Infidelidad femenina

A lo largo de la historia son muchas las mujeres que han “sucumbido” a sus genes y se han dejado tentar por la infidelidad

 

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Madame de Montespan

Nacida en 1640, cuando cumplió 18 años y terminó su educación fue puesta al servicio de Enriqueta de Inglaterra, cuñada de Luis XIV, rey de Francia. En 1663 se casó con el Marqués de Montespan, con quien tuvo dos hijos. A los tres años de casada, conoció al rey, quien ya estaba cansado de su amante del momento (Louise de La Vallière) y cambió de “horizontes”. Fue la preferida del rey durante doce años y tuvo con él siete hijos.

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Madame du Barry

Hija de una costurera y un fraile, recibió una excelente educación gracias al marido de su madre (que no era su padre). A los 19 años conoció a Jean du Barry, quien la convirtió en su amante y en prostituta de lujo (no necesariamente en ese orden). Más tarde, la casó con su propio hermano Guillaume du Barry. Entre Du Barry y Richelieu intrigaron para hacerla amante de Luis XV y lo lograron en 1769. Murió en 1793, a los 50 años.

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Isabel II

Reina de España entre 1833 y 1870, se casó a los 16 años con Francisco de Asís, duque de Cádiz. Le confesó a Perez Galdós en 1902: “Qué le diré a un hombre que lleva en su camisón más encajes que yo”. Francisco Serrano Domínguez y Enrique Puig Moltó (supuesto padre de su único hijo varón, el futuro rey Alfonso XII) habrían sido sus amantes. Odiaba a su marido, a quien algunos señalan como homosexual y también bisexual.

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María Antonieta

Una princesa caprichosa (la llamaban Madame Déficit) que nació en 1755 y perdió la cabeza (no por amor) en 1793. Hija del emperador romano Francisco I y de María Teresa I, reina de Bohemia. Se casó con Luis XVI en 1770, pero hasta 3 años después no se consumó el matrimonio, pues su marido la evitaba. Esto le permitió acercarse (quizá demasiado) al conde de Artois, al también conde sueco Axel de Fersen y hasta a la condesa de Polignac.

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María Luisa de Parma

Fue la reina consorte de España, como esposa de Carlos IV, sobre quien ejerció una notable influencia. Se la tenía por intrigante y hasta depravada. Uno de sus amantes más reconocido, por el poder que ejerció tanto sobre ella como sobre el rey, fue Manuel Godoy. Pese a su rostro angelical, algo debía de tener la señora: desde que dio a luz a su primer hijo, en 1771 (a los 20 años), hasta que se murió, en 1819, tuvo 14 vástagos y un total de 24 embarazos.

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Madame de Pompadour

En 1741, a los 20 años, se casó con Charles Le Normant d’Étiolles. Este, perdidamente enamorado, la presentó en los mejores círculos de Francia, pero el tiro le salió por la culata. En febrero de 1745 conoció a Luis XV en un baile, y en julio, el rey la separó legalmente de su marido. Fue la favorita de este rey hasta el final de su vida (1764), pese a no ser la única en su lecho. Extrañamente, se llevaba muy bien con la reina: María Leszczynska.

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Madame Bovary, Flaubert

Clásico relato de una joven que se casa con un tipo bonachón, pero indolente. La protagonista, Emma, aburrida, se lía primero con un hacendado y luego con un asesor legal. Entre los tres consiguen, aunque sin proponérselo, dejar en la bancarrota al inocente marido. Cuando Emma ya no puede soportar más sus ansias de desenfreno, deja al marido (que muere poco después) y a su hija. Emma acaba suicidándose. Un relato de lo más edificante.

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Anna Karénina, Tolstoi

La historia de una mujer, Anna, “felizmente” casada y con un niño, que se enamora de un oficial, con quien se escapa. Para el marido esto es demasiado, pero tampoco puede contemplar el divorcio. Sin embargo, cambia de planes cuando se entera de que Anna está embarazada y podría morir en el parto. El cornudo la perdona, pero solo si se queda con él. Ella no puede renunciar a su amante, quien finalmente la rechaza, lo que la lleva al suicidio.

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