Las mejores películas de Sherlock Holmes

De Billy Wilder a Steven Spielberg

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Ahora que Jose Luis Garci acaba de estrenar su inefable y controvertida película sobre una hipotética visita del famoso detective a Madrid, y que aún está reciente el estreno de los dos espídicos filmes que Guy Ritchie rodó sobre el mismo personaje, vamos a repasar algunas de las mejores y menos conocidas películas sobre el detective más famosos de todos los tiempos.

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El detective y la doctora (1972)

Una auténtica rareza y al mismo tiempo una completa delicia. Esta comedia (un tanto amarga) arranca cuando una psiquiatra (Joanne Woodward) recibe el encargo de tratar a un paciente (George C. Scott) que se cree nada menos que el mismísimo Sherlock Holmes. La terapia está condenada al fracaso desde el principio, ya que se da la asombrosa casualidad de que el segundo apellido de la doctora es Watson, lo cual el paciente interpreta como una señal del destino. Ambos se embarcarán en una aventura urbana, investigando un delito inexistente en un trayecto vital en el que, al final, la terapeuta acabará contagiándose de las ilusiones de su paciente y creyéndose todos sus delirios.

El secreto de la pirámide (1985)

Producida por Steven Spielberg, aunque dirigida por Barry Levinson, esta película fantasea con el primer encuentro entre Sherlock Holmes y Watson cuando eran dos adolescentes, en una residencia de estudiantes londinense. El resultado es una entrañable película juvenil en la que descubrimos la causa de muchas de las manías y fobias del Holmes adulto, como su misoginia o su afición por el violín. Al tiempo que también nos enteramos de que el malvado Moriarty en realidad era su estricto profesor.

La vida privada de Sherlock Holmes (1970)

Una versión de las aventuras del detective de Baker Street dirigida y escrita por Billy Wilder podía ser cualquier cosa menos convencional. La historia arranca con Holmes tratando de huir del acoso de una diva del ballet que pretende usarle como semental para alumbrar a un genio. Y el detective tendrá que fingir una relación gay con su inseparable Watson para poder librarse de tan pesada dama. Luego, se embarcará en la tarea de descubrir el misterio del monstruo del Lago Ness que resultará ser... ¡un submarino tripulado por enanos!

Sherlock Holmes (1937)

Una atuéntica rareza. Un filme de Holmes de nacionalidad alemana rodado ya en pleno nazismo. La película es una comedia en la que dos botarates son confundidos con Holmes y Watson y deciden mantener el equívoco, metiéndose en toda clase de líos. Como dato curioso realtar que aparece el propio Arthur Conan Doyle, fallecido siete años antes, en unas imágenes de archivo.

Asesinato por decreto (1978)

Estupenda película que mezclaba ficción con realidad. Aquí Sherlock Holmes (Christopher Plummer) y Watson (James Mason) se lanzan a investigar los crímenes de Jack el Destriapdor y descubren nada menos que toda una  conspiración que incluso salpica a la monarquía británica. La cinta, exquisita en todos los aspectos, cuenta con una magistral ambientación histórica y un soberbio reparto completado por Donald Sutherland (interpretando al extravagante medium Robert Lees, personaje histórico al que incluso recurrió Scotland Yard para tratar de atrapar al destripador), John Guieguld, David Hemmings y Genevieve Bujold.

Elemental, doctor Freud (1978)

Personalmente la considero la mejor aventura cinematográfica del personaje, lo cual se debe a su originalísimo guión. La película, dirigida por Herbet Ross, arranca cuando el doctor Watson (Robert Duvall) descubre que Holmes (Nicol Williamson, el recordado Merlin de Excalibur) está completamente enganchado a la morfina. Para curarle decide llevarle a Viena donde ha oído que existe un jpven y prometedor científico que está experimentando con las drogas, el doctor Sigmund Freud (Alan Arkin). El ficticio e imposible encuentro de ambos genios coincide con una serie de asesinatos rituales que asolan la capittal austriaca. Holmes y Freud tendrán que unir sus respectivos talentos para aclarar el misterio. Y se dará el caso de que ambos llegarán a la misma conclusión final aunque utilizando caminos diferentes (Freud a través del psicoanálisis y Holmes mediante la lógica detectivesca). Divertida, intrigante, original... Elemental, doctor Freud es una auténtica delicia cinematográfica beneficiada también por un asombroso reparto que completan Sir Lawrence Olivier en el papel de Moriarty y Vanessa Reedgrave como Irene Adler.

El perro de Baskerville (1959)

La versión canónica por excelencia. Producida por la mítica Hammer y dirigida por el gran Terence Fisher, jamás se ha traslado a la pantalla el universo de Conan Dyle con  mayor fidelidad (aunque personalmetne prefiero las versiones que se toman más libertades respecto al canon literario original). Peter Cushing es probablemente la mejor representación física que habido en la gran pantalla de Sherlock Holmes, mientras que André Morell es un impecable Watson. Christopher Lee pone el contrapunto inquietante como el Baron de Baskerville, un aristócrata amenazado por una maldición familiar con forma de mastín asesino.

Sin pistas (1988)

Siempre hemos sabido que Holmes era el listo de la pareja, el que manejaba de forma genial el arte de la deducción, mientras que su amigo Watson sufría serias carencias para la investigación policial. ¿Pero qué hubiera ocurrido si realmente hubiera sido al revés? En esta divertidísima comedia británica descubrimos que el listo de la pareja realmente es el doctor Watson (interpretado por un genial Ben Kingsley), mientras que Holmes (encarnado magnificamente por Michael Caine) en realidad es un actor alcoholizado, un auténtico botarate al que Watson ha contratado para dar veracidad a los relatos que escribe. El caso es que el falso Holmes pide un aumento de sueldo y Watson decide despedirlo y demostrar de una vez por todas al mundo que realmente el auténtico genio detectivesco es él. Pero... Ay, pobre iluso... el mundo es tan ingrato... La mitomanía ya campaba a sus anchas en el Londres victoriano, y el hecho es que nadie está dispuesto a prestarle atención al pobre Watson, mientras que el falso Holmes sigue siendo un ídolo de multitudes por mucho que haga el payaso.

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