El precio del Paseo de la Fama

La historia oculta 

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Hay una constelación en el Universo que los astrónomos siempre ignoran. Está formada por 2.454 estrellas, y para verla no hace falta usar el telescopio. Basta con viajar a la ciudad de Los Ángeles y dar un paseo por el mítico Hollywood Boulevard.

TRES ASTRONAUTAS Y UNA GALLINA

El llamado Paseo de la Fama puede ser uno de los mayores monumentos a la vanidad humana jamás creados. La idea se le ocurrió a Oliver Weissmuller un prestigioso decorador y hermano del Tarzán más célebre de todos los tiempos, Johnny Weissmuller. Oliver propuso en 1958 a la Cámara de Comercio de Hollywood dedicar un área para homenajear a las grandes figuras del mundo del espectáculo. La idea fue aprobada, y tras las pertinentes negociaciones con el Ayuntamiento, el 9 de febrero de 1960 se colocó la primera estrella de este peculiar paseo. La actriz Joanne Woodward fue la primera personalidad distinguida con este galardón de cinco puntas, y a lo largo de ese año se llegaron a colocar cerca de 1.500 más.
Para recibir esta distinción basta con dedicarse profesionalmente al mundo del espectáculo (televisión, cine, música, teatro o variedades). La única excepción hasta la fecha son las tres estrellas especiales que se concedieron a los astronautas del Apollo 11, Neil Armstrong, Michael Collins y Edwin Aldrich. Los aspirantes a tener su baldosa en el Paseo de la Fama pueden ser de cualquier nacionalidad, pero hacer realidad el sueño de ver sus nombres grabados para la posteridad en el suelo del Hollywood Boulevard no les sale gratis. Por recibir este honor, el homenajeado ha de pagar nada menos que 30.000 dólares.
Hay que señalar que no todo el mundo tiene interés en participar de este tipo de homenaje. Algunos mitos del cine, como Stanley Kubrick y Clint Eastwood, han rechazado en varias ocasiones el ofrecimiento para ser honrados con su estrella. Otras celebridades, por el contrario, acaparan varias, como Michael Jackson, que tiene dos,
una como solista y otra como miembro de The Jackson 5. Y tampoco faltan los personajes a quienes se les ha negado este privilegio. Como Elia Kazan, el director de Un tranvía llamado Deseo, propuesto en seis ocasiones y rechazado otras tantas por su cuestionable actitud durante la caza de brujas del senador McCarthy. Por el contrario, numerosos personajes inexistentes, como la rana Gustavo y la gallina Caponata, han recibido su galardón sin problema.

HARRISON FORD AL CUADRADO

En el Paseo de la Fama es habitual ver a los turistas fotografiándose con la estrella de sus actores favoritos. Una de las que más visitas recibe es la de Harrison Ford. Pero a veces, los visitantes se equivocan, porque se da el hecho de que en Hollywood Boulevard están inmortalizados dos intérpretes de idéntico nombre. Uno, el protagonista de la saga de Indiana Jones, y el otro, un actor de gran popularidad en los años del cine mudo pero del que ya casi nadie se acuerda, y que si sigue teniendo fans entre los visitantes es gracias a la confusión generada por su nombre.
Tampoco faltan los casos de mitómanos que han querido apropiarse de las estrellas de sus ídolos. A lo largo de sus cincuenta y dos años de vida, tres baldosas han sido robadas del Paseo. Las de James Stewart y Kirk Douglas fueron sustraídas del almacén en el que se guardaron durante unas obras en el pavimento de Hollywood Boulevard. El ladrón fue el propio constructor, que planeaba venderlas a un precio suculento a algún coleccionista. La tercera desaparecida fue la de Gregory Peck. En este caso, los ladrones la arrancaron directamente del suelo en plena noche. Nunca fueron arrestados. Y es que hay gente dispuesta a todo por tener una estrella... aunque no sea la suya.

Para entrar en el firmamento...

Cualquier actor, cantante o estrella de la televisión puede ser candidato. La solicitud para recibir esta distinción puede presentarla el propio artista interesado o bien pueden hacerlo sus fans en su nombre. Se reciben anualmente unas trescientas peticiones. Pero para que una candidatura sea aceptada, tiene que ir acompañada por el aval de veinte personalidades de la Academia
de Hollywood. En el caso de que una candidatura haya sido propuesta por una productora cinematográfica o por sus admiradores, la solicitud pertinente debe ir acompañada por una carta de autorización del artista nominado y de su currículo. Las solicitudes son estudiadas por un comité integrado por cinco expertos, uno por cada categoría existente. En el mes de junio se reúnen para decidir quiénes serán los afortunados: conceden cada año un mínimo de cinco estrellas y un máximo de doce. Los galardonados deben pagar una cantidad que actualmente está cifrada en 30.000 dólares. El importe se destina al mantenimiento del Paseo. Dicha cantidad en ocasiones la abona el propio artista, y en otras lo hacen su productora o su club de fans.
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Anatomía de una placa de cinco puntas

El Paseo de la Fama transcurre de este a oeste en el Hollywood Boulevard, desde la calle Gower hasta la avenida La Brea. Y de norte a sur entre Yucca Street y Sunset Boulevard. Son, en total, cuatro kilómetros.

  • El nombre de la celebridad está grabado en bronce.
  • Borde, también de bronce
  • Icono de bronce que indica la categoría a la que pertenece el artista homenajeado.
  • Cuadrado de carbón
  •  La baldosa está fabricada con terrazo.
¡Estás nominado!

Esta es la solicitud que hay que presentar para proponer a un artista.  Cada año se concede, además, una estrella especial póstuma.

Un vaquero con cinco baldosas

Las placas honoríficas del Paseo de la Fama se dividen en cinco categorías, cada una de las cuales tiene su propio icono: cine, televisión, música, radio y teatro. Hasta la fecha solo hay un artista que tenga una de cada categoría: Gene Autry un famoso cowboy cantante que fue muy popular en EEUU en las décadas de 1940 y 1950.

Pariendo una estrella

El Paseo de la Fama transcurre de este a oeste en el Hollywood Boulevard, desde la calle Gower hasta la avenida La Brea. Y de norte a sur entre Yucca Street y Sunset Boulevard. Son, en total, cuatro kilómetros.

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