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Las 'hiperfotos' de Jean-François Rauzier

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Si un fotógrafo pudiera viajar al mundo de los sueños, lo que su cámara captaría sería muy parecido a la obra del francés Jean-François Rauzier. Fascinado por el surrealismo, este artista es el creador del concepto de Hyperphoto. Sus obras consisten en imágenes colosales de paisajes arquitectónicos surgidos de un mundo de fantasía, y creados como collages fabricados con miles de pequeñas fotos.

Actualmente, su obra puede verse por primera vez en España, concretamente en Barcelona, ya que se expone en el Museo Diocesano de la Ciudad Condal y en la galería Villa del Arte. Para esta ocasión Rauzier ha creado siete nuevas piezas inspiradas en edificios emblemáticos de la villa catalana, algunas de las cuales reproducimos aquí.

Esta página sirve como aperitivo a una exposición que supone una incursión única en el mundo de lo onírico, un paseo que hay que dar sin prisas, porque las obras del artista están plagadas de pequeños detalles que no siempre se aprecian en un primer vistazo.

Otras obras

A Jean-François Rauzier le lleman el Gargantúa de la fotografía. No le va nada mal el apodo, ya que sus obras son tan desmesuradas que es imposible abarcarlas con un simple vistazo.

Durante años, el artista francés se dedicó a sus tres grandes pasiones: la fotografía, la pintura y la escultura. Hasta que en 2001 decidió fundirlas todas en una única disciplina. El resultado son sus sorprendentes (y la palabra se queda corta para describir el efecto que provocan en el espectador) Hiperfotos.

Rauzier recrea enormes imágenes a modo de paneles que reproducen edificios o paisajes propios del mundo de los sueños o de las pesadillas. Rabelais, Jodorowski, Moebius, Blade Runner, el arte barroco y el renacentismo, son algunas de sus fuentes de inspiración, y en una misma imagen pueden incluso rastrearse todas ellas. Sus Hiperfotos requieren además utilizar el zoom para navegar por ellas y fijarse así en las decenas de detalles insólitos que yacen escondidos en el interior de cada estampa y que pasan desapercibidos en un primer vistazo.

¿Pero como las realiza? Para componer cada panel, Rauzier necesita tomar hasta 1.500 fotos para reunir todos los objetos y detalles con los que quiere componer su imagen. Gran parte de esas fotos, al menos seiscientas, son objetos que tiene que fotografiar el mismo con su cámara. El resto, son duplicados o repeticiones realizadas con el photoshop. Luego, en el ordenador va mezclando minuciosamente todo el material hasta conseguir ese efecto en el que el espectador no es capaz de determinar los límites de cada objeto. El propio artista describe este proceso como el de un bordado minucioso, con la diferencia de que él trabaja con imágenes y no con telas e hilo. Cada Hiperfoto le ocupa una media de seis meses de trabajo.

"Es un proceso muy complejo", explica el artista. "Al igual que cuando era escultor, tengo que meditar durante semanas que tipo de imagen y de efecto quiero crear. Lo que me recuerda al tiempo que pensaba frente a los bloques de marmol, tratando de decidir como iba a iniciar mi ataque a la pieza. Luego, desato mi faceta de fotógrafo retratando cada uno de los objetos que van a figurar en la imagen. Finalmente, vuelvo a sentirme como un pintor cuando lo mezclo todo en el ordenador, cuidando las texturas y las tonalidades exactas de color que quiero darle a cada obra. Por eso, la técnica de la Hiperfoto me hace sentir a la vez como un fotógrafo, un escultor y un pintor. ¿Qué más podría pedir?"

Pues, quien quiera conocer más de su increíble producción, que no deje de visitar su web. Está llena de tesoros.

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Hospital de Sant Pau

Uno de los clásicos del art nouveau arquitectónico, ha sido transformado por Rauzier en una macrociudadela coronada por minaretes en los que anidan las aves más diversas.

Palau de la Música

En el interior del auditorio, Rauzier ha reunido entre el público a un imposible grupo de músicos legendarios: desde Bach a Lady Gaga, pasando por Michael Jackson y Ray Charles.

La Pedrera

El artista ha reinventado el interior de esta villa construida por Gaudí introduciendo en ella animales (unos simpáticos macacos) y plantas. ¿El sentido? Simbolizar cómo la naturaleza reivindica su espacio en el mundo urbano.

Versalles infinito

Rauzier crea paisajes imposibles. Por eso ha bautizado a sus obras como Onirópolis, o lo que es lo mismo, ciudades que solo existen en los sueños. En este caso, el motivo principal de la imagen es el Palacio de Versalles que, gracias a la magia del photoshop, se repite hasta el infinito convirtiéndose en una masa de edificios de dimensiones babilónicas. Lo más sorprendente es que la estampa está plagada de detalles y de personajes (turistas, jeques árabes...) que solo pueden verse utilizando el zoom. Nosotros hemos destacado el detalle de una terraza en la que aparecen asomados Luis XIV, María Antonieta y Madame Du Barry. Crédito: (Versailles, 2009, Tirage photographique, 180 x 300 cm, crédit photo Jean-François Rauzier, Exposition Outremondes, Espace 2030 du Musée des Années 30, Boulogne)

Una megalópolis sobre el agua

Esta fue una de las imágenes más complicadas de toda su carrera, según ha comentado el propio Rauzier. Pasó dos meses trazando bocetos de lo que quería crear sin llegar a tener ninguna idea clara. Desconcertado aún, y sin saber como iba a acabar la cosa, estuvo varios meses en Venecia llegando a sacar hasta cien fotos de un mismo objeto y un edificio. Tras tenerlas una larga temporada almacenadas en su disco duro, el artista volvió a repasar aquel material y afirma que: "Fue como una inspiración repentina. Supe inmediatamente todo lo que debía descartar y que debía aprovechar". El resultado fue esta vista de la ciudad que habría asustado al mismísimo Giacomo Casanova. Crédito: (Vedute, 2010, Tirage photographique, 180 x 300 cm, crédit photo Jean-François Rauzier, Exposition Outremondes, Espace 2030 du Musée des Années 30, Boulogne)

La ciudad del árabe demente

Babilonia Blanca, es el título de esta estampa en la que Rauzier recreó una gigantesca medina árabe. Y perdida en su interior se puede descubrir la figura de una despistada gaviota. La inspiración para esta creación le vino leyendo los relatos de Lovecraft. "Pensé que Arum Alrazhed (uno de los personajes del escritor, un árabe enloquecido), debería vivir en un lugar así", explica el artista. Crédito: Babylone blanche, 2009, Tirage photographique, 150 x 250 cm, crédit photo Jean-François Rauzier, Exposition Outremondes, Espace 2030 du Musée des Années 30, Boulogne

Aparcamiento completo

Seguro que a James G. Ballard el autor de la novela Crash (sobre el infierno del tráfico actual), le encantaría esta obra titulada Trafic. Forma parte de una serie de imágenes dedicadas a un París babilónico y pesadillesco. Por pura lógica, los aparcamientos de una urbe así deberían de ser como éste, un infierno de centenares de coches alineados, entre los cuales se pueden apreciar imágenes tan llamativas como la de un hombre desnudo que se mueve entre los automóviles. Crédito: Trafic, 2008, Tirage photographique, 100 x 190 cm, credit photo Jean-François Rauzier, Exposition Outremondes, Espace 2030 du Musée des Années 30, Boulogne.

El burdel onírico

Dédale forma parte de una serie titulada Viajes extraordinarios. En la que su protagonista, un personaje vestido con gabardina y sombrero se mueve por un mundo de exótico onirismo. En esta estampa concreta se recrea la gigantesca y gargantuesca recepción de un decadente pero colosal salón de baile y burdel. El protagonista avanza hacia la escalera principal mientras mira de reojo a una chica joven apoyada contra una columna. Arriba le aguarda una mujer madura. Seguramente la madame. Crédito: Dédale, 2009, Tirage photographique, 150 x 250 cm, crédit photo Jean-François Rauzier, Exposition Outremondes, Espace 2030 du Musée des Années 30, Boulogne

El tren de los monos

Evolución es el nombre de esta pieza, aunque tal vez le iría mejor el contrario: Involución. Porque como en El planeta de los simios, el autor muestra los restos de una civilización extinguida, la nuestra, simbolizados en una cúpula de cristal y un vagón de metro pintado con graffitis, en el que los primates han ocupado nuestro lugar. Crédito: Evolution, Tirage photographique, 150 x 250 cm, crédit photo Jean-François Rauzier, Exposition Outremondes, Espace 2030 du Musée des Années 30, Boulogne

La Rusia del mañana

Así ha imaginado el artista un Moscú futurista como parte de su serie babilonias, dedicada a ciudades colosales y de pesadilla. Para crear esta imagen se inspiró (según sus propias palabras) en la arquitectura de Le Corbusier mezclada con la estética de las portadas de las novelas de ciencia ficción, plasmada en ese transbordador espacial que apenas se aprecia surcando el cielo en un rincón de la imagen. Crédito: Skylounge hélicos, Tirage photographique, 150 x 250 cm, crédit photo Jean-François Rauzier, Exposition Outremondes, Espace 2030 du Musée des Années 30, Boulogne

La piedra angular

Esta puede ser la estampa que mejor resume la esencia del arte de Rauzier. Se titula Clef de voûte, que en español podría traducirse como piedra angular. Es una expresión muy utilizada por los artistas para definir un elemento que se convierte en la base de la creación. En este caso sería la estructura metálica del techo de la edificación que se repite a sí misma de manera obsesiva. La Hyperfoto pertenece a la serie titulada Viajes extraordinarios y resulta sumamente inquietante por describir un espacio abandonado y semiderruido en el que hace su repentina aparición un elemento de la naturaleza: un corzo.

El hotel de Blade Runner

QG, estampa integrada en la serie Otros mundos, recrea un edificio inspirado vagamente en el hotel de la villa de Bolougne-Villancourt, que fue la autora de este encargo. Crédito: QG, 2010, Tirage photographique, 150 x 250 cm, crédit photo Jean-François Rauzier, Exposition Outremondes, Espace 2030 du Musée des Années 30, Boulog

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