros e inquisidores, y donde hasta la mismísima hija de Belcebú es capaz de encarnarse en los alrededores del Museo del Prado. La novela de Potocki es una obra rebosante de magia, aventura y erotismo, pero también es una auténtica filigrana literaria, una obra de estructura cabalística que puede  comenzarse por cualquier capítulo y completarse su lectura en sentido circular sin perder el sentido de la historia. ¿Van a perdérsela?

Consuelito de la Ascension

Que actores, cantantes u otros personajes populares sientan la tentación de publicar un libro es algo que a muchos lectores les provoca suspicacia. Pero seamos justos y admitamos que algunos de ellos son capaces de escribir una buena obra. Y la actriz y productora Cristina Higueras pertenece a ese selecto grupo. Porque, voy a confesarlo de una vez, Consuelito de la Ascensión es uno de los mejores libros de humor que he leído nunca. Lo he disfrutado casi tanto como La conjura de los necios o El hombre que fue jueves.

Si les digo que su argumento gira sobre las peripecias de una joven actriz que trata de abrirse camino en el duro mundo del espectáculo, la verdad es que no les estoy revelando demasiado sobre las virtudes de esta inclasificable novela.

Porque lo que hace a Consuelito... tan especial es que es un libro rebosante de humor negro, de detalles que bordean el más puro surrealismo, y todo ello bañado con una capa de veneno realmente deliciosa.

Estructurada como si fuera una novela picaresca, Consuelito... cuenta con una nómina de personajes digna de Tod Browning o Luis Buñuel: galanes acondroplásicos, peluqueras karatecas, maquilladoras con horor vacui...

La novela comienza con una caótica representación de Las Bacantes de Eurípides digna de los Hermanos Marx, y finaliza con el plan para rodar una impagable superproducción sobre la vida de Moctezuma. Y entre ambos pasajes, al lector le espera un periplo delirante plagado de lluevias de garbanzos asesinos, zarajos (muchos, pero que muchos zarajos), e incluso la demostración de como extirpar un callo de la planta del pie puede devenir en un episodio lindante con el gore.

Consuelito... es un libro de un humor desopilante, en el que cada capítulo supone avanzar un paso más hacia los abismos del delirio. Y la confirmación de que su autora, Cristina Higueras, posee un sentido del humor que no parece de este mundo. ¿Marciano? No se. Puede que incluso venusiano.

Es una pena que no lllevaran esta novela al cine. El Almodóvar de antaño podría haber hecho una película magnífica con ella. ¿No hay por ahí algún director que se anime?

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