¿Podríamos sufrir una epidemia de peste como la de Inferno?

Un equipo de investigadores de Texas ha encontrado la clave de la que podría ser la vacuna definitiva

Este viernes llega a las pantallas españolas Inferno, la versión cinematográfica de la novela de Dan Brown, en la que el personaje de Robert Langdon (encarnado nuevamente por Tom Hanks), intenta evitar que una epidemia aniquile a un tercio de la humanidad, tal y como hizo la peste negra durante la Edad Media.

La palabra peste sigue provocando un miedo casi ancestral y, aunque solemos creer que esta enfermedad es algo del pasado, lo cierto es que sigue presente en nuestro mundo. De hecho, se calcula que cada año hay unos tres mil nuevos casos en todo el mundo, la mayoría de ellos en Estados Unidos, China, India y América del Sur. Pero, ¿existe el peligro de que se desate una nueva pandemia tan mortífera como la medieval? Y, en ese caso, ¿sería posible contar con una vacuna?

Respecto a la segunda pregunta, una vacuna realmente efectiva todavía no existe, aunque podríamos estar a las puertas de conseguirla. Porque, un equipo de investigadores de la University of Texas Medical Branch ha encontrado la que puede ser la clave para acabar con esta enfermedad. Los expertos han desarrollado tres modelos de posibles vacunas a partir de las modificaciones genéticas de la bacteria Yersinia pestis, transmisora de la peste.

Si las pruebas que se realicen en los próximos meses salen bien, estas versiones modificadas del organismo infeccioso servirían para hacer al paciente (persona o animal) inmune a la enfermedad.

Pero mientras se prueba la efectividad de dicha vacuna, ¿corremos peligro de que una nueva pandemia de peste asole nuestro planeta? En 2015, se consiguió aislar ADN de la bacteria causante de la enfermedad, a partir de los restos de algunas de sus víctimas encontradas en Londres. Eso sirvió para comprobar que las dos grandes plagas que sufrió la humanidad, la de Justiniano durante el imperio bizantino, y la de a Muerte Negra en el medievo, fueron provocadas por dos cepas distintas de la Yersinia pestis. La primera de ellas se extinguió con el tiempo, pero la segunda pervive.

También descubrieron que esa cepa sigue siendo prácticamente idéntica a la que provocó la epidemia medieval, ya que ha sufrido muy pocas mutaciones. Según David Wagner, uno de los autores de ese citado descubrimiento: “Es poco probable que volvamos a ver una pandemia de peste tan terrible como aquella. El virus sigue siendo tan letal como siempre, pero nosotros hemos cambiado a mejor. Somos más fuertes, y sabemos cómo atajar un brote de peste antes de que se extienda”.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que el virus de la peste lo transmiten las pulgas que se hospedan en las ratas. El ser humano es para ellas un huésped excepcional al que solo dan el salto cuando la población de roedores disminuye de forma evidente. Y, según Wagner, la población actual de ratas en el mundo es la adecuada para evitar que algo así ocurra.

Con todo, la enfermedad sigue estando presente, y esos tres mil casos anuales así lo demuestran. Además, tampoco hay que descartar la posibilidad de que algún grupo terrorista pudiera usarla como arma química. De suceder algo así, y hasta que se tomasen las medidas adecuadas, el número de personas contagiadas podría ser elevado.

Por ese motivo, la noticia de que podría haberse encontrado la llave para producir la vacuna definitiva contra esta terrible enfermedad es una noticia inmejorable.

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