Enormes esculturas casi humanas

Esculturas hiperrealistas de Ron Mueck

 

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La indefensión

Este bebé aún no tiene nombre, y todavía hay restos de sangre y líquido amniótico en su piel. Sorprende el cordón umbilical, que parece recién cortado, y sus músculos conservan la posición que adoptó al abandonar el vientre materno. Esta obra de Mueck se titula A girl y mide 4 metros y medio de largo.

Autorretrato

Una gigantesca cabeza decapitada, con los ojos entornados y la boca entreabierta (con hilillo de baba y todo). Es Mask II (2001-2002), un autorretrato del artista australiano en el que se representa a sí mismo como un ser indefenso.

El pensador aburrido

“Estar junto a Dios no es demasiado compatible con la diversión”, aseguraba el periódico británico The Guardian cuando Angel fue presentado en la National Gallery londinense. Y es que esta obra de Mueck representa a uno de estos seres sentado en una silla, con sus peludas piernas colgando y la cara descansando sobre las manos. Ambos, claros gestos de aburrimiento. También es curioso que sus alas, en teoría ligeras, parecen pesarle.

A escondidas

Vulnerable, asustado, con la mirada perdida entre el miedo y la locura. Esta escultura, que Mueck tituló simplemente Boy (2001), causó sensación cuando fue presentada en la Biennale de Venecia de ese mismo año. Representa a un niño, o preadolescente, de cinco metros de altura, en cuclillas y con los brazos cubriendo parte de su rostro. La envergadura de esta escultura hizo que tuviera que ser desmontada para su traslado a Italia desde el taller londinense de Mueck.

Cada pareja es un mundo

Un tema universal que Mueck aborda con estas dos figuras –de 65 cm de largo–, que están pensadas para ser observadas con una perspectiva a vista de pájaro. Nada de calidez y abrazo amoroso. Sus miradas, a pesar de estar en la misma cama, parecen situar a cada uno en un mundo diferente. 

El monstruo al desnudo

Un gigante barbudo de tres metros de alto, completamente desnudo, sentado en una postura forzada sobre un taburete y con una mirada entre la locura y el espanto. Este es Wildman, una obra a la que Mueck dedicó todo el año 2005. En la fase previa al acabado podemos ver la escultura antes de aplicarle los detalles finales, como el pelo, que construye a base de fibras.

El monstruo al desnudo

En este caso, en la obra final se han incluido también algunas cicatrices en la cara, que le confieren un aspecto aún más inquietante, aparte del pelo.

Amor a primera vista

Mother and child (2001) representa el primer momento en que una madre contempla a su hijo. El bebé conserva aún el cordón umbilical, y su cara refleja todavía el gesto de dolor que supone nacer. La madre le mira con un gesto de incredulidad. Nada de madres amorosas ni bebés rollizos. La hiperrealidad de Mueck pone frente a nosotros la sordidez de un acto tan mitificado como el nacimiento.

Estudio racial

Este rostro es la tercera obra de la serie creada por Ron Mueck bajo el nombre de Mask (máscara). Si cada obra de este artista es un minucioso estudio de anatomía hu­mana, Mask III puede ser el inicio de su particular estudio de la raza ne­gra, ya que hasta ahora solo reflejaba la caucásica.

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