Generación ciborg

Llegan los humanos tecnológicamente mejorados

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La sirenita ya no es un cuento de disney. Por una malformación de nacimiento, a Nadya le amputaron la pierna derecha a los siete años, y la izquierda a los once. Ahora, ha hecho realidad su sueño infantil de poder nadar.

Cómo Rob Spence y Nadya Vessey. El primero perdió el ojo derecho con trece años, y ahora se ha implantado una prótesis ocular con una cámara conectada a la red.

Será el lifecaster definitivo, ya que subirá a internet en tiempo real todo lo que vea.

Por su parte, Nadya, que perdió las piernas, se ha convertido en sirena gracias a una prótesis con forma de cola de pez.

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Con ella, esta atleta paralímpica participará en un triat­lón (que incluye una prueba de natación).

El accesorio consiste en una estructura flexible de policarbonato revestida de neopreno y cubierta con una media de licra con escamas.

Virginia Mayo

Para ver a través de su ojo. La cámara de la prótesis ocular funciona con una microbatería y un nanotransmisor montados sobre una diminuta placa de circuitos.

Con ella, Rob será un peculiar reportero del día a día.

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