Qué nos mueve a unirnos a grandes grupos

¿Qué incita a los hombres a formar parte de una muchedumbre?

Las hormigas legionarias se mueven en familias de tres a cuatro millones de miembros. En África las llaman hormigas visitadoras porque si en su camino hay una vivienda la ocupan, se lo comen todo y continúan su camino. Todas las componentes de uno de estos grupos sociales son hijas de la misma madre y ciegas; lo que les guía es el olor de las feromonas que desprenden. A vista de pájaro, una muchedumbre de 25 millones de hombres que se desplaza para bañarse en el río Ganges parece una procesión de visitadoras. “La multitud tiene algo de animal”, interpretó el sociólogo francés Gabriel de Tarde, “es sumisa a las fuerzas de la naturaleza; depende de la lluvia o del buen tiempo, del calor o del frío…”.

Como los animales
Los motivos que hoy convocan a más seres humanos son principalmente religiosos, políticos o festivos. Pero cuando los expertos tratan de explicar por qué participamos en una muchedumbre, hallan razones cercanas a las que llevan a los animales a reunirse en colectivos. Nos unimos para protegernos, igual que las cebras forman manadas para sobrevivir a los depredadores, o buscamos identificación con el grupo y creamos uniformes y símbolos que distinguen a los nuestros, igual que el olor de las feromonas indica a las hormigas legionarias cuáles son de su familia.

En la multitud, nos movemos siguiendo reglas no escritas

En esta línea de similitud con los animales, un curioso estudio reveló que en el seno de una muchedumbre los seres humanos nos movemos de forma similar a como lo hacen los mirlos de una bandada. Durante años, los biólogos de campo habían sido incapaces de averiguar por qué vuelan en formación los pájaros. A simple vista, es fácil comprobar que coordinan sus trayectorias como si todos se hubieran puesto de acuerdo; algo así ocurre cuando los apasionados ravers recorren la calle más larga de Berlín al ritmo eléctrico que destilan los altavoces del Love Parade.

Dentro del grupo el hombre supera sus límites

Un ingeniero informático que solía dedicar las tardes de verano a observar las bandadas de mirlos fue quien encontró la clave: creó un programa en el que introdujo pájaros virtuales a los que llamó ‘boids’, estableció un sistema de gráficos que reproducía los movimientos de los mirlos y comprobó que la razón por la que toda la bandada se movía en la misma dirección era porque cada ave armonizaba sus movimientos con los de los mirlos más cercanos. Siguiendo este modelo, dos investigadores alemanes, Dirk Helbing y Peter Molnàr, programaron masas humanas y comprobaron que también nosotros nos movemos con reglas. Para empezar, nos mantenemos a una distancia precisa de los demás para no tocarles y avanzamos a una misma velocidad. Si dos grupos de gente virtual se mueven en direcciones opuestas por un corredor muy poblado, automáticamente forman filas en una y otra dirección y, en caso de que se produzca una alarma, todos se dirigen hacia un mismo lugar, como harían los animales de un bosque en caso de incendio.
Pero presos del pánico, el orden interno se altera. Así ocurrió el pasado mes de marzo en La Meca, cuando más de dos millones de peregrinos celebraban la fiesta del Cordero o del Sacrificio; en un momento de pánico colectivo 35 personas resultaron literalmente aplastadas. No ha sido el único accidente. En el año 1997 hubo 343 muertos cuando se incendió uno de los campamentos y en 1998 murieron 118 personas durante la misma ceremonia del Sacrificio.

La libido mantiene nuestra conexión con el grupo

Sin embargo, a pesar de que las tragedias se repiten, no existe un solo musulmán –y hay mil millones en todo el mundo– que elimine de sus intenciones acudir, al menos una vez en la vida, a cumplir con el hajj. “Todos quieren estar allí donde está la mayoría y nada les hará cambiar de rumbo”, explica Elias Canetti, psicólogo y Nobel de Literatura. El sociólogo Enrique Gil Calvo asegura que en la multitud el hombre encuentra un estado de satisfacción que le viene dado por las características propias de la muchedumbre. Para empezar “dentro del grupo no hay jerarquías. Nada distingue al rico del humilde. Es el caso ideal en el que todos sienten que no hay diferencias…”.

Hay otro placer propio de las muchedumbres. Gabriel de Tarde lo llamó electrización por contacto y Richard Dawkins, padre de la Sociología, efervescencia colectiva. “Es un estado de euforia propio de las ferias, los mercados, los ritos religiosos o los mítines políticos y es sumamente contagioso”. Efervescencia... Probablemente así lo sienten los dos millones de personas que cada año disfrutan de las lentejuelas, las plumas y los nanométricos tangas que desfilan por el Sambódromo de Río de Janeiro, en Brasil, al grito de “tenemos un destino que cumplir: brillar en Carnaval”. “El hombre jamás puede vivir ese entusiasmo a solas. Por eso acudimos a estadios”, explica Gil Calvo y añade: “Además, cuando se convierte en un miembro más de una muchedumbre el hombre se permite a sí mismo superar sus propios límites, ir más allá de donde se atrevería a llegar en su vida cotidiana”.

No hay jerarquías, produce un entusiasmo contagioso y todo está permitido. Éstas son algunas de las fascinaciones de la masa. Pero Freud explicaba que nada de todo esto sería interesante para el hombre si no estuviera “sugestionado por algún poder. La libido es lo que nos mantiene en conexión con el líder y con los demás miembros del grupo”.

El factor perverso
Una vez formada y en marcha, la masa es tan capaz de derrocar a un gobierno e instaurar un sistema más justo como de linchar a un hombre. “En grandes grupos el hombre sufre la más perversa de las características que genera el colectivo: la irresponsabilidad”, explica el sociólogo Gil Calvo, “que puede llevarnos a cometer los peores crímenes”.

El linchamiento, por ejemplo, es una forma de ejecución propia de las muchedumbres. El término se lo debemos a un magistrado del siglo XVII de Carolina del Sur (EE.UU.) llamado Lynch, que estableció un procedimiento sumarísimo por el cual la multitud podía apoderarse de un criminal, juzgarlo y ejecutarlo en el acto. “La masa –añade Gil Calvo– induce una psicopatía en la que no se distingue el bien del mal”. Para Gabriel de Tarde, además, “las multitudes son inferiores en inteligencia y en moralidad a la media de sus miembros. Los hombres, en conjunto, valen menos que los hombres uno por uno”. Pero en contra de este aspecto turbio de las masas, nadie olvida que fue una multitud pacífica la que liberó a la India de la tiranía británica o un tumulto revolucionario el que tomó La Bastilla en París y cambió la historia.

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Black Power

En 1955 detuvieron a una mujer negra, Linnie Jackson, en Alabama (EE.UU.) por no ceder su asiento en el autobús a un hombre blanco. Aquello desencadenó las primeras manifestaciones antirracistas en EE.UU. y la creación de un servicio alternativo de transporte particular. En el verano de 1963, el movimiento Black Power organizó una manifestación en Washington que se llamó La marcha del millón de hombres. Allí, Martin Luther King pronunció su célebre discurso: “He tenido un sueño...”. En el año 1995, el líder Louis Farrakhan, jefe de la Nación del Islam, convocó también en Washington una nueva protesta (en la foto) que pretendía emular La marcha del millón de hombres. Según sus datos, lo logró; según el Servicio Nacional de Parques de Washington sólo acudieron 400.000 personas.

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La Meca (Arabia saudí)

Creer de corazón, orar, ayunar durante los 30 días del Ramadán, la limosna –obligatoria– y la peregrinación a La Meca al menos una vez en la vida son los cinco pilares del Islam. No se puede viajar a La Meca con dinero prestado y la entrada sólo está permitida a los musulmanes. La mayor afluencia de peregrinos se registró en 1995, con 2.450.000. A su llegada, todos se lavan, visten ropa blanca y se impregnan de perfume dulce. A la mañana siguiente, entran en la Sagrada Mezquita para orar, girar alrededor de la piedra negra o Kaaba y besarla. La peregrinación culmina con la fiesta del Cordero, durante la cual se sacrifican cientos de miles de animales. Antes de regresar a casa, todos se cortan el pelo.
30.000 vigilantes evitan los tumultos
100.000 personas se encargan de la limpieza
160 mill. $ se gasta el gobierno saudí en comida
40.000 haimas alojan gratis a los peregrinos
52 grados es la temperatura máxima alcanzada

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El Papa en Manila

Cuatro millones de personas, la mayoría jóvenes, de 105 países diferentes bloquearon la ciudad de Manila (Filipinas) el 15 de enero de 1995 para asistir a la eucaristía de clausura de las X Jornadas Mundiales de la Juventud que presidió Juan Pablo II. Un millón y medio de jóvenes pasaron la noche durmiendo a cielo raso sobre el césped del Luneta Park. El Papa llegó a la misa en helicóptero y con una hora y media de retraso. Fue la mayor concentración en los hasta entonces 63 viajes del Papa por el mundo.

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Burning man (EE.UU.)

Si vas al desierto de Black Rock, en Nevada (EE.UU.), encontrarás un árido páramo sobre el antiguo lecho de un lago. Pero si vas una semana antes de la celebración del Burning Man, en el mes de agosto, encontrarás una metrópoli de cultura alternativa llamada Black Rock City. El origen de este festival fue la propuesta de un estadounidense, Larry Harvey, que soñaba con recuperar la capacidad del ser humano de volver a empezar en la vida. Con esta filosofía nació Burning Man en el verano del 86. Allí, el clima es extremado y las comodidades, mínimas. Los participantes deben llevar todo lo necesario para sobrevivir en el desierto durante siete días. En la entrada que da derecho a acampar se advierte de los peligros –heridas, muerte...–, pero los asistentes asumen los riesgos a cambio de vivir en una sociedad ideal, aunque sea por una semana. Al final, los participantes queman una gigantesca efigie de madera –Burning Man– en una celebración catártica. Después, la efímera ciudad desaparece.

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Kumbh Mela (Allahabad, India)

Kumbh Mela significa ‘la fiesta de la urna’ y es un inenarrable festival hindú que dura seis semanas. Se celebra cada 12 años y evoca el momento en que el dios Jayanta recuperó la urna que había sido robada por los demonios. Durante la batalla, dejó caer gotas del néctar que contenía y dio origen a los ríos Ganges, Yamuna y el mítico Saraswati. Los hindúes creen que bañándose en estos ríos evitan cualquier acto del demonio, ellos y 88 generaciones de ancestros. Para no perderse de sus gurús caminan de la mano o atados con cuerdas; además, en la ribera de los ríos hay un banco de arena donde se sientan a esperar su turno.
722 km de calles habitadas
19.000 letrinas
16 hospitales
28 estaciones de Policía
250 km de tuberías para agua
11.000 agentes de Seguridad
15 puentes artificiales
15.000 puntos de luz
32 mill. $ se gasta el Gobierno
50.000 postes telegráficos

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Sikhs (La india)

Se reunieron del 13 al 17 de abril de 1999 para festejar el 300 aniversario del origen de la religión sikh y, al mismo tiempo, la fecha en la que se terminó la construcción de su templo sagrado o ‘gurdwara’, ubicado en Anandpur Sahib, conocida como ‘la ciudad del divino deseo’ y situada en Punjab, al noroeste de la India. Los ocho millones de sikhs que acudieron a esta cita festejaron el día en que el gurú sikh Gobind Singh bautizó a los seguidores de su religión como ‘khalsas’ –los soldados santos–; de este modo, en el momento en que los guerreros luchaban contra los conquistadores mongoles, el gurú convirtió a los sikhs en una religión con una entidad propia, sólo diez años después de que el templo empezara a construirse.

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Carnaval de Río (Brasil)

Dos millones de personas sucumben anualmente a un espectáculo de cinco días de baile, música, sexo y bebida que han convertido al carnaval brasileño en uno de los más famosos del mundo. Sus orígenes están en los desfiles de la Roma clásica ‘Carrus navalis’, de ahí Carnaval. Cuando América lo importó, incorporó elementos de la cultura africana e indígena.
24 horas de desfile ininterrumpido
800.000 turistas
5.000 personas desfilando
500.000 empleos temporales durante el carnaval
250 millones de dólares se gasta el Gobierno

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Love Parade (Berlín)

El doctor Motte fue el creador del evento en 1989. Con sus amigos, recorrió Berlín en una camioneta provista de altavoces que escupían música tecno. En la última edición los tecnoapasionados superaron el millón; el lema fue ‘One World, One Love Parade’. El año pasado los estupefacientes consumidos movieron 4.500 millones de pesetas. Sin embargo, la edición de 2001 corre peligro por la oposición de algunos berlineses a este festival.
2.300 policías
53 remolques con altavoces
250 disc-jockey
700 empleados de limpieza

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Manifestación contra eta (Madrid)

En 1997, 25 millones de espectadores siguieron las retransmisiones que las distintas televisiones ofrecieron en torno al secuestro y asesinato del concejal del PP en Ermua, Miguel Ángel Blanco. Pero la protesta fue realmente multitudinaria y emotiva en las calles. Se calcula que 3 millones de personas se manifestaron en toda España, 1,5 de ellos en Madrid. El recorrido fue de la plaza de Colón a la Puerta del Sol y el Samur montó un dispositivo especial con 150 miembros, 25 ambulancias, un hospital de campaña y 160 voluntarios.

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Maratón (New York)

Hace 75 años que se celebra y ahora, cada 5 de noviembre, dos millones y medio de espectadores bordean el trayecto de la maratón de Nueva York. Los protagonistas son los 30.000 corredores que recorren anualmente los 42,1 kilómetros propuestos. El tiempo oficial de la carrera es de diez horas y, si abandonan, una flota de autobuses devuelve a los corredores a su hotel. Para ellos, cada cuatro millas (6,5 km, aprox.) hay un baño, música ‘refrescante’ y agua. Se utilizan 1,5 millones de vasos de papel.

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Rock in Río (Brasil)

En 1985 se construyó en Barra de Tijuca, en el estado de Río de Janeiro, la Ciudad del Rock, con dos hospitales, dos helipuertos y el mayor escenario del mundo, de 80 metros de largo. Allí se celebra cada año, a partir del 2 de enero, el Rock in Río. En 2000 se reunieron durante diez días 1.235.000 personas, el equivalente a cinco festivales de Woodstock.
1.600.000 litros de bebida
900.000 sandwiches
500.000 porciones de pizza
58.000 hamburguesas/día
160 horas de música
1.186 canciones
265 toneladas de basura
7.709 asistencias médicas

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