No fueron las ratas las que extendieron la peste negra

Un experimento sugiere que fueron los propios seres humanos quienes propagaron la enfermedad por toda Europa

La peste negra fue la temible epidemia medieval que asoló Europa y algunas zonas de Asia entre los años, especialmente entre los años 1346 to 1353. La pandemia provocó una mortandad atroz, que algunos estudios sitúan en casi 200 millones de víctimas. Inicialmente se creía que eran las aves quienes transmitían la enfermedad por el aire y, por ese motivo, los médicos medievales usaban para protegerse unas máscaras de madera con pico de pájaro. Pero posteriormente se culpó a las ratas de ello, creencia que ha pervivido durante siglos. Aunque, últimamente, varios estudios sugieren que pudo no ser así.

La peste está causada por la bacteria Yersinia pestis, que acostumbra a vivir en el cuerpo de dichos roedores. Pero cuando se produce una disminución en la población de ratas, el micoorganismo busca otros huéspedes a los que infectar, entre ellos los seres humanos. Y, ahora, un nuevo estudio realizado por especialistas de las universidades de Oslo y Ferrara, apunta en la tesis de exculpar a dichos animales de la expansión de la plaga.

Los investigadores crean un modelo informático que analizaba la progresión en el número de contagios a partir de tres agentes infecciosos: las ratas, las aves y los humanos. Y el resultado demostró que la tercera opción era la que permitía que la enfermedad se extendiese con más rapidez.

Los autores del estudio afirman que es un nuevo indicio a favor de la tesis de que, realmente, fueorn los seres humanos (y los parásitos que anidaban en sus cuerpos) los que propagaron de forma involuntaria la epidemia tan rápidamente por toda Europa.

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